Público
Público

Nostalgia acartonada

Unos 400 falangistas celebran su último desfile en el Valle de los Caídos.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

'Izquierda, izquierda, izquierda, derecha, izquierda. Paaaaaaaaaaso!'. Ayer, poco antes de las 11.00, una columna de la Falange desfilaba, en formación militar, por la explanada del Valle de los Caídos. Camisas azules con sus medallas, yugos y flechas, estandartes y banderas deambulaban en la ofrenda floral en recuerdo a José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido único en la España de Franco.

Hasta este gigantesco mausoleo de granito de la sierra de Guadarrama (Madrid) se acercaron alrededor de 400 falangistas de lo más variopinto: ancianos nostálgicos de la dictadura franquista, universitarios de pelo engominado envueltos en banderas preconstitucionales, señoras con abrigos y laca, adolescentes con politonos bakalas en sus teléfonos móviles, jovencitas de mechas rubias, algún que otro requeté, familias enteras con sus pequeños en brazos...

Gentes (pocas), de todas las edades, celebraron ayer su último 20-N en esta basílica benedictina levantada entre 1940 y 1958, y que pertenece a Patrimonio Nacional. La nueva Ley de Memoria Histórica, que entrará en vigor próximamente, prohibirá este tipo de manifestaciones de exaltación fascista. La normativa obligará, además, a retirar los escudos franquistas que flanquean a cada lado el pórtico del templo.

'La ley, aparte de ser muy injusta e innecesaria, ha desenterrado la guerra civil. Es una pena', explicó a Público el portavoz de La Falange, Santiago Casero. 'El PSOE puede homenajear a Pablo Iglesias, IU a La Pasionaria y nosotros, nada. Nos quieren aislar sin ningún motivo', prosiguió.

Este falangista llegó ayer a la tumba de José Antonio después de recorrer 'a pie y en autocar' los casi 60 kilómetros que separan Madrid de la basílica. La noche fue muy fría, con temperaturas bajo cero. 'Aunque parezca mentira llegas aquí sudando', comenta. Otro falangista interrumpe la conversación: 'Para nada se pasa frío, porque esto se siente, se lleva dentro'.

El discurso es victimista y radical. Nada innovador, muy manido y lleno de consignas. 'La izquierda está llevando este país a la ruina', dice alguno. 'No hay un proyecto común de España, esto es un asco', se escucha más lejos. 'Lo de los inmigrantes es de traca. Estamos invadidos, se piensan que esto es jauja. Hay que poner freno porque al final nos vamos a tener que ir de España', añade Aquilino, 'falangista de toda la vida'.

Una guerra 'inevitable'

Tras la ofrenda floral, tocaba misa. Las voces del coro infantil resuenan en la iglesia. Una legión de casullas verdes invade el altar central mientras los falangistas, al llegar a la tumba de José Antonio, se cuadran y alzan sus brazos. Comienzan las lecturas del evangelio. 'El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada', recuerda la lectura de una epístola de San Pablo. Curiosa coincidencia en el mensaje.

La homilía habla del Golpe de Estado de 1936 como algo 'inevitable'. 'Era precisa una reacción para iniciar la gran catarsis nacional', dice el sacerdote, quien insiste en que aquellos hechos históricos son vistos hoy 'como una historia de salvación'.

Fuera del templo, a pocos metros de la puerta, el falangista Joaquín da su particular visión de la situación política de España. 'El PP nos tiene miedo porque de sus 12 millones de votos sabe que seis millones son nuestros', asegura convencido. A pocos metros, suena el Cara al Sol. Un grupo de chavales escucha el himno de la Falange. Lo tienen grabado en sus teléfonos móviles. Ríen y gritan a media voz: '¡Que nos den mujeres para procrear fascistas españoles!'.

Son casi las 12.00. Otra columna de la Falange, esta vez la de las JONS, está a punto de llegar. 'Como vea que algún camarada agacha la cabeza al entrar en la explanada me encargaré de castigarle personalmente. Venga, coño, un poquito de orgullo', chilla el joven que controla el desfile. Decididamente para algunos, cualquier tiempo pasado fue mejor.