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"No podríamos afrontar un brote como el alemán"

Director del Laboratorio de Referencia de la bacteria E. coli

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Jorge Blanco, catedrático de Microbiología, dirige el Laboratorio de Referencia español de E. coli (LREC), ubicado en Lugo y dependiente de la Facultad de Veterinaria de la Universidade de Santiago. Allí, desde hace ya un cuarto de siglo, un equipo de diez investigadores se encarga de ponerle los apellidos a una bacteria, la E. coli, presente sobre todo en la flora intestinal del ganado vacuno, pero que, en ocasiones, es mortal para el hombre.

Los pepinos españoles no tenían la bacteria.

'Ningún laboratorio español está en las redes europeas si hay una crisis'

Analizamos 70 pepinos de la explotación sospechosa de Andalucía y todos los cultivos resultaron negativos para los tres genes investigados.

Entonces, ¿se precipitaron las autoridades alemanas?

Es posible que se tratara de un falso positivo. El único fallo que veo fue la falta de agilidad en el envío de muestras a los labora-torios alemanes de referencia, que los tienen y muy buenos, para descartar que el origen estu-viese en los pepinos españoles.

'No es necesario consumir productos con la bacteria para enfermar'

Un falso positivo puede inducir a error, pero, si los análisis dan negativo, ¿no hay posibilidad de fallo?

Si el resultado es negativo, significa que la bacteria o no existe o está dentro de los límites permitidos por la UE. De lo que estoy seguro es de que, a raíz de esta crisis, se exigirá que todos los países incluyan el protocolo de E. coli por defecto, como se hace con la salmonelosis, por ejemplo. Entonces no valdrán excusas de que no se disponen de técnicas para realizar las pruebas.

¿Resulta muy caro hacer estas pruebas?

La rutina de los protocolos de análisis es muy difícil de modificar. Si además tienes que incluir técnicas de análisis molecular, encarece el precio. Ahora todo el mundo mira a Alemania, pero en cuanto pase la crisis, como ocurre siempre, empezarán los recortes. Entiendo que hay que ahorrar, pero en gastos superfluos, no en educación e investigación. En España tenemos los mejores hospitales del mundo, pero no podríamos hacer frente a un brote como el de Alemania porque no tenemos laboratorios especializados.

El laboratorio de referencia de E. coli (LREC) que dirige es uno de los cinco de estas características del mundo.

Nosotros somos un laboratorio de investigación y eso garantiza nuestra total independencia, pero no podemos estar presentes en las redes euro-peas que se crean cuando se producen este tipo de crisis. De hecho, ningún laboratorio español está presente en estas reuniones.

¿Por qué es tan difícil combatir la bacteria?

Porque es muy difícil detectar las bacterias presentes en los alimentos, mucho más complicado que en personas, porque es necesario analizar todo tipo de alimentos y buscar una cantidad muy pequeña, causante del brote.

Según la OMS, lo provoca una cepa desconocida.

Ojalá que no proceda de un animal. Si procede de un animal, la probabilidad de que la bacteria salte a la carne es muy grande.

¿Cualquier producto es potencialmente peligroso?

Los investigadores alemanes han tenido que ir abriendo el abanico. En un primer momento se centraron en analizar las verduras y hortalizas, porque los pacientes de Hamburgo tenían en común que habían comido esos productos. Ahora tienen que examinar otros productos.

¿Cuál puede ser el origen del brote alemán?

No descarto que esté en aguas fecales humanas.

¿La bacteria E. coli se contagia?

Sí. No es necesario haber consumido un producto con la bacteria para enfermar.

¿Qué precauciones se pueden tomar?

Es importante procesar bien los alimentos. En los países desarrollados, los riesgos de contagio son mínimos, siempre que se tomen medidas adecuadas. Hay que consumir la carne bien cocinada y lavarse bien las manos después de tocar la carne fresca, que siembre debe almacenarse en la parte más baja del frigorífico para evitar que los jugos contagien otros alimentos que se toman crudos. Las verduras se deben lavar y la leche que consumamos debe estar siempre pasterizada o hervida, como tradicionalmente hacían nuestras madres.