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Mutaciones ideológicas

El PP se reclama heredero del liberalismo de Cádiz, pero su raíz está en las antípodas

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Proclama José María Lassalle, el diputado que ha escrito la mayor parte de los discursos del líder de la oposición en la última legislatura: 'La inmensa mayoría de las personas que formamos parte del proyecto que lidera Mariano Rajoy somos gente de principios liberales y de disposición centrista'. Y añade: '(...) de hecho, somos un partido que se reconoce a sí mismo en la herencia del liberalismo de las Cortes de Cádiz' (Abc, 24/1/2008).

¿Quiénes son entonces los serviles? Efectivamente, liberalismo deriva de la palabra española liberal, acuñada en el Cádiz en que fue alumbrada la Constitución de 1812 por un pueblo sediento de libertad, pero con ella se identificaba a los grupos progresistas mientras que los conservadores eran conocidos como los serviles. La derecha política, en alianza de soflama y garrote con los apagacandelas de hábito, combatió la llegada de las Cortes y, desde su interior, trató de boicotear el texto constitucional, logrando finalmente la vuelta de las cadenas dos años después.

En tiempos en que el PP no se ha caracterizado precisamente por un talante moderado, es saludable que desde su interior se reivindique el liberalismo. Pero no es esa su raíz genética. Sus orígenes están en la Alianza Popular fundada por los siete magníficos, siete ministros de Franco, cuyo régimen tenía en el nacional-catolicismo su principal fundamento ideológico.

Cierto es que después Alianza Popular, ya antes de refundarse como Partido Popular para ganar ese espacio en continua expansión que parece ser el centro, se nutrió con las múltiples corrientes que se amalgamaron en UCD, salvo la socialdemócrata que se integró en el PSOE. Había falangistas, democristianos, populistas, liberales... pero nunca fueron estos últimos la mayoría, ni en la UCD ni en la AP a la que se afiliaron desde primera hora José María Aznar y Mariano Rajoy. De entre la actual dirigencia del PP, quien tiene mayor pedigrí liberal -libertariano- es Esperanza Aguirre, que dio sus primeros pasos políticos en la Unión Liberal, fundada por el empresario José Antonio Segurado.

Libertarianos

En EEUU, para evitar la confusión con los liberales de Cádiz y con los libertarios anarquistas, ya desde el siglo pasado los liberales de derechas son llamados libertarianos. La Constitución de Cádiz incluía en su catálogo de derechos el de 'ser feliz', mientras que para los libertarianos convertir al Estado en agente social que asuma entre sus obligaciones ayudar a que todos los ciudadanos puedan aproximarse a ese ideal no sólo es una utopía sino que alimenta expectativas que nunca podrán ser colmadas y, en consecuencia, genera reivindicaciones imposibles de satisfacer con el consiguiente peligro de distorsionar el orden establecido. Algo así como que el bienestar y la felicidad son buenos, pero sólo si se trata del privilegio de unos, pues si los ricos repartieran todo su dinero entre los pobres seguiría habiendo pobres pero dejaría de haber ricos.

¿Qué son asuntos públicos?

Opina Lassalle, a quien no se cuestiona individualmente su condición de liberal, que 'la izquierda zapateril' está 'acosada por la pésima gestión de los asuntos públicos'. Por el desarrollo que hace de tal afirmación, los asuntos públicos parecen reducirse a ETA y al despliegue del modelo constitucional del Estado de las Autonomías, si bien añade, refiriéndose directamente a José Luis Rodríguez Zapatero, que se trata de 'alguien que ha desaprovechado los mejores años de la economía mundial en el último medio siglo'.

Cabe preguntar: ¿Desaprovechado para qué y para quién? ¿Para multiplicar la inversión en I+D+i y cambiar el modelo de crecimiento, para apostar por las fuentes de energía limpias, para crear nuevas prestaciones sociales y convertir en un derecho la atención pública a los dependientes ... para los que han encontrado trabajo, para que los que han visto mejoradas sus pensiones o el salario mínimo..., para los bancos que han multiplicado sus beneficios en porcentajes obscenos...?

Philip Pettit, el teórico moderno del republicanismo cívico que Zapatero ha rebautizado como 'socialismo de los ciudadanos', reconoce que esta corriente ideológica es social y políticamente radical en comparación con los libertarianos. 'La diferencia entre los enfoques republicanos y libertarianos se revela abiertamente en la actitud que cada uno de ellos es probable que adopte con respecto a las cuestiones de bienestar. La cuestión principal en la política bienestarista es hasta qué punto el Estado puede avanzar en el cobro de impuestos con el fin de asegurar a los pobres, o a todos los ciudadanos en general, en la prevención de aquellas formas de dependencia que derivan de unos recursos inadecuados, de un déficit de educación o de información, de necesidades médicas o de un acceso limitado a la justicia. Y en este punto las dos filosofías emprenden caminos bastante diferentes' (Examen a Zapatero).

Endogamias y viajes ideológicos

Afirma también Lassalle que quienes dirigen en estos momentos el PSOE se dejan guiar por 'la endogamia política'. Lo dice el dirigente de un partido en el que se valora más el fulgor de una guedeja rubia que la solera de las canas de muchos años de compromiso y trabajo; un partido en el que el suegro y mentor político de Eduardo Zaplana, Miguel Barceló, ha intentado la perpetuación de su linaje parlamentario en la persona de su nieto, Agustín Almódobar, procurando disponer las cosas de tal forma que ocupe su sillón en el Senado cuando él renuncie; un partido que ha colocado en las listas para el Congreso a la hija del controvertido e incombustible Carlos Fabra.

Reivindicar que Zaplana, que ocupa el cuarto lugar en la lista que encabeza Rajoy por Madrid, es liberal y centrista por el mero hecho de proceder de UCD equivale a negar que puedan serlo Josep Piqué, Anna Birulés o Pilar del Castillo, tres ex ministros de José María Aznar que en su mocedad militaron en la extrema izquierda Bandera Roja. Es tanto como desmentir que hoy es Manuel Fraga quien alza la voz en público para reivindicar el centro en el partido del que es presidente fundador.

Pretender convertir la ideología en una herencia genética o en algo inmutable es un intento tan vano como negar el pensamiento o el movimiento. Por sus hechos los conoceréis...