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Nueva batalla campal en Lloret

Un grupo de turistas extranjeros se enfrenta a los Mossos d’Esquadra y a la Policía Local

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La inquietud por la presencia de lo que la entonces consellera de Interior, Montserrat Tura, bautizó en el 2004 como 'turismo de borrachera' vuelve a apoderarse de la localidad costera de Lloret de Mar. El motivo, la última batalla campal que se produjo la madrugada de domingo a lunes en la avenida Just Marlès, donde están situadas la mayoría de discotecas y pubs del municipio gerundense.

Los hechos sucedieron pasadas las cinco de la madrugada, coincidiendo con el horario de cierre de los locales. Según informó ayer el consistorio, una pelea entre dos grupos de jóvenes italianos derivó en una concentración de cerca de 400 personas en la céntrica avenida. La mayoría eran turistas extranjeros, sobre todo italianos y franceses de origen magrebí. Los Mossos d'Esquadra intentaron dispersarlos con la ayuda de la Policía Local, pero un grupo se enfrentó a los agentes y empezó a lanzar botellas de cristal y vasos, entre otros objetos.

También causaron desperfectos en el mobiliario urbano, como señales de tráfico y papeleras, y desplazaron contenedores para utilizarlos como barricadas. La pelea y los disturbios fueron empeorando hasta que los Mossos decidieron disparar al aire con balas de aire comprimido.

Hacia las seis de la mañana, la situación ya estaba normalizada después de una hora de incidentes. La operación se cerró con un detenido, un turista francés de 23 años que tiene antecedentes y que está acusado de desorden público.

Muy cerca de esta zona, el pasado 17 de julio murió un menor de tan sólo quince años a causa de una puñalada que recibió en el transcurso de una pelea. De hecho, son constantes los altercados en la Avenida Just Marlès en plena temporada turística, aunque el Ayuntamiento lleva años luchando por evitarlos.

El punto de inflexión se produjo en agosto del 2004, cuando una batalla campal acabó con 14 detenidos. Fue entonces cuando la consellera Tura colgó la etiqueta de 'turismo de borrachera' al tipo de visitantes que frecuentaba Lloret.

Para cambiar esta imagen, el municipio se especializó en turismo familiar y deportivo, y el consistorio cerró decenas de locales nocturnos y hoteles que no tenían licencia para llevar a cabo su actividad. Pero en lo que más se ha trabajado es en la seguridad. Desde 2003 hasta ahora se ha incrementado en 22 los efectivos de la Policía Local, que superan ya el centenar.

Este aumento ha permitido rebajar un 12% el número de delitos y faltas de enero a mayo respecto el 2010. Se han registrado 1.587 delitos, 209 menos que en el mismo periodo del año anterior.

A pesar del incremento, el alcalde, Romà Codina, ha insistido que aún hacen falta más efectivos para un municipio que en verano cuadruplica su población, llegando a las 150.000 persones, y que tiene 30.000 plazas hoteleras y 8.000 en apartamentos. El consistorio también ha anunciado la instalación, el próximo verano, de más cámaras de seguridad en zonas conflictivas, donde ya existen nueve.

A su vez, el Ayuntamiento ha intentado acabar con las excursiones nocturnas que ofrecen algunos operadores turísticos para llevar a grupos de jóvenes de pub a pub. La ordenanza de civismo ya prohíbe ir en grupos de más de 20 personas por la calle para evitar ruidos. Aún así, el consistorio ha detectado esta práctica y ya ha advertido que sancionaran a los guías de estos 'disco-tours'.

La patronal del ocio nocturno, la Federació Catalana d'Activitats Recreatives Musicals (Fecasarm), hizo ayer un llamamiento para que no se criminalice más al sector en ciudades de la Costa Brava e insistió en que batallas como la de ayer no se producirían si la Generalitat permitiera ampliar los horarios de los locales nocturnos, ya que las salidas de los clientes se producirían de una forma más escalonada.