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La obesidad infantil, asignatura pendiente para el año 2020

El vicepresidente de la Fundación Ideas, Jesús Caldera, justificó la necesidad de políticas públicas y privadas que aborden urgentemente el problema de la obesidad infantil

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'Hay mil millones de personas en el mundo que sufren sobrepeso u obesidad. Justo el mismo número de personas que pasan hambre día tras día'. El vicepresidente de la Fundación Ideas, Jesús Caldera, justificó ayer así la necesidad de que 'las políticas públicas y privadas' aborden urgentemente el problema de la obesidad infantil, 'un fenómeno con importantes costes sociales, sanitarios y económicos', remarcó Caldera en el colegio Benito Pérez Galdós de Fuenlabrada (Madrid) durante la presentación del estudio El reto de la obesidad infantil.

Si los hábitos alimenticios españoles no cambian, en el año 2020 el 36% de los niños podrían sufrir obesidad o sobrepeso. Esta es una de las principales conclusiones del informe, elaborado por esta fundación vinculada al PSOE, que recuerda que España es uno de los países donde más ha crecido esta enfermedad.

En la década de los años ochenta la prevalencia del sobrepeso infantil era del 15% y actualmente, según la última encuesta de la Fundación Thao, experta en salud infantil, la cifra se sitúa en el 29,3%.

Caldera, ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, señaló además que la obesidad infantil afecta, sobre todo, 'a la población de nivel socioeconómico y de educación más bajo', por lo que las políticas contra esta enfermedad, que la Organización Mundial de la Salud ya ha definido como la epidemia del siglo XXI, son también 'políticas en favor de la igualdad de oportunidades'.

La Fundación Ideas advierte también de que las consecuencias de la obesidad infantil van más allá de la salud: 'El gasto sanitario de un adulto obeso es un 36% mayor que el de una persona en su peso recomendable' y 'la baja implicación en el mercado laboral' que implica la obesidad podría conducir a una 'pérdida de productividad económica de hasta un 15%', reza el estudio.

Caldera insistió en que, si las cosas no cambian, 'esta generación podría ser la primera que viva menos que sus padres'.