Publicado:  11.04.2011 08:10 | Actualizado:  11.04.2011 08:10

El número de ancianos españoles aumenta un 20% en 13 años

Los pueblos ponen en marcha una batería de medidas para repoblar el mundo rural, el más envejecido

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Saúl Sánchez, de 16 meses, es el único niño que ha nacido desde 2009 en el sereno pueblo de Gea de Albarracín (Teruel), de 430 habitantes, el segundo más grande de los 25 de la comarca de la Sierra de Albarracín. A día de hoy, por sus calles empedradas sólo camina embarazada una de las 208 vecinas. La mayoría tiene más de 50 años. En una década, los jubilados de la comarca han pasado de representar el 20% al 30% de la población.

A nivel nacional, el número de españoles mayores de 65 años ha aumentado un 20,8%, entre 1998 y 2011, al pasar de 6.427.315 a 7.764.657, según el informe anual que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó la semana pasada, con fecha de 1 de enero. Al tiempo que han aumentado los mayores, los menores de 15 años se han estancado (en los 13 últimos años, el total de jóvenes se ha reducido un 0,004%, hasta los 6.483.059). Tras las grandes migraciones del campo a las ciudades en la década de 1960, hace años que empezó a cundir el temor a una nueva despoblación en la España rural.

Los menores de 15 años nacionales han perdido peso en la pirámide poblacional

"Nuestro miedo más grande es que cierre la escuela, por falta de chicos", asegura el padre de Saúl, Enrique, que ha vivido sus 30 años en Gea. El curso pasado, en el colegio apenas había 11 alumnos, de entre 4 y 12 años, y una sola maestra. Compartían un aula y los mayores ayudaban a los pequeños. Este año, son dos profesoras y 14 niños. Tienen dos aulas. Como en la mayoría de los pequeños municipios que salpican la zona, el número de chavales sigue siendo insuficiente para que el saldo vegetativo sea positivo. La gran esperanza recae en atraer a nuevos pobladores, jóvenes y con hijos.

La media de edad de los 25 pueblos se ha disparado hasta los 49 años. "Pero envejecimiento no significa despoblación. Es, simplemente, un aviso", advierte Benjamín García, profesor de Ecología Humana y Población de la Universidad Complutense de Madrid.

El demógrafo apunta dos claves para el repunte de la población rural en los próximos años: llegarán nuevos habitantes para cuidar de las personas mayores y la mejora de las mejores redes de transporte fomentará el fenómeno de los "pueblos dormitorio". "Ahora, el 40% de los habitantes de estos municipios vive en ellos y trabaja fuera, pero ese índice irá en aumento", asegura García.

Es el caso de la madre de Saúl, Esther Esteban, que trabaja en su Teruel natal, a 20 minutos del pueblo. Valora la calidad de vida que disfrutan: "Aquí los niños pueden jugar en la calle". El padre asegura que no cambiaría el pueblo "por nada del mundo". De la cuadrilla de cinco chicos y dos chicas que tuvo Enrique en su infancia, sólo se ha marchado una de ellas.

En la actualidad, casi toda la oferta de trabajo que hay en los pueblos que rodean Albarracín, la capital de la comarca, está vinculada a la agricultura, la ganadería o la construcción, sectores en los que la mano de obra es mayoritariamente masculina. En los pequeños pueblos de Torres, Tramacastilla, Frías o Bronchales se ha repetido el mismo fenómeno: las chicas, faltas de salidas profesionales, se han marchado a trabajar a Teruel, Valencia o Barcelona.

"Hay más universitarias del mundo rural que del urbano", explica el profesor de la Universidad de Zaragoza Luis Antonio Sáez, uno de los organizadores del I Encuentro sobre Despoblación y Reestructuración Rural, celebrado en noviembre de 2010 en Teruel.

En Gea de Albarracín sólo ha nacido un niño desde 2009

Sin embargo, en los últimos años, se ha frenado el éxodo femenino, valora el presidente de la comarca, Benito Lacasa, que recuerda que la relación de sexos actual en la zona aún es del 60% de hombres frente al 40% de mujeres. El cambio ha llegado de la mano del empleo en el sector servicios.

Albarracín, por ejemplo, se ha convertido en un referente del turismo en Aragón y el aumento del número de hoteles y restaurantes ha anclado a decenas de jóvenes lugareñas. El pueblo ha mantenido su padrón en torno a los mil habitantes. Los fines de semana, en Semana Santa y en verano, sus calles parecen un hormiguero de turistas.

También han llegado inmigrantes. Dos de los nuevos habitantes, los hermanos marroquíes Chabir y Alí Faouzi, de 37 y 38 años, regentan un restaurante y valoran la ausencia de racismo que hay: "Aquí, la gente nos respeta porque nosotros les respetamos a ellos".

Teruel es la sexta provincia que ha perdido más habitantes españoles

Pero no todos tienen la historia y el patrimonio de Albarracín. Aunque Gea se ha adaptado al turismo rural, los chorros de agua de la plaza del ayuntamiento siguen resonando por los callejones del centro del pueblo. Varios municipios del sur de la comarca (Masegoso, Toril o Jabaloyas) apenas tienen entre dos y diez familias.

Un fenómeno curioso lo han protagonizado las mujeres extranjeras especialmente latinas y marroquíes que han llegado en los últimos años para cuidar a personas de la tercera edad. Los matrimonios mixtos que han surgido entre éstas y los jóvenes españoles son una de las grandes esperanzas de los pueblos. En Gea hay, al menos, tres matrimonios de este tipo.


Las cuidadoras extranjeras están compensando el éxodo de mujeres

Aicha Al Mak, marroquí de 40 años, dejó su Beni Mellel natal hace seis años para casarse con Pablo Ibáñez, un nativo de 41 años al que conoció por internet. Aunque la justicia le impidió viajar a España porque sospechaba que se trataba de un matrimonio de conveniencia, al final lo logró gracias a un contrato de trabajo como mecánica. En la actualidad, Aicha trabaja cuidando niños. La pareja no se plantea abandonar el pueblo y confía en que el envejecimiento dé un giro en los próximos años. Con sus conocimientos, Pablo ha construido una casa de 450 metros cuadrados con jardín. "En la ciudad, costaría una millonada, pero aquí es bueno, bonito y barato. Y se vive bien", valora.

Teruel es la sexta provincia que ha perdido más población española en los últimos 13 años: un 6,76%, según el padrón municipal del INE. Sólo cinco regiones tuvieron tasas más preocupantes: Soria, Palencia, Lugo, Ourense y, el farolillo rojo, Zamora, cuyo descenso fue del 8,59%. De estas, Teruel es la que ha logrado atraer a más inmigrantes y, como consecuencia, su población total ha aumentado un 6,09%. Pero las grandes hornadas de foráneos apenas han llegado a los pueblos pequeños. Un puñado de iniciativas en las que Teruel ha sido pionero tratan de evitar que el aumento de la edad media se traduzca en despoblación.

Por ejemplo: el alcalde de Gea, Antonio Navarro, contrató como panadero a un hombre de Sabadell (Barcelona), Juan Carlos Gil, sin experiencia previa, pero trabajador, casado y con dos hijos, para suplir al hornero de toda la vida, que falleció embestido por un toro.

Algunos pueblos optan por dar casa y empleo a familias foráneas con niños

A las siete de la madrugada, empiezan a salir de su horno decenas de barras de pan, croissants y napolitanas. "Después de 20 años trabajando para una cadena de supermercados, me despidieron con la excusa de la crisis y decidimos dar un giro a nuestra vida", explica Juan Carlos, de 45 años, mientras su mujer, Pepi Velasco, barniza con huevo la última hornada de bollos. "No sabíamos hacer pan, pero aprendimos rápido", reconoce Pepi. A cambio, el ayuntamiento les ofrece el alquiler de la panadería y la restaurada casa del médico, una de las más privilegiadas del pueblo, por escasos 500 euros.

"Te arriesgas a que, después de darles todas las facilidades, se marchen. Pero hemos tenido suerte con los panaderos" explica el alcalde Navarro, a mediodía, tras pasear a su perro. En otros municipios como Aguaviva (Teruel), la experiencia no les salió tan bien. En una iniciativa pionera, su alcalde lanzó una oferta en su visita a Buenos Aires de hace una década: buscaban 150 personas para repoblar el municipio. La coincidencia con la crisis del corralito argentino les desbordó de peticiones, que superaron las 5.000. Sin embargo, los urbanitas bonaerenses no se adaptaron bien al entorno rural y, en la actualidad, apenas queda una treintena de ellos, señala el profesor Sáez. El vacío lo ocuparon un centenar de rumanos.

En un paseo por los municipios que rodean Albarracín, es difícil encontrar a un alcalde que cobre un sueldo por su labor pública. "Lo hacemos por amor a nuestros pueblos, no por dinero", asegura el primer edil de Noguera (143 habitantes), César Morón, en la barra del bar Lusevi, que regenta con su esposa. Está preocupado porque la crisis ha llegado más tarde a los pueblos que a las ciudades: "Ahora vienen menos turistas, sube el precio de la gasolina".

Su principal iniciativa para combatir la despoblación consiste en dedicar cada año una partida del presupuesto municipal a la construcción de una residencia para personas mayores, "que dará empleo a cinco o seis personas jóvenes", vaticina. "Y, si son chicas, mejor, porque son las que le dan vida al pueblo. Hay que procurar que las mujeres se queden", enfatiza.

5.730.000 de extranjeros

El número de extranjeros en España ha pasado de 637.000 a 5.730.000 en los últimos 13 años. Los cinco millones de foráneos (jóvenes, en su mayoría) han ayudado a compensar el envejecimiento en las ciudades, pero no tanto en los pueblos. La agricultura y la construcción han sido sus principales reclamos rurales.

7.764.657 mayores de 65 años

El número de españoles mayores de 65 años ha aumentado un 20,8%, entre 1998 y 2011, hasta los 7.764.657, según el informe anual del Instituto Nacional de Estadística (INE), con fecha de 1 de enero. El de menores de 15 años se ha estancado . 

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