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«No voy a disculparme por haber intentado la paz»

Zapatero monta un debate entre De la Vega y Acebes

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Ahora ya se sabe que cuando suena el himno zapateril Defender la alegría, el candidato y sus teloneros están a punto de aparecer. En el día de ayer, con siete minutos de retraso. José Luis Rodríguez Zapatero hizo su entrada en la plaza de toros de Valencia perfectamente escoltado por los tres cabezas de lista de la Comunidad Valenciana —María Teresa Fernández de la Vega (Valencia), Bernat Soria (Alicante) y Jordi Sevilla (Castellón)— y el presidente de la gestora del PSPV-PSOE, Joan Lerma.


Zapatero, muy puesto en la faena —“Éste es el mejor mitin que recuerdo”— subrayó que no se arrepentía de haber intentado el fin del terrorismo de ETA. Sin mencionar a la banda terrorista, Zapatero manifestó: “No voy a pedir disculpas por haber intentado la paz, el fin de la violencia porque era mi obligación como presidente del Gobierno de España”. Tampoco se arrepentía, dijo, de la ley de igualdad, la subida del salario mínimo y las pensiones, el cheque-bebé y las ayudas a la vivienda, así como el “promover que cada cual se pueda casar con quien quiera”.
La estrella ausente fue, una vez más, Pedro Solbes, a quien el presidente del Gobierno recordó en su victoria sobre Manuel Pizarro en el debate del jueves. Ya al principio de su arenga, Zapatero proclamó que “Pedro Solbes ha demostrado que Pizarro habrá tenido muy buenos sueldos e indemnizaciones, pero de economía no sabe nada de nada”.


Abucheos a Pizarro
El número dos del PP por Madrid no estuvo solo recibiendo los mandobles verbales del líder del PSOE y los abucheos de los mitineros. Ángel Acebes entró en tromba, y para mal, en el imaginario de la plaza cuando Zapatero le pidió que se atreviese a debatir con la vicepresidenta: “Los españoles pueden elegir entre Solbes y Pizarro, y entre María Teresa y Acebes”, concluyó. Poco le faltó al PP para responder al envite. El secretario general del PP y candidato número uno por la provincia de Ávila, Ángel Acebes, aceptó horas después “encantado” mantener un debate con la vicepresidenta, y propuso irónicamente que tenga lugar en Valencia, localidad por la que la socialista es candidata. Más concretamente, Acebes sugirió que el encuentro se celebre en la “residencia fantasma” en la que De la Vega se ha empadronado, “así le damos alguna utilidad”, indicó.


Del homólogo conservador de De la Vega en las listas, nadie se acordó, por más que Esteban González Pons se haya desgañitado por ser el protagonista de un potencial debate con su adversaria el 9-M. El encumbramiento de Solbes y De la Vega, que fue casi tan aplaudida como Zapatero en su intervención, y los reproches a Pizarro y Acebes permitieron al candidato socialista recordar que los debates entre los aspirantes a la presidencia del Ejecutivo sólo se hacen cuando gobierna “el PSOE en España, porque la derecha se escondía y no quería dar la cara”. Una derecha que, además, sólo ha sembrado “mentiras y miedo”, como han demostrado los engaños “sobre el 11-M, el decir que España se rompe, la familia se rompe o que el Gobierno entregaba a ETA la llave del Estado”. Zapatero, muy incisivo con el PP, contó que ahora los conservadores “llegaban con que la economía era mentira y les ha durado una hora y media, lo que duró el debate entre Solbes y Pizarro”.


Los aplausos y los gritos arreciaron cuando la vicepresidenta y Zapatero recordaron la política del agua del PP. Fernández de la Vega calentó al auditorio asegurando que los conservadores priman al interés general, “el suyo propio”. La prueba está en el agua: “Han encizañado, creado alarma social durante años y, ahora, dicen a los valencianos que ya no hace falta el trasvase, ¡tendrán cara!”, exclamó.