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Los Mossos reprimen con dureza a los indignados y reavivan la protesta

Casi 500 de antidisturbios abren paso a operarios de la limpieza para desmantelar la acampada de Barcelona

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La acampada de Barcelona tuvo que resurgir ayer de la nada. Medio millar de antidisturbios de los Mossos d'Esquadra y de la Guardia Urbana irrumpieron a la siete de la mañana en la plaza de Catalunya para arrasar la infraestructura acumulada en los diez últimos días por los indignados. La contundente operación policial no dejó nada en pie excepto el espíritu de la protesta y una crispación aún mayor que permitió, a las pocas horas, recuperar cierta normalidad, a excepción de los 120 heridos (37 de ellos Mossos d'Esquadra) que tuvieron que pasar por enfermería para tratarse de heridas leves.

Fue una mañana de tensión creciente originada por la decisión de la Conselleria de Interior de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona, que el jueves habían consensuado entrar en la céntrica plaza barcelonesa con operarios de la contrata de limpieza. La policía no ahorró en recursos para desplazar a los que intentaban entrar en la plaza y a quienes, sentados en la calzada, pretendían impedir el avance de los camiones: golpes y patadas, porrazos, cargas, disparos con pelotas de goma. Una dureza que contrasta con el resultado de las detenciones: una única persona. Fue la intervención más violenta de los Mossos desde las protestas de los estudiantes antibolonia de hace dos años, cuya actuación le costó la destitución al director general de los Mossos d'Esquadra, Rafael Olmos.

Miles de personas se manifiestan y exigen la dimisión del conseller Puig

El objetivo era 'desmantelar el campamento' según explicó el conseller Felip Puig en aras de garantizar la 'higiene, la salubridad y la salud pública' en un espacio público y retirar objetos peligrosos de forma preventiva, pensando en la multitudinaria celebración de una hipotética victoria del Barça esta noche.

A ese argumento se abonó también el president de la Generalitat, Artur Mas. Desde Londres explicó que se perseguía 'retirar el mobiliario, las sábanas, los colchones, las bombonas de butano y todo aquello que pudiera comportar algún tipo de problema para la seguridad de cara a la gente, por si mañana [por hoy] se produjera una gran concentración de personas'. Pocas horas más tarde, la imagen era la de los últimos días.

Pero lo cierto es que a las 12.55 del mediodía, en la plaza no quedaba nada en pie que se pudiera relacionar con el movimiento del 15-M. Sólo 350 personas acordonadas en círculo por la Guardia Urbana en el centro de la plaza los forcejeos para evitar el desmontaje de la última tienda fueron en balde y un cordón policial exterior de Mossos d'Esquadra que intentaba retener a las miles de personas que habían respondido a la llamada de las redes sociales. A esas horas, ya se veía que el dispositivo policial estaba desbordado. La mole ciudadana intentaba acceder por los diferentes entradas a la plaza e impedir el desmantelamiento.

La Generalitat alega motivos de higiene y prevención para actuar

Los de fuera llamaban a resistir a los de dentro, mientras que los de dentro jaleaban a los otros para que superaran el cordón policial. Algunos evitaban con suerte los porrazos de los antidisturbios cuando los superaban, otros no. Hasta que en un flanco se abrió totalmente el paso y la gente entró corriendo con los brazos en alto en señal de victoria.

Los primeros porrazos llegaron a las nueve de la mañana, cuando la policía quería ampliar el cordón de seguridad e intentaban hacer retroceder a las personas que esperaban sentadas. Y los últimos cuando los Mossos abandonaron la zona. Fue cuando más sonaron las escopetas según Interior se dispararon 236 salvas de advertencia, 6 pelotas de goma y 12 proyectiles, y más duras fueron las cargas. Los furgones policiales abandonaron el lugar bajo una lluvia de botellas de agua y algún trozo de madera.

Más de 10.000 personas protestan en toda España contra el desalojo

Lo sucedido por la mañana causó un efecto multiplicador por la tarde, cuando se había convocado una manifestación contra la actuación policial. Miles de personas se agolparon en la plaza de Catalunya al grito de 'Puig dimisión'.

Todos los partidos políticos catalanes consideraron 'desproporcionada' la actuación. El diputado del PSC Joan Ferran aseguró que el conseller Puig se había 'extralimitado' y le negó la capacidad de negociación que requiere su cargo. El secretario general de ICV, Joan Herrera, lo acusó de 'generar un problema donde no lo había' y el portavoz parlamentario de ERC, Oriol Amorós, pidió su comparecencia en el Parlament. Ayer Puig asumió que la actuación se ejecutó bajo su responsabilidad y defendió la 'oportunidad y la proporcionalidad' de la actuación de los policías en una comparecencia ante los periodistas en la que llegó a menospreciar la protesta, calificándola de 'supermercado gratuito en el centro de Barcelona', de 'camping' e incluso de 'parque temático', informa Rosa Fernández.

Puig dará explicaciones de la actuación en sede parlamentaria. Ayer anunció que el cuerpo policial instruirá a partir de la próxima semana un informe crítico con el dispositivo. 'Volvería a actuar', zanjó. Pese a la seguridad mostrada por el conseller, los representantes policiales de CCOO y UGT pusieron en duda el dispositivo, al considerar que se vio 'absolutamente desbordado' porque la operación se inició a las siete de la mañana y no de madrugada. 'Una decisión suicida', la consideraron.

Las muestras de apoyo a los indignados de Barcelona, se sintieron en el resto de España. En Madrid, alrededor de 3.000 personas se manifestaron en la Puerta de Sol en un concentración pacífica en la que se escucharon consignas como 'Barcelona no está sola' o 'No queremos hostias, queremos soluciones', informa Paula Díaz.

Una cantidad similar de personas, al grito de '¡Barcelona somos todos!', se manifestaron por la céntrica calle Colón de Valencia. La policía perimetró algunos establecimientos mientras miles de manifestantes gritaban '¡banqueros a la cárcel, políticos al paro!' o 'el presidenta Picassent', en referencia al centro penitenciario más cercano a la ciudad, informa Lucas Marco.

Andalucía, también se volcó. En Sevilla, más de 2.000 personas acudieron a la concentración convocada en las Setas de la Plaza de la Encarnación. Fue la jornada más concurrida desde el 22-M, informa Ángel Munárriz.La cifra fue superada en Málaga, donde entre 4.000 y 5.000 manifestantes marcharon por el centro de la ciudad al grito de '¡El pueblo unido,jamás será vencido!', informa Álvaro López Millán. Y en Granada, a diario, el Gobierno local (PP) insta a la Subdelegación del Gobierno aretirar la concentración de la plaza del Carmen, informa Amina Nasser.