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"No conozco talibanes en mi entorno; los dogmas, en las iglesias"

Es el candidato de IU que más se acerca a la victoria, y promete mantener su lista hasta el final

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No le temblequea ya tanto el alma. El sudor frío que le recorría los días previos a la IX Asamblea. Han pasado más de tres semanas, la presión se ha deshinchado. Cayo Lara (Ciudad Real, 1952) siente que este tiempo le ha afianzado. “Es como las noticias traumáticas, primero te impactan y luego te haces a la idea”.

A tres días del CPF, todo sigue abierto. ¿Se ha avanzado realmente algo?

Todas las asambleas de IU elegían coordinador, cierto, pero sin los órganos de dirección. Ahora designaremos líder y es previsible que también toda la estructura organizativa. Sí creo que no podemos salir el día 14 sin ejecutiva, sería frustrante. La necesitamos. No hemos perdido el tiempo: llegó la hora de intensificar las conversaciones para configurar la dirección, con el máximo consenso y desde el respeto escrupuloso al mandato de la asamblea.

Ya, ¿y no es ingenuo pensar en un acuerdo a cinco?

Los tiempos se agotan. Antes de la asamblea pervivían muchas heridas internas. Había que entenderse. En el congreso pactamos la política, y los documentos que de allí salieron son indestructibles. Si no se cumple lo acordado, sí se pondría en peligro IU. Y cierto, no se habló tanto del coordinador. Importa más que la dirección será compartida. Nunca más una mayoría aplastará a una minoría. Huyamos de la figura del líder carismático, omnipotente, que por fortuna es ajena a la cultura de IU.

¿Un líder débil, títere de todas las familias?

Lo peor es que un líder sea títere de los gobiernos y los poderes económicos. Aquel que responde a su partido, a su programa, el que representa el sentir mayoritario, es el mejor líder. Además, abogo por una estructura con más caras de IU: la pluralidad no significa ni anarquía ni atomización de ideas. Estoy seguro de que lo que unirá y cohesionará nuestra dirección es el trabajo, la ligazón con los problemas de la calle. Habrá diferencias sobre el modelo de Estado o la centralidad del mundo laboral... pero no hay que perder el tiempo en guerras internas, son esfuerzos baldíos.

“Respeto al mandato de la asamblea”, ha pedido. Es decir, que su lista ponga al líder. Las otras dos familias dicen que la fórmula mayoritaria es extraña a IU.

En efecto, defendemos en las instituciones los acuerdos con fuerzas cercanas, aunque haya ganado otra lista. Pero yo pacto en lo concreto. Ahora se intenta extender el símil a IU y no vale. Primero, el documento mayoritario en la asamblea fue el nuestro; convergimos en que IU debe girar a la izquierda. Segundo, mi lista fue la más votada [43%]. Tercero, venció una crítica a la dirección saliente. No es una crítica personal, pero Grosske formó parte de ese equipo. ¿No habría frustración en la militancia si gobernara IU alguien que defendió esa línea política?

Nuet vuelve a competir, y podría concitar consenso...

No, su candidatura no es creíble ni sensata. La N-II ha dado mil vueltas, ha sido errática. Pero ellos son maduros, recapacitarán y apostarán por mi lista. En todo caso, no entenderé como ofensa que cada uno se alíe con quien quiera.

¿No retirará su candidatura en ningún caso?

Nunca, di mi palabra.

Sus oponentes dicen que “el problema no es Cayo, sino los ‘talibanes’ que le rodean”.

No conozco a talibanes en mi entorno. Esos comentarios son infundados. Mi candidatura respeta la democracia interna y la soberanía de IU.

Llamazares hablaba de dogmas, de ortodoxia.

Los dogmas están en las iglesias. Punto. En política no existen. Hay gente que construye, que acierta o yerra.  

¿Qué hará primero si gana?

Respetar la soberanía de las federaciones y la democracia interna, recobrar la confianza entre todos. En lo externo, acercarme a los tantos y tantos dramas familiares de parados, dependientes...

¿Revisaría las alianzas?

Hablaremos con todas las federaciones, respetando su soberanía y viendo qué es lo mejor para IU, con diálogo.

¿Le gusta la oposición de Llamazares en la Cámara?

Lo está haciendo bien ahora. Gaspar es muy trabajador y, al margen de las diferencias pasadas, he de reconocer que el PSOE ha actuado de modo injusto, irrespetuoso con IU, como siempre hizo.