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"No nos hemos creído la Formación Profesional"

Mario Bedera, secretario de Estado de Educación y Formación Profesional

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Es el nuevo hombre de confianza del ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Hasta tal punto que repite algunas de sus frases: 'Yo tengo convicciones profundas y no renuncio a ellas, pero eso no significa que no podamos llegar a acuerdos'. Mario Bedera (Valladolid, 1957) sustituye desde el pasado 8 de noviembre a Eva Almunia como número dos del ministerio. Llega con la mano tendida hacia el PP, pese a que fue uno de los hombres del Gobierno que tras reunirse durante meses con los conservadores en busca de un pacto por la educación, recibió el portazo de los conservadores.

¿Por qué se rompió el Pacto por la Educación?

Las circunstancias políticas no hicieron propicio el pacto acabado y cerrado. Pero en cuanto los objetivos de ese pacto se han puesto con dotación económica para materias concretas que interesan a las comunidades autónomas, se han dado cuenta de que estas cosas son buenas. El acuerdo funciona cuando se anteponen los intereses educativos y el sentido común a los intereses ideológicos en su sentido más desgarrado.

El Gobierno ha anunciado que no va a aprobar esta legislatura la ley de libertad religiosa. ¿Eso no es renunciar a principios ideológicos?

'Con el debate de los crucifijos no nos vamos a poner de acuerdo'

Este Gobierno se ha caracterizado en todo por sentarse, hablar y negociar. Como decía el presidente del Gobierno si ese consenso no se visualiza no se va a sacar una ley. No vamos a forzar una norma que no ha sido consensuada.

La Constitución fue muy consensuada y lo que afirma es que España es aconfesional.

Eso no significa que los colegios religiosos estén fuera de ese ámbito. La Constitución también recuerda las creencias religiosas de la población. No se puede abordar este tema desde la exigencia de máximos porque no nos vamos a poner de acuerdo nunca. Es como en el asunto de los crucifijos: no nos vamos a poner de acuerdo. No creo que eduque muy bien a un alumno observar determinados enfrentamientos a su alrededor. Ahora mismo no hay el mínimo consenso exigible para aprobar la ley de libertad religiosa.

Entonces ¿nunca habrá consenso?

Ahora mismo hay unas citas electorales próximas que tensan el debate y lo impide.

El ministro enfatizó en su presentación su anterior papel como secretario de Estado de Formación Profesional (FP) ¿Qué le falta a la FP para despegar?

En este país el que valía iba a Bachillerato y el que no a la FP. Los padres convencían a sus hijos para que no hicieran FP. No nos hemos creído en este país la FP y no hemos puesto los mecanismos necesarios. Durante los últimos 15 años no ha ayudado el boom inmobiliario y el turismo que ha hecho que muchos chavales se fueran a trabajos poco cualificados con un título de Primaria. Y el sistema es muy poco flexible y poroso y en eso el Ministerio puede apoyar mucho.

¿Cómo es posible que algunos alumnos vuelvan de la universidad a la FP?

Hay que aclarar que no sobran universitarios en España. Ese no es el problema. Hay que decirlo claro: falta dignificar socialmente la FP. Por ejemplo, explicando que con dos selectividades para Bachillerato y FP no significa que haya dos categorías. No se puede decir que los de FP quitan plazas a los de bachillerato.

Las comunidades han aceptado el pacto troceado pero el plan Escuela 2.0 sigue sin aprobarse en el País Valencià y Madrid. ¿Nunca tendrán portátiles estos niños?

En el conjunto del país hay un consenso de que esto es bueno. No creo que se equivoquen 15 comunidades autónomas aceptando el programa. Soy el primero que creo que un ordenador solo es un electrodoméstico pero lo importante es cómo se están formando a los profesores para adaptarse a los nativos digitales. Tarde o temprano entrarán en esas comunidades porque es difícil negar la bondad de esta medida.