Publicado: 28.07.2016 22:05 |Actualizado: 29.07.2016 17:00

En 143 municipios del País Valencià no es obligatorio estudiar valenciano

Asociaciones valencianistas piden que se suprima la exención lingüística en los colegios de las zonas históricamente castellanoparlantes. Solo un 2'6% de los alumnos eligen no estudiar la asignatura en los colegios públicos. 

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Captura de un vídeo de Escola Valenciana que ilustraba una campaña de micromecenazgo.

Captura de un vídeo de Escola Valenciana que ilustraba una campaña de micromecenazgo.

@Sara_Ct

MADRID.— La posibilidad de escoger si los alumnos estudian o no la asignatura de valenciano es un opción con la que cuentan las comarcas castellanoparlantes estipuladas en la Ley 4/1983, de 23 de noviembre, de Uso y Enseñanza del Valenciano. En concreto, son 30 localidades en la provincia de Alacant, 62 en la de València y 51 en Castelló: 143. Según datos de la conselleria d' Educació, Investigació, Cultura i Esport, un 2'6% de un total de 700.000 alumnos matriculados piden estar exentos de dar la materia. La mayoría de ellos se acoge a la exención para intentar no bajar nota de su expediente. 

Rubén Botella fue alumno del instituto de Enguera, una de las localidades valencianas en las que se da opción de elegir: "No todos valemos para todo, preferiría que fuera obligado estudiar valenciano pero que no sea un condicionante para que alguien válido para otros temas se quede sin poder estudiar lo que le apasiona". 



Desde Compromís lo tienen claro: "La exención tiene que terminar"

Esa opción se ve como una "discriminación" por parte de Escola Valenciana —una entidad cívica por la normalización lingüística del valenciano— que priva "del derecho y del regalo que es poder aprender otras lenguas", según palabras de su presidente, Vicent Moreno. "Es un error desde el inicio que los estudiantes decidan no estudiar valenciano porque va en contra de sus propias opciones de futuro", añade Rafael Castelló, director del Servei de Política Lingüística de la Universitat de València (UV). Además, la posibilidad de elección choca directamente con la voluntad de asociaciones valencianistas para extender al grueso del funcionariado la capacitación plena en castellano y valenciano.

Dinamitar la exención

Desde Compromís lo tienen claro: "La exención tiene que terminar". Lo que juega en su contra son los tiempos y la dificultad de plasmar como equipo de gobierno las ideas que traían en la recámara del partido cuando estaban en la oposición.  

Por su parte, la derecha en València entiende esa supresión de la posibilidad de elección como un "atentado" contra la libertad de los padres. Desde Ciudadanos, Toni Cantó lanza la piedra: "a los cirujanos en la Comunitat se les valora más por su conocimiento del valenciano que por su habilidad con el bisturí". El diputado de Compromís Josep Nadal niega el caso y aboga por que se cataloguen lingüísticamente las plazas de empleo público para determinar cuáles son las competencias lingüísticas que requiere cada funcionario. "Necesitamos que los médicos se puedan comunicar de una forma plena en ambas lenguas para atender, por ejemplo, a personas mayores que necesiten hablar de sus intimidades en valenciano".

La Generalitat planea un decreto de plurilingüismo educativo que verá la luz en otoño para aplicar de forma progresiva en el curso 2017/2018

La Generalitat, de momento, planea como única solución a la mochila de problemas con la que carga un decreto de plurilingüismo educativo que verá la luz en otoño. Se aplicará de forma progresiva a partir del curso 2017-2018 y se limitará a "determinar el modelo lingüístico de escuelas e institutos" sin entrar a remover las arenas de la obligatoriedad para el funcionariado o la eliminación de la exención, como exigen las asociaciones de promoción y defensa del uso del valenciano.

La conselleria ha encargado un estudio sobre cómo incorporar el conocimiento "de lenguas en el aula" y con los resultados encima de la mesa se compartirá con la comunidad educativa y los grupos políticos para que realicen las observaciones que crean convenientes, aseguran fuentes del organismo. "Tenemos el empeño de crear la normativa necesaria para que el alumnado valenciano domine de forma efectiva las lenguas", pero sin ese estudio terminado rehúsan pronunciarse sobre estas cuestiones.

"En castellano, gracias"

"Diríjanse al personal del edificio en castellano. Gracias". Así rezaba un cartel colgado en la Universitat Miguel Hernández d'Elx (Alacant), según denuncia Nadal. La politización del tema de la lengua ha llegado varias veces a les Corts Valencianes. "No tiene ningún sentido que nos enfrentemos por la lengua que hablamos", critica, al tiempo que recordaba que "si dejáramos elegir a los padres, muchos niños solo estudiarían marketing o educación física para ser futbolistas el día de mañana".

Patricia Comes, una alumna del instituto de Navarrés, otra de las localidades castellanoparlantes de la provincia de València, asegura que no va a dar la asignatura de lengua valenciana para que no le baje la media de la Selectividad: "La mitad de mi clase no la ha cogido por este motivo en Bachiller; en Primaria la dimos todos porque era obligatoria".

