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Oferta de diálogo para desarrollar la reforma laboral

El nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, se estrena con un mensaje conciliador // Los sindicatos creen que su nombramiento es resultado de la huelga general y confían en suavizar la norma 

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Con una mano tendida a los agentes sociales. Así tomó posesión ayer de su cargo el nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez. En realidad, Gómez empezó a hacer gestos de conciliación ya el miércoles, el mismo día que se hizo público su nombramiento, cuando llamó a los líderes sindicales para comenzar con buen pie su mandato y echar a andar desde cero en la recuperación del Diálogo Social.

Así lo corroboró a primera hora de la mañana de ayer, en declaraciones a la Cadena Ser, al desvelar que su principal objetivo en el ministerio es 'restaurar el diálogo' con patronal y sindicatos. En su opinión, mediante el 'marco' de este diálogo se podrá 'desarrollar la reforma' laboral para que tenga 'plena efectividad'. Gómez, ugetista y reconocido experto en mercado laboral, abogó por llegar a un pacto en los 'muchos aspectos de la reforma que quedan por desarrollar', y que deberán plasmarse en 'normas con rango legal' que aspira a pactar con los agentes sociales.

Las centrales son ahora optimistas, pero creen que el proceso será lento

En un mensaje claramente conciliador, Gómez aseguró que hay que 'tratar de reformar las cosas en la medida que sea posible con un alto grado de consenso' y reconoció que la 'política laboral española tiene muchos asuntos pendientes para salir de la crisis'. De hecho, su última frase en el discurso de toma de posesión fue dirigida a los agentes sociales a los que advirtió de que hay 'mucho trabajo y muy importante por delante'.

Los sindicatos han leído en sus palabras una puerta abierta a la rectificación de lo que consideran el núcleo duro de la reforma laboral: el despido objetivo por razones económicas, para lo que puede bastar una previsión de pérdidas de la empresa. De hecho, el simple nombramiento de Gómez ha sido entendido por las centrales como un 'viraje' en la política laboral del Gobierno, que intenta compensar así el 'desgaste' que le ha producido el desencuentro con los sindicatos, y en especial la celebración de la huelga general del 29 de septiembre, según fuentes sindicales. La mayoría de los invitados a la toma de posesión de ayer, muchos de ellos diputados socialistas, no ocultaban su satisfacción por el nuevo tinte político que imprime el nombramiento de Gómez.

Fuentes del Gobierno insisten: no se cambiarán los ejes de la reforma

Fuentes del Gobierno rechazan sin embargo la posibilidad de que se rectifiquen los aspectos clave de la reforma laboral, y la dan por cerrada en su vertiente más dura, esto es, en los puntos referentes al despido y la contratación. El propio ministro Gómez reconoció no sentirse 'incómodo' defendiendo la reforma laboral, en cuyo desarrollo ha participado como experto, pero matizó que su apoyo es para la 'globalidad' de las medidas, dejando entrever que algunos puntos podrían ser susceptibles de cambio. En posteriores declaraciones a RTVE, el nuevo titular de Trabajo dijo: 'No creo que la reforma laboral tenga marcha atrás', pero instó a todos los agentes sociales a negociar 'lo mucho' pendiente en su desarrollo.

En cualquier caso, pese a que los sindicatos ven ahora con optimismo la posibilidad de enmendar algunos de los puntos de la reforma, las fuentes consultadas no creen que estos pasos se produzcan en el corto plazo, sino que los contactos se sucederán lentamente durante los próximos meses.

La relación del nuevo ministro con los líderes sindicales viene de antiguo, y será una pieza clave en el restablecimiento del Diálogo Social. Además de su condición de afiliado a UGT, Gómez trabajó en el gabinete técnico del sindicato y ha sido uno de sus representantes en el Consejo Económico y Social. Con Ignacio Fernández Toxo, líder de CCOO, Gómez tuvo una intensa relación en la etapa de Caldera, ya que les tocó negociar, codo con codo, la reforma laboral de aquel año.

'Hay muchos aspectos que quedan por desarrollar', dice Gómez

La otra patata caliente que el ministro saliente, Celestino Corbacho, le pasó anoche a Gómez es la de la reforma de las pensiones. En su discurso de toma de posesión, el nuevo titular anunció que España 'hará los deberes' como el resto de los países europeos, pero advirtió de que la situación española en gasto respecto al PIB (el 8,5%), es mucho mejor que la de Francia (12%) y Alemania (casi el 13%). Con todo, Gómez sí asumió que el sistema 'sufrirá el embate del ciclo demográfico y tenemos que ser capaces de financiarlo'.

Pese a la gravedad de la situación, el discurso de Gómez intentó imprimir ilusión por la superación de la crisis asegurando que España había pasado por momentos peores. Su llegada a Trabajo estuvo teñida de un tono nostálgico al recordar su paso por el ministerio, en el que entró con Manuel Chaves en 1988. Su última etapa ministerial transcurrió como secretario general de Empleo bajo el mandato de Jesús Caldera y la cerró con su dimisión en 2006. Ahora ha vuelto como ministro y con una oferta de diálogo.

1. Recuperar el diálogo con los agentes sociales

Tras fracasