Público
Público

El nuevo PCE apuesta por un "socialismo sin complejos"

José Luis Centella es elegido secretario general por el 85,29% de los votos // Reivindica la vigencia del comunismo, la República y la alianza con Comisiones Obreras // Julio Anguita sale de la dirección

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Suena a triple salto mortal, pero el Partido Comunista de España (PCE), a sus casi 90 años, probó ayer a poner el contador a cero, a reformarse para sobrevivir. Y lo hizo entregando el cetro de mando a José Luis Centella, cordobés, de 51 años. El XVIII Congreso del PCE le eligió ayer domingo, por un 85,29% de los votos, nuevo secretario general, como sustituto de Francisco Frutos. Su primera tarea será despertar a su formación. Llevarla a la calle y que se la vea. “El PCE es necesario para impulsar una gran movilización y hacer frente al capital”, clamó al minuto de ser aupado a los altares (republicanos) de su partido.

Centella podrá contar con el pan y la sal que tanto escaseaba en los últimos 20 años: el apoyo interno. El 85,29% de respaldo sepulta, por ahora, crudas tensiones internas y contiendas nada fraternales con su marca electoral desde 1986, Izquierda Unida. Aunque eso no basta. El líder tiene por delante la ingente tarea de reconstruir desde las cenizas un PCE con poco músculo, poca militancia –19.000 afiliados con ficha– y poca visibilidad.

Centella dio pistas de cómo va a cimentar su mandato. O cómo pretende hacerlo. La prioridad es la respuesta a la crisis. “Este es el congreso de la movilización, de la calle, para avanzar hacia el socialismo sin complejos. Ésa es la única alternativa a la barbarie del capitalismo”, insistió. Pero la manifestación no es suficiente. Si la izquierda no quiere que la derecha le coma la tostada, habrá que emprender la “batalla ideológica” contra el PP.

El PCE, glosó Centella, debe llamar al pan, pan. Hablar de la “revolución del siglo XXI”, hacer ver que “es posible”, que el socialismo “sin idea de venganza” puede comer terreno a la derecha y a la “izquierda acomplejada”, la del PSOE. “Hay que dar la lucha para que los débiles sean los dueños de este país de una vez. La revolución no es algo del pasado”, animó.

Tampoco lo es el comunismo. No murió con la caída del Muro de Berlín en 1989. “En un mundo en el que millones de personas mueren de hambre o de enfermedades curables, donde no existe el derecho a una vivienda digna, hablar de comunismo es hablar de presente y de futuro”. El coordinador de IU, Cayo Lara, había esbozado poco antes un comunismo 2.0, inteligible: “Somos comunistas porque creemos que debe haber una ley que prohíba que haya pobres y que haya ricos escandalosamente ricos. Cuantas más injusticias haya, más comunistas seremos”.

Centella no se hizo el ingenuo. Decir comunismo genera sarpullido a parte de la sociedad, por la historia negra, negrísima, de los regímenes de la URSS, o de China y Cuba, todavía en pie. Para superarlo, arengó a los suyos a llevar la cabeza alta: “Reivindico el pasado heroico del PCE. No tenemos que avergonzarnos ni pedir perdón por nada. Hay que luchar para que no nos quiten la memoria”. 'Que no nos confundan con verdugos, cuando fuimos las víctimas –apuntó unos segundos después–. Fuimos y somos las víctimas de la explotación del fascismo y del neoliberalismo'.

Segundo reto: ganar complicidades entre la clase obrera. Centella pidió a la central hermana, CCOO, que “explique a los trabajadores la importancia de tener un referente político”. Más claro: urge la “implicación del sindicato en las tareas del PCE”. Para eso estaba allí Ramón Górriz, el segundo de Ignacio Fernández Toxo. El partido aún se duele de los conflictos pasados con CCOO, y de que la afiliación al sindicato no se traduzca en votos para IU. Por eso hay que recomponer las relaciones, sobre todo de cara a un paro del país, como dijo Lara: “Cuando consigamos convencer, que no vencer, a los compañeros, seguro que habrá huelga general”.



