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Museos al servicio del papa y viajeros a pleno sol medio mes antes de la JMJ

El Museo del Prado y el Thyssen-Bornemisza han preparado programas especiales

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Falta aún medio mes para que el papa Benedicto XVI ponga el pie en Madrid para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra del 16 al 21 de agosto, pero la capital ya está patas arriba para adaptarse a las necesidades del pontífice.

El Ayuntamiento de Madrid ha creído conveniente desmontar ya las marquesinas de autobús más próximas a la plaza de Cibeles, lugar en el que se celebrarán algunos de los actos previstos, informa Europa Press. De esta forma, además de privar a los viajeros del asiento y la sombra que tanto se agradece en verano, la eliminación de las marquesinas reducirá considerablemente la información acerca de las líneas y rutas de los servicios de la EMT. Este hecho es especialmente notable si se piensa que muchos de los turistas que visitan la capital desconocen las líneas.

Y mientras se desmontan las marquesinas, el carpintero abulense Emilio Úbeda ya está preparando los 200 confesionarios que se instalarán desde el 8 de agosto en el Parque del Retiro, informa Efe. Allí acudirá el papa Benedicto XVI para administrar el sacramento de la penitencia a algunos de los fieles.

La oferta cultural de Madrid también se ha modificado según los gustos de Joseph Ratzinger. Así, para amenizar la espera de los dos millones de jóvenes que darán la bienvenida a Benedicto XVI, el Museo del Prado y el Thyssen-Bornemisza han preparado programas especiales. El Thyssen ofrecerá la serie Encuentros, con escenas religiosas de los siglos XIV y XVIII, una decena de obras de la Colección Permanente de Pintura Antigua con la que ilustrar momentos de la vida de Cristo.

El Prado, por su parte, tiene listo un 'Itinerario patrocinado por la JMJ' bajo el título La Palabra hecha imagen. El pasado 22 de julio, durante la presentación de El descendimiento, obra firmada por Caravaggio en 1604 y cuadro estrella de la exposición, el arte volvió a separar la visión laica de la religiosa enfrentando al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y a la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Así, mientras Rouco señalaba que el cuadro 'ayuda a conocer lo que supone la Santa Sede para el Patrimonio de la Humanidad', Sinde recalcó que 'Caravaggio fue un homosexual disoluto, un rebelde que no respetó ninguna convención del arte y que fue rescatado mucho tiempo después'. Además, reprochó de manera clara y directa en sus argumentos a la Iglesia por la presión y persecución que sometió a ciudadanos de toda índole.

Además del Prado y el Thyssen, varias instituciones públicas y privadas han programado más de 40 actividades y Madrid se llenará de actos de religiosos para todo aquel que quiera seguirlos.