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No firman porque es "una tomadura de pelo"

Desde la semana pasada se planteaban boicotear la cumbre

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La Conferencia de Presidentes sirvió ayer para visualizar la enorme brecha que se abre entre el Gobierno y la oposición. Los presidentes autonómicos del PP habían llegado al Senado dispuestos a la guerra y a no aceptar cualquier 'conejo que el presidente del Gobierno sacara de la chistera'. Se marcharon del mismo modo. Sin querer llegar ni a un acuerdo de mínimos en este terreno.

Era la crónica de un final anunciado. El fracaso de la Conferencia de presidentes se venía gestando desde la semana pasada cuando el PP ya se planteó boicotear la cumbre porque, según ellos, sólo iba a servir para mayor gloria del jefe del Ejecutivo socialista. No estaban dispuestos a formar parte de lo que ya calificaban de 'pantomima' y una 'foto para lavarse la cara'.

Ni siquiera salvó la situación que se tratara en el orden de día un punto para hablar de agricultura, pesca, ganadería y agua. Se había incluido a petición del propio PP. A pesar de ello, estaban molestos y reticentes. Al igual que el viernes pasado, en el almuerzo que Rajoy celebró para fijar la estrategia común.

El líder del PP les instó a acudir. Pero ayer les dejó las manos libres. Sobre todo a los presidentes de La Rioja y de la Xunta de Galicia, Pedro Sanz y Alberto Núñez Feijóo que desde primera hora de la mañana se erigieron en portavoces de su formación y capitanearon el plante conservador.

'Amargados y aburridos'. Así fue como definió Sanz el encuentro tras cuatro horas de reunión. Aún no habían conocido la propuesta del jefe del Ejecutivo socialista y ya llovían los reproches. Para Feijóo lo que se estaba tratando allí era 'más un plan de imagen del Gobierno para sí mismo que un plan económico para España'. Ambos iban avanzando la postura de su partido. 'Que saquen un papel a última hora para que digamos sí o no y poder tener un titular mañana, conmigo no va a contar', dijo Sanz. Feijóo le acompañó con otro tono: 'Esperábamos mucho más. No podemos acompañar a un Gobierno que no sabe a dónde va'.

A los conservadores les sentó fatal que Zapatero les presentara su oferta 'cinco minutos antes' del almuerzo institucional. 'Hemos perdido toda la mañana', señalaban. Los presidentes del PP criticaron que no se diera a conocer el documento desde primera hora para poder debatirlo con tiempo. 'Es descortés y vergonzoso. Así lo único que se ha logrado es que uno hable del agua, otro de la lengua, otro de molinos...', dijo Sanz. Para el líder riojano la cita se había convertido en 'un soporífero conjunto de monólogos'. Sin más.

Cuando recibieron el documento no hubo replanteamiento. Al contrario. Los ocho dirigentes del PP abandonaban, antes de que finalizara, la comida de Zapatero con todos los líderes, para hablar. Pero lo tenían claro. No había tiempo de estudiarlo, era precipitado y nadie quería avalar lo que tacharon de 'tomadura de pelo'. A finalizar la Conferencia de Presidentes, Francisco Camps resumía la situación:' Una cuestión tan importante no se puede despachar en 20 folios y en una tarde'. Para entonces ya llevaban horas de tira y afloja y el PP tenía decidido abstenerse en la votación.

'No lo vamos a votar ni locos', señalaban en los pasillos. Pero el partido de Rajoy no quería que los ciudadanos llegaran a la conclusión de que eran los culpables del enfrentamiento y de la parálisis. Para contrarrestar esa imagen, algunos líderes territoriales insistían en que habían defendido que todos los documentos se trasladaran a las conferencias sectoriales para su estudio y que, después, se les volviera a convocar.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, justificó la negativa del PP también en que el Gobierno buscaba una 'adhesión inquebrantable' a una política económica que ellos no conocían a fondo. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, dijo que no se quería 'corresponsabilizar de las políticas económicas' de Zapatero a quien definió como 'el campeón del paro'.