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Las mujeres piden más contundencia

"Ratzinger no nos quiere en la Iglesia", protestan las feministas

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La presencia de la mujer en la Iglesia no depende del Papa. Benedicto XVI lo deja bien claro en el libro-entrevista La luz del mundo: el Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos, que sale mañana martes a la venta en todo el mundo. 'La Iglesia no tiene facultad alguna' para poder ordenar mujeres sacerdotes, explica el pontífice al periodista alemán Peter Seewald. Las asociaciones de mujeres, sin embargo, no dan valor a ese argumento. 'No hay ningún mandato divino que diga que las mujeres no pueden ser sacerdotes, no existe ninguna razón coherente', afirma la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro.

'En los primeros tiempos del cristianismo, Jesús dio protagonismo a las mujeres, ¿quién impide ahora que la recuperen si son ellos, los propios sacerdotes, los que fijan la jerarquía de la Iglesia?, se pregunta Besteiro. El Papa asegura en el libro que 'no se trata de no querer, sino de no poder'. La Federación de Mujeres entiende que la jerarquía eclesiástica es la 'organización patriarcal por excelencia' y que en su seno 'no hay una voluntad real' de romper ese modelo discriminatorio. 'El Papa no quiere a la mujer en la Iglesia', sentencia Besteiro. Según ella, que hubiera mujeres sacerdotes significaría que, 'por fin, la Iglesia se adecua a los tiempos y eso sería beneficioso tanto para la Iglesia como para la comunidad'.

Por otra parte, la concesión del Papa sobre el uso del preservativo, aunque sólo en 'ciertos casos', se ha interpretado entre las asociaciones de mujeres como un 'pequeño avance'. La presidenta de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, subrayó ayer que 'todo lo que ayude a utilizar un instrumento que salva vidas, bienvenido sea', pero insistió en que la Iglesia 'debería manifestarse más contundentemente' .

Besteiro, además, reclama que el pontífice concrete su cambio de parecer sobre el condón, ya que, aunque aboga por el uso del preservativo en algunos casos, luego precisa que esa 'no es la manera de combatir el sida', ya que es necesaria una 'humanización de la sexualidad'.

El trasfondo 'sigue siendo el mismo', critica Besteiro, que se pregunta 'si la humanización de la sexualidad será la abstinencia' porque lo que sí parece claro, asegura, es que Benedicto XVI 'no admite la libertad sexual de cada individuo'.

La secretaria de Estado de Igualdad, Bibiana Aído, coincide con las asociaciones de mujeres y considera que las declaraciones del Papa son un avance, 'un paso al que no hay que quitarle mérito', aunque apunta que 'son necesarios muchos más pasos más si quieren la Iglesia romper con ese divorcio que tienen con la ciudadanía'.

En una entrevista a la Cadena Ser, Aído denunció ayer la 'tremenda irresponsabilidad que supone decir que el uso del preservativo no sirve para frenar el VIH en África' y afirmó que todavía 'son muchas las posiciones que tienen que modificarse' en la Iglesia.