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El Obispado de Lugo sienta en el juzgado a 60 feligreses

Iglesia y vecinos de Ribadulla se disputan la titularidad de un terreno de recreo

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Las órdenes fueron tajantes: o cedían un terreno comunal a la Iglesia o se dejarían de celebrar misas en la parroquia. Los vecinos de la aldea coruñesa de Ribadulla recibieron con estupefacción el comunicado remitido por el Obispado de Lugo y que leyeron dos sacerdotes al término de la eucaristía dominical. Hace ya tres años de aquello y en el pueblo sólo se escucha misa una vez cada 15 días, de no ser por encargo y previo pago de ocho euros. 'Si ese es el precio que cuesta llegar al cielo, no me parece caro', bromea Luis García, portavoz en el conflicto que enfrenta a los vecinos con la diócesis lucense desde 2008.

El motivo de la disputa es la pugna por la titularidad de un terreno que los parroquianos emplean como campo da festao lugar de encuentro y celebraciones. Mientras que en el pueblo los vecinos defienden que la parcela es propiedad comunal desde hace décadas, el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco Rouco, sobrino del presidente de la Conferencia Episcopal Española, considera que la propiedad es de la Iglesia. El principal escollo radica en la ausencia de un documento notarial que acredite a quién corresponde el campo.

No hay un documento notarial que acredite de quién es el campo

Cuentan los lugareños que el terreno objeto de discordia, de 2.462 metros cuadrados no edificables, lo compraron en 1967 con las 15.000 pesetas que percibieron de manos de la hidroeléctrica Moncabril, empresa que construyó un embalse que anegó el antiguo centro de reunión de Ribadulla.

En esa misma época, los vecinos ayudaron a poner en pie la que hoy es la iglesia parroquial, así como la casa del cura, que se alzan en un extremo del campo da festa, prueba de las buenas relaciones existentes con el entonces sacerdote. Nunca se preocuparon por escriturar unos terrenos que en Ribadulla siempre consideraron que eran 'de todos', como tampoco había existido enfrentamiento alguno con el Arzobispado. Hasta que Carrasco Rouco inició los trámites de venta de la casa rectoral. 'El comprador exigió que se incluyera el campo da festa en el trato', explica Luis García, el portavoz.

La negativa vecinal frustró la operación y la casa rectoral se quedó entonces sin comprador, tras lo que el obispo denunció a los parroquianos de Ribadulla por haber cedido en un documento firmado ante notario el terreno a los integrantes de la asociación vecinal.

El obispo, sobrino de Rouco, ha denunciado a los parroquianos

En estos últimos años han pasado por la parroquia tres sacerdotes, uno falleció y los otros dos intentaron conseguir que los vecinos firmaran un acto de conciliación con el Obispado, sin éxito. El portavoz de los afectados mantiene que desde la diócesis 'lo han intentado todo' por enfrentar a los vecinos, de ahí que coincidan en mostrarse reticentes a firmar nada que no les confirme la propiedad del terreno.

Ahora, tras dos anulaciones del juicio in extremis el año pasado y el acto de conciliación fallido, unos 60 vecinos en su mayoría los cabeza de familia residentes en la parroquia, que apenas cuenta medio centenar de viviendas están citados el jueves para prestar declaración en el juzgado de Arzúa (A Coruña).

Diez testigos acudirán por parte de los lugareños y otros cuatro por parte del Obispado, que acusa a los vecinos de urdir una 'campaña de mentiras' contra la diócesis.