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"No tiréis la toalla, no os rindáis"

El hijo de Carrillo recuerda, en el último acto de despedida, el "ejemplo" que dejó el exlíder del PCE y agradece las muestras de afecto de las 32.000 personas y de los políticos, intelectuales y artistas que desfilar

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'En todos nosotros está el hacer que Santiago siga presente, con nosotros. Para ello hay una cosa: no tirar la toalla nunca, no rendirse jamás. Estamos en tiempos muy difíciles, pero creo que su ejemplo, si alguna cosa debe enseñarnos, es esta. Muchas gracias y hasta siempre, papá'.

A Santiago Carrillo, hijo, se le turbaba la voz mientras masticaba esas palabras de despedida a su padre. Hoy la familia quería rendirle un último homenaje. Pequeño, corto, público, pero que sirviera para condensar el espíritu de agradecimiento a la figura del viejo comunista y de todos aquellos que ayer le fueron a visitar a la capilla ardiente.

Santiago Carrillo, hijo, tomó la palabra en el auditorio Marcelino Camacho de Comisiones Obreras de Madrid, donde el cadáver yacía todavía, como en las últimas 24 horas. Enlazó las muestras de reconocimiento y, al final, señaló cuál es el gran legado que el ex secretario general del Partido Comunista de España (PCE) ha dejado ya a las generaciones presentes y futuras: el espíritu de lucha, el sacrificio, la resistencia numantina a los ataques a la democracia y el combate por las libertades. El 'ejemplo', dijo. El no tirar 'nunca' la toalla y el no rendirse 'jamás'.

Ignacio Fernández Toxo, líder de CCOO, que intervino a petición de la familia, recordó asimismo ese testamento político: 'Reivindicaba el fin de las políticas de ajuste, reivindicaba el valor de la política, devolver la palabra a las personas, que las personas dejen de ser meros números en frías hojas de cálculo para justificar la antipolítica y la acción antisocial. Reivindicó valores republicanos, democráticos, de libertad, de progreso, esto es lo que hemos aprendido de gente como Santiago [...]. Es el momento de reivindicar la figura de Santiago y de otras muchas personas que como él, en otros puestos, dieron lo mejor de su vida a lo largo de muchísimos años para que España avanzara por la senda del progreso y de la libertad', siendo consciente de lo que 'España se jugaba', soportando 'renuncias', pese a la 'incomprensión' de muchos camaradas. Toxo ligó la trayectoria de Carrillo con la de otro mítico luchador, Marcelino Camacho, cuya capilla ardiente se instaló en el mismo sitio en octubre de 2010.

Toxo reivindica a los que como Carrillo dieron 'lo mejor de su vida' por la libertad de España

El hijo mayor, en nombre de sus dos hermanos, José y Jorge, y de su madre, Carmen, agradeció que pasaran ayer miércoles ante el féretro personalidades de todos los colores, que les hubieran llamado o hecho llegar mensajes. Agradeció también a los 'viejos camaradas' que estuvieron presentes, 'tan cerca y con tanto calor'. Y dirigió otro 'agradecimiento especial a los medios', cuya relación con el círculo de Carrillo ha sido 'extraordinaria'. 

Pero hizo posar la atención a las 32.000 personas, según los cálculos del sindicato, que ayer hicieron cola en el Marcelino Camacho para dar el último adiós al histórico líder político. Muchos, dijo, vinieron de otras partes de España, de fuera del país, incluso. Muchos hicieron llegar cartas y mensajes. Muchos dejaron sus recados en los 30 libros de condolencias que se habilitaron. 'Realmente estamos impactados e impresionados con esta abrumadora presencia. La presencia de militantes, de tantas organizaciones, y de militantes sin carné, que somos muchos en este momento. Gentes que consideramos que uno está haciendo política a diario para defender los intereses de la mayoría'.

'Estamos impactados e impresionados por esta presencia', dice el hijo mayor

Carrillo hijo envió un último agradecimiento a los jóvenes que también poblaron las colas y pasaron ante el féretro –'A Santiago le habría gustado mucho, él que pensaba en el mañana, en el futuro, y que otorgaba especial relevancia a involucrar a la juventud'– , a CCOO, por haber prestado su auditorio para oficiar las exequias –'No es casual que estemos en la casa de los trabajadores'– y, finalmente, a aquellos que piensan 'que hay que acabar con esta situación injusta, donde pagan siempre los mismos los errores de los mismos, donde siempre pagan los mismos los platos rojos', los que veían a Carrillo 'como una referencia política y moral, como uno de los vuestros, y eso es lo que siempre fue'. 

La temperatura se calentó cuando Santiago tocó la tecla del corazón. 'Para todos vosotros, se va el camarada, el amigo, el compañero, la referencia. Para nosotros, además, se va un marido... –dijo, mirando a su madre, Carmen, toda de luto, entera, menuda–, 67 años, mamá, 67 años juntos, sin contar los años previos de militancia codo a codo'. Las lágrimas asomaban en los ojos del hijo, y apenas podía proseguir. 'Un padre que para nosotros, que nacimos en el exililio, fue nuestras raíces. Fue el que hizo que fuésemos nosotros. Un padre político y un abuelo tan querido y al que vamos a echar muchísimo de menos'.

Un largo aplauso y 'La Internacional' despiden el féretro del exlíder del PCE

El epílogo de las palabras de Santiago fue un largo aplauso. Y el de la intervención de Toxo, otra larguísima ovación que se fundió con La Internacional, tarareada por el público que se había desplazado hasta el auditorio, puesto en pie, e interpretada por uno de los asistentes con su trompeta. Después, el cuerpo abandonó la sala al son de Camarade.

El cortejo fúnebre partió del Marcelino Camacho entre el aplauso sentido de los ciudadanos, gritos de '¡Adiós, camarada!' y muchos puños en alto. El hijo mayor, Santiago, también lo sacó por la ventanilla del coche. Bajó por el paseo del Prado hasta Atocha, subió después hasta Cibeles y de allí se dirigió hacia el crematorio de La Almudena. Aún queda una última parada: cuando las cenizas lleguen a Gijón y sean arrojadas al mar. Pero ese último adiós todavía no está cerrado ni tiene fecha definitiva. 

Familiares y amigos despiden a Santiago Carrillo este jueves en el cementerio de La Almudena, donde sus restos fueron incinerados.- EFE