Publicado: 12.08.2012 08:40 |Actualizado: 12.08.2012 08:40

Morenés hace lo que sabe y especializa a Defensa en la venta de armas

El ministro, ex directivo de empresas de bombas y misiles, negocia un jugoso contrato de carros de combate con Arabia Saudí y elogia como "gran amigo" de España a Chávez, principal importador de armas españolas

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A Pedro Morenés se le nota la procedencia. El ministro de Defensa, exdirectivo de empresas de bombas y misiles, ha convertido la exportación de armas españolas en uno de los ejes principales de su política. La crisis económica ha restringido notablemente los pedidos en el mercado interno, motivo por el que el titular del departamento se está implicando al máximo en el apoyo a las compañías españolas del sector y en la colocación fuera de ese material militar autóctono.

El ministro más silencioso del Gobierno consideró oportuno a mediados del pasado mes de mayo viajar a Arabia Saudí, con la finalidad casi única de defender la opción de Sevilla para el contrato de fabricación de más de 250 tanques Leopard, en una operación que puede suponer un desembolso de 3.000 millones de euros por parte del país saudí.

Pocos días después de esa gestión, el 25 de mayo, el Consejo de Ministros aprovechó un Real Decreto sobre liberalización del comercio minorista para potenciar el papel del Ministerio de Defensa en la exportación de armas. El decreto lamentaba "la inexistencia, hasta este momento, de mecanismos que permitieran una participación más activa del Ministerio de Defensa en la gestión de programas destinados a la exportación", lo que suponía "una desventaja competitiva para nuestra base industrial y tecnológica, la cual se ha visto obligada a competir en el mercado internacional en desigualdad de condiciones contra ofertas procedentes de bases industriales extranjeras que gozaban de un respaldo mucho más proactivo y eficaz ofrecido por sus Gobiernos de origen".

El Ejecutivo español consideró urgente erigirse en interlocutor único en determinados procesos de adquisición de material de defensa, para ser más competitivo con otros países, según señala el decreto. Entre otras cosas, la nueva regulación evita la responsabilidad patrimonial de la Hacienda Pública española por razón de obligaciones que por su naturaleza únicamente deben corresponder o bien a los contratistas o bien a los Gobiernos adquirentes.

La preocupación, casi obsesiva, de Morenés por las exportaciones de armas en este inicio de legislatura quedó plasmada otra vez el pasado 18 de julio en su intervención en el Congreso, donde, para mostrar su apoyo a las exportaciones de Navantia a Venezuela (país que fue el máximo importador de material de defensa español en 2011, con 567,36 millones de euros), calificó de "gran amigo de España" a Hugo Chávez, otrora centro de las críticas y las rechiflas de numerosos dirigentes del PP, que reprochaban además a Rodríguez Zapatero su relación con el país sudamericano.

Pero, además, Morenés ha incluido una mención a la exportación de armas en la Directiva de Defensa Nacional, aprobada hace diez días, y que es el documento donde se recogen las líneas maestras de la defensa para esta legislatura. "La defensa de España --señala la directiva-- exige el impulso de la industria nacional del sector, suministrador idóneo de las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas. En los tiempos actuales, la permanencia y desarrollo de la misma hace precisa la asistencia a ésta en su presencia internacional, especialmente en la penetración en mercados que por su especifidad observan garantías mayores con el respaldo de Estado a Estado".

Las exportaciones de armas de España se incrementaron de forma muy notable durante el Gobierno de Rodríguez Zapatero, pasando de 419 millones de euros en el año 2005, a 2.431,21 millones en 2011 (un 115,5% más que en 2010). Venezuela, Noruega y Australia fueron los países que hicieron mayores desembolsos, aunque las ventas más polémicas fueron realizadas a Egipto (por 69,83 millones de euros), por las acusaciones por parte de asociaciones pacifistas internacionales de que España armó la represión de la primavera árabe, o a Israel (472.545 euros).

Las cifras de las exportaciones españolas en el primer semestre de 2012, ya con el PP en el Gobierno, no se conocerán previsiblemente hasta principios del año próximo, de acuerdo a las publicaciones periódicas que realiza la Secretaría de Estado de Comercio.

El ministro Morenés, nacido hace 63 años en Guecho (Vizcaya), ha tenido responsabilidades en diferentes empresas relacionadas con la defensa, incluida la compañía europea de misiles MBDA o Instalaza, de la que fue consejero, dedicada a la fabricación de bombas de racimo hasta su prohibición en España hace unos años. La compañia demandó 40 millones de euros al Estado español por las pérdidas ocasionadas por esa prohibición.

Tras su llegada al Ministerio, donde ya ocupó la Secretaría de Estado de Defensa entre 1996 y 2000 (donde se familiarizó con el área de la industria armamentística), Morenés ha tenido que afrontar un recorte del 8,8 por ciento en el presupuesto del departamento, que ha congelado prácticamente los principales proyectos de inversión en modernización de armamento, como el de los tanques Leopard, las fragatas F-100 o el avión de combate europeo, y presagia una reducción paulatina de efectivos. El nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército, Jaime Domínguez Buj, confesó hace quince días tras tomar posesión que la mitad de sus carros de combate están parados por falta de presupuesto. Frente a este erial en España, una solución para las empresas puede ser, parece pensar el ministro, vender fuera.

El titular de Defensa es considerado, sobre todo, discreto. El pasado 1 de agosto, durante la presentación ante la prensa de la nueva Directiva de Defensa Nacional, aceptó responder preguntas de los periodistas sólo si se referían al asunto tratado en la comparecencia. Un informador le dijo que creía que su cuestión se refería a la Directiva. Morenés no le dejó seguir y le advirtió: "Usted formule la pregunta, y yo decidiré si tiene que ver con la cuestión". Una salida que al final trató de arreglar dando la mano personalmente a todos y cada uno de la treintena de periodistas que acudieron al acto.