Tercer cometido: “Acelerar la jubilación de Juan Carlos de Borbón y buscarle una salida laboral a su hijo Felipe”, pinchó Centella. La sala estalló de júbilo: “¡España, mañana, será republicana!”. El secretario general llamó a forjar un “movimiento unitario y fuerte” a favor de la III República. “Lo lograremos. No es una utopía”.

El cuarto trabajo afecta a la médula del PCE: IU. Centella cortó por lo sano un problema endémico en el partido, que el sábado cortó el propio congreso por decisión del 81,69% de los delegados: “Termina aquí un debate muy legítimo sobre si IU sí o IU no”. La apuesta por la “apasionante refundación” de la federación es nítida. “Nos dejaremos el pellejo para situar a IU en las mejores condiciones”, aseguró. El líder dejó traslucir, no obstante, la obsesión que recorre al PCE desde la era de Gaspar Llamazares: que se reintegren en IU todos los expulsados (en Asturias, Salamanca y Extremadura). “Todos estaremos en las listas de IU, sin privilegios, pero sin que nadie nos castigue por ser del PCE”.

También salvó la cara a la vieja guardia frente a los gasparistas: “Nadie doblará ni doblegará a este partido. Como tampoco pudieron con Paco [Frutos] y Felipe [Alcaraz]”. Los dos, el secretario general y el presidente ejecutivo salientes, seguirán en el Comité Federal, en segunda línea. Quien dejará el máximo órgano de dirección, y por primera vez, será Julio Anguita, ex líder del PCE y de IU. Lo pidió él, para tener más tiempo para sus cosas.

El PCE enciende etapa empachado de optimismo. “Se sorprenden los que nos daban por muertos. Se sorprenderán aún más”, bramó. Veremos.

 

85,29%, respaldo irrefutable // La lista única al Comité Federal, de 127 miembros y encabezada por Centella, obtuvo 429 votos a favor, 72 blancos y dos nulos. Un aval del 85,3% sobre el total de votos emitidos, 503. Dado que para el XVIII Congreso se eligieron 552 delegados, la abstención alcanzó el 8,88% (49 militantes). El descontento pudo provenir de los sectores más ortodoxos del partido o de delegados molestos por quedarse fuera del Comité. Una observación: ayer se eligió a los dos tercios del máximo órgano de dirección. En un mes, las federaciones aportarán el tercio restante.

97,87% al documento de finanzas // El texto de organización y finanzas tocó ese apoyo: 505 votos a favor, 10 blancos y uno nulo. El de estatutos fue avalado por el 97,6% (497 síes, 12 blancos y ningún nulo). El sábado se refrendó el documento político por un 93,84%. Y el informe de gestión del secretario general saliente, el viernes, por un 84,26%. 

 



1. Construir 'más y mejor organización' interna

El PCE no es el partido de antaño. Centella prometió “más y mejor organización”, sin caer en la “burocratización ni en el voluntarismo”. “Debemos funcionar mejor, ser más y más atractivos, empaparnos del activismo social”.

2. Ganar a la derecha la 'batalla del lenguaje'

Antes que la derrota electoral, “está la ideológica”, dijo, así que hay que librar la “batalla del lenguaje” a la derecha. “No dejemos a Aguirre hablar de solidaridad cuando ella practica en Madrid una política insolidaria”, ilustró.

3. Inyectar la 'ilusión' y recuperar a los jóvenes

Para Centella, el XVIII Congreso es “ilusión, revolución, militancia”, el nexo con el PCE de Pepe Díaz (líder de 1932 a 1942) y de Dolores Ibárruri, Pasionaria. Instó a luchar a los jóvenes, a los que “mimará”. “Con vosotros, podremos ganar muchas batallas”.

4. Convertirse en el 'principal activo de IU'

“Cayo, debes saber que tienes en el PCE al principal activo de IU”, aseguró. Es más, los comunistas serán “leales partidarios” de su refundación, para ahormar una fuerza en la que “se sienta a gusto” toda la izquierda alternativa. Habrá que verlo.

5. Sacar a Europa de su 'adormecimiento'

América Latina (y ahí Centella incluyó a Cuba) o Vietnam mostraron al mundo que se puede “derrotar al imperialismo más cruel”. El PCE ha de “lograr que esta Europa adormecida se sume a la lucha del planeta”.