Público
Público

El negocio 'made in China' de la camorra en España

Detenidos 64 delincuentes de la mafia napolitana que vendían productos falsos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Ni tráfico de drogas ni comercio de armas. La camorra (mafia napolitana) desembarcó hace año y medio en España con un objetivo más discreto, pero igual de enriquecedor: comercializar toneladas de productos falsificados fabricados en China, desde motosierras a ropa. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha puesto fin al lucrativo negocio con la detención en los últimos días de 64 de sus integrantes.

Entre los arrestados está su presunto máximo responsable, Giuliani R., arrestado el pasado 13 de julio cuando viajó a España desde México, donde se ocultaba, para encontrarse con su lugarteniente, Vittorio P., también capturado. El resto de los arrestados son pequeños delincuentes a los que el grupo ofreció dejar Nápoles e instalarse en España para comercializar puerta a puerta los productos fraudulentos. A cambio del viaje y el hospedaje, adquirían una elevada deuda económica.

La Operación Leatherface se inició a comienzos de 2010, cuando las autoridades de Roma informaron a través de Europol que un grupo de la camorra especializado en falsificaciones había decidido cambiar de centro de operaciones ante el acoso policial que sufría en Italia. El nuevo destino era España.

Las investigaciones permitieron comprobar cómo el grupo adquiría enormes cantidades de maquinaria agrícola y ropa a 25 empresas chinas, a las que previamente había remitido originales de los objetos para que los falsificaran. Una vez elaborados, los artículos eran enviados en barcos a los puertos de Sevilla, Valencia y Málaga.

Para justificar su llegada, el grupo había montado tres empresas de importación, con las que también blanqueaban supuestamente los beneficios e, incluso, les servían para reclamar a Hacienda la devolución de miles de euros de IVA de operaciones inexistentes. En todo el mundo, contaba con 20 de estas empresas fantasmas.

Una vez las falsificaciones en España, la red les colocaba los logotipos de las marcas originales y los repartía por el mundo. La Guardia Civil ha detectado envíos a otros catorce países, entre ellos Suráfrica, Finlandia, EEUU, Polonia y Brasil, donde el grupo tenía sucursales.

En España, la organización también comercializaba los productos. Para ello, había dividido el territorio en zonas a cargo de responsables que controlaban que los vendedores venidos desde Nápoles recorrieran los barrios y comercios ofreciendo los productos a un precio muy inferior al del original. Con lo que obtenían, estos debían pagar su deuda.

La Guardia Civil aún analiza la documentación incautada para establecer el lucro fraudulento obtenido por la red, aunque los investigadores destacan un detalle como ejemplo de su volumen: 'Una motosierra les costaba en China 15 euros y aquí la vendían por 400. De cada contenedor obtenían hasta 1,2 millones de beneficio'.