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"Se nos muere la gente a diario"

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Angola tiene una de las tasas de mortalidad materna más alta del mundo, con 14.000 fallecimientos por cada 100.000 partos. En España, por poner un ejemplo, tan sólo mueren cinco mujeres por cada 100.000 alumbramientos. En este contexto, en Cacuaco, a 15 kilómetros de Luanda, la capital angoleña, trabaja Patricia Pintado, cooperante de Médicos del Mundo.

Los últimos datos ofrecidos por Naciones Unidas señalan que la mortalidad materna (su reducción es uno de los Objetivos del Milenio) se ha reducido en las últimas dos décadas en un 34%. Pero Patricia, conocedora del trabajo sobre el terreno, afirma tajante: 'No me lo creo'. 'El problema es que las estadísticas no muestran del todo la realidad. Recogen sólo los datos de muertes en hospitales y no de las madres que deciden dar a luz en sus casas', afirma esta cooperante, arquitecto de profesión e implicada en Angola en un proyecto de salud reproductiva realizado por la ONG. 'Se nos mueren todos los días madres y niños. Son muertes evitables. Hay pequeños de menos de 5 años que están muriendo por diarreas, por no tener ni un poco de agua', critica Patricia.

Otra ONG, Médicos sin Fronteras, pone otro ejemplo. 'La suerte de mujeres y niños en Sierra Leona, donde una de cada ocho mujeres muere en el parto, demuestra lo lejos que estamos también de alcanzar el objetivo en lo que a mortalidad materna e infantil se refiere', señala Paula Farias, directora de la organización. Con el mismo planteamiento coincide Diana Sojo, presidenta de Red Activas, que aglutina a un conjunto de organizaciones que trabajan en salud materna. 'Sigue habiendo mucho que hacer en cuanto a embarazos de adolescentes y al uso de anticonceptivos y la planificación familiar', denuncia Sojo.

El mal estado de las carreteras de los países complica mucho la situación

Ana Herrero, técnica de proyectos de la ONG Asamblea de Cooperación por la Paz está a punto de marcharse con un proyecto a Haití. Antes ha sido cooperante en países como Senegal, Mali, Niger o República Dominicana. Ella resalta la importancia de trabajar con las organizaciones locales y de que sean los ciudadanos de los países en desarrollo los que tomen sus propias decisiones en cuanto, por ejemplo, la alimentación. 'No se trata sólo de tener derecho a comer, sino también a comer lo que ellos quieran', afirma esta cooperante. Ana considera que se están produciendo avances a nivel local gracias a la ayuda de las ONG. 'En Senegal hemos conseguido que los beneficiarios de los proyectos tengan sus propias huertas y que haya un consumo de frutas y vegetales. Productos antes prohibitivos por su precio que ahora se pueden conseguir en el mercado', explica.

Los cooperantes en terreno coinciden en que queda mucho por hacer, pero que en algunas cosas es inadmisible que no se hayan producido más avances. Tanto Ana como Patricia señalan como fundamental el que mejore, por ejemplo, el estado de las carreteras. 'La región de Casamance, en Senegal, tiene muy malas comunicaciones con la capital, Dakar. Casamance es el granero del país y si tuviese mejor conexión sus habitantes podrían vender mejor sus productos', afirma Ana.

Patricia vive a 15 kilómetros de Luanda, la capital angoleña. 'El tráfico es horrible, tardamos cuatro horas en recorrer en vehículo esos 15 kilómetros. Cuando queremos derivar a alguien a Luanda para hacer una cesárea o por alguna complicación, las posibilidades de que esa mujer muera por el camino son bastante grandes', concluye esta cooperante.