"Si dejáramos elegir a los padres, muchos niños solo estudiarían marketing o educación física para ser futbolistas el día de mañana"

Esos alumnos pueden encontrarse ante un problema si deciden optar a una plaza como docentes en la Universitat de València porque han instaurado el requisito lingüístico. El profesorado deberán acreditar un C1 de valenciano para poder optar a una plaza pública, algo a lo que ya están obligados los docentes de Primaria, Secundaria y Bachillerato del País Valencià. "Más que una restricción es una capacitación porque queremos que los profesores sean competentes en las dos lenguas que habla la sociedad que les paga", dice Castelló. 

Esa decisión de la Universitat alienta los fantasmas de la supuesta discriminación que sufre el castellano en el País Valencià que ha tenido en la boca, desde siempre, el Partido Popular. Una de sus ediles en Orihuela, concretamente, la responsable de Educación, reprochó al joven concejal Karlos Bernabé que no hablase en castellano durante su ponencia en el pleno, en la que posiblemente fue la primera intervención en valenciano que se escuchaba en el consistorio oriolano. Su alcalde, Emilio Bascullana, también se afanó en recordar al president de la Generalitat, Ximo Puig, que "en esta tierra se habla castellano".

Lo que parece claro es que, aunque es un debate que viene de lejos, ahora más que nunca se está problematizando "adrede" porque luego, "en la calle y en las aulas no hay tanto debate y los conflictos son mínimos", confirma Rafael Castelló y apuntala la idea del diputado de Compromís Josep Nadal de que el conflicto responde a intereses políticos y electoralistas.

"Educación" es hablar en castellano

El Partido Popular también ha aprovechado para acusar al conseller de Educación, Vicent Marzà, de promulgar el "imperialismo lingüístico", en palabras del exalcalde de Requena y diputado del PP Javier Berasaluce. En un pleno de la Diputació de València, Berasaluce exigía "educación" al resto de representantes políticos porque le costaba “seguir un discurso de 15 minutos” en valenciano: "Les pido un poco más de apertura mental. Solo hay que coger un avión y viajar un poco para ver de qué sirve el valenciano fuera de la Comunidad Valenciana".

Algunos vocablos estaban vetados por sonar "demasiado catalanes" y otros directamente "no les interesaban" por estar relacionadas con la corrupción.

Esta semana, además, se conocía que la anterior Generalitat, gobernada por el PP los últimos 20 años, había confeccionado una lista de palabras prohibidas en las redacciones de carácter oficial por parte del funcionariado. "La politización de las palabras ha sido práctica habitual en el Partido Popular pero también lo intentó el PSOE en su momento", cuenta Nadal. "Por suerte esto va terminando. La gente joven ya no tiene estas manías".  Algunos vocablos estaban vetados por sonar "demasiado catalanes" y otros directamente "no les interesaban" por estar relacionadas con la corrupción, como es el caso de "suborn", la versión valenciana de "cohecho".

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"Con el anterior gobierno se limitaban las políticas lingüísticas a favor del valenciano. Aparte de que había pocos recursos, se incentivaba incluso más el uso del castellano", en materia universitaria, critica Castelló. La nueva administración se postula a favor de "garantizar la igualdad de oportunidades lingüísticas para todos los valencianos y valencianas, vivan donde vivan" y nombran a los estudiantes de la comarca alicantina de La Vega Baja como uno de los lugares en los que "deberían tener el mismo derecho que el resto de alumnos valencianos a dominar las lenguas".

Hacia una universidad multilingüe

Precisamente las comarcas del sur de Alacant presentan unas particularidades muy claras. La mayoría de colegios de localidades como Orihuela solo podrán impartir la asignatura de Educación Física en valenciano, además de la materia de lengua valenciana, debido al "nulo" nivel del idioma que tienen los alumnos de colegios como Los Dolses. Txomin Bedarra es presidente del AMPA de ese centro en el que hay un 60% —"en años anteriores era un 80%"— de niños procedentes de 43 nacionalidades distintas, con claro predominio de la anglosajona. "Ningún colegio de los 20 que hay en Orihuela tiene capacidad para impartir matemáticas o cualquier otra troncal en valenciano. Los niños ni aprenderían valenciano ni cálculo ni nada", asegura. 

La falta de buenos profesores de valenciano también es un factor clave en la enseñanza. Por eso, la Universitat de València hará un esfuerzo extra en formación del profesorado: ha suprimido los cursos gratuitos para estudiantes —excepto las formaciones especiales para alumnos de otras comunidades o países— para reforzar la atención en los docentes. "Ahora estamos hablando del valenciano pero, ¿qué pasará cuando pidamos un nivel B2 de inglés para dar clases en la universidad? Vamos hacia una universidad multilingüe", avisa Castelló. Y dentro de esa variedad de lenguas no podría faltar en el País Valencià la segunda más hablada de todo el Estado, como es el catalán.