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El movimiento ciudadano que deconstruyó la crisis

Aunque ninguna de sus propuestas económicas ha sido atendida, el 15-M sí ha influido positivamente en la exigencia de un funcionamiento más democrático del sistema económico

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Hace un año el movimiento del 15-M nació a la sombra de la peor crisis económica de los últimos 80 años. Entonces, en mayo de 2011, jóvenes que veían amenazado su futuro tomaron las plazas de toda España para mostrar su indignación con una clase política a la que veían ensimismada e indiferente a los intereses y problemas de la ciudadanía. La llama prendió y el mensaje llegó alto y claro: había que mejorar el sistema democrático pero también había que gestionar la crisis de otra manera.

Aquello no se quedó en una mera declaración de intenciones. Desde mediados de junio el Grupo de Economía del 15-M se puso a trabajar en la elaboración de propuestas económicas alternativas que posibilitaran otra salida a la crisis.

Se lanzaron proposiciones concretas como la creación de una banca pública, un sistema fiscal más progresivo y equitativo, la dación en pago, la imposición de un impuesto a las transacciones financieras, la construcción de un nuevo marco de las relaciones laborales, la abolición de los paraísos fiscales o la paralización de la privatización de las cajas de ahorro, entre otras.

La situación económica ha empeorado notablemente desde entonces: el paro ha aumentado; el PP ha aprobado una reforma laboral que abarata aún más el despido y restringe los derechos de los trabajadores; se ha profundizado en la reforma del sector financiero; se ha aprobado una reforma constitucional para limitar el déficit público y el tsunami de los recortes ha llegado a la Sanidad y la Educación, al corazón mismo del Estado de Bienestar.

'Si la ciudadanía supiera de verdad lo que están haciendo, saltaría'

Un año después de la eclosión del movimiento ninguna de sus propuestas ha sido atendida por los poderes públicos, pese a que numerosos expertos ven viables muchas de ellas. Sin embargo, nadie dentro del 15-M se deja lleva por el desánimo: Manuel Noya, miembro del Grupo de Economía desde sus inicios, cuenta que el movimiento sigue 'perfeccionando' sus propuestas. 'Muchas no son una utopía y podrían ser aceptadas', insiste.

A través de asambleas en los barrios, del trabajo organizado en subcomisiones o en actos informativos, el 15-M ha ido deconstruyendo la crisis, buceando en sus causas para desnudar ante la sociedad a todos aquellos que sacan pingües beneficios de la misma. 'La crisis tiene dos causas: la avaricia del sector financiero y la desmantelación de la capacidad de compra del trabajador a través de la reducción de salarios', analiza Noya.

La última iniciativa del movimiento en materia económica se llama Desmontando las mentiras: una serie de textos cortos en los que el 15-M denuncia los grandes engaños que trae esta época de recesión. Noya apunta directamente al Gobierno del PP: 'Es vergonzoso cómo están engañando a la gente. Nos dicen que no hay dinero para los servicios públicos, pero se da dinero público a los bancos. Nos dicen que el problema es la deuda pública. En realidad el problema es la deuda privada. Se obliga al Estado a cargar con la deuda de los bancos generando así una mayor deuda pública'.

Pero lo peor de las mentiras es lo que pretenden ocultar. En el 15-M creen que hay una estrategia deliberada detrás para arruinar el Estado de Bienestar: 'Si la ciudadanía supiera de verdad lo que están haciendo, saltaría', dice Noya, que pone algún ejemplo: 'Van a bajar las cotizaciones sociales para poner a las pensiones al borde de la quiebra'. Otro ejemplo: 'No gastamos tanto en Sanidad. Tenemos una sanidad buena, pero esta ola neoliberal quiere privatizarlo todo. El Gobierno del PP sabe que con la actual política de recortes no se sale de la crisis, pero lo que quiere es ganar tiempo hasta que lleguen las políticas de crecimiento', añade este miembro del 15-M.

'El Gobierno del PP sabe que con la actual política de recortes no se sale de la crisis, pero lo que quiere es ganar tiempo' 

Y todo ello, además, conlleva un alto coste añadido: el déficit democrático y la cesión de soberanía. 'Hemos entregado la Constitución con la reforma, pero cada subida de la prima de riesgo deja más en ridículo a los que dicen que hay que tranquilizar a los mercados. Estamos entregando nuestra democracia', afirma Noya.

Se sacrifica a la democracia y se sacrifican derechos para dar gusto a los especuladores. La última reforma laboral ha sido la gota que ha colmado el vaso. Noya traduce el descontento: 'Con la reforma laboral se rompe con el propio derecho laboral, se deja fuera incluso el derecho al contrato. Este es el Gobierno de los empresarios'

¿Hay vuelta atrás? Noya cree que sí, al menos su mensaje contiene una cierta dosis de esperanza: 'Cuando tengamos un Gobierno decente podremos revertir estas políticas en las que profundiza el PP, aunque no se podrá recuperar todo lo perdido'.

Para que ese cambio se produzca el primer paso es la toma de conciencia entre los ciudadanos pero también entre la clase política. Esa ha sido la gran aportación del 15-M en la lucha contra la crisis. 'La propia realidad está poniendo a los partidos ante sus propios errores. El 15-M sí ha influido positivamente en la exigencia de un funcionamiento democrático del sistema', apunta Noya.

Ese objetivo aún no se ha logrado, pero el 15-M ha crecido mucho en su primer año de vida. 'Hemos avanzado en la comprensión de las raíces que están detrás de la crisis', asegura Noya, para quien la actual situación provocará 'una reacción de la gente'. 'Dentro de unos meses la ciudadanía reaccionará. Ahora no, porque cuesta asumir que te has equivocado con el voto, pero reaccionará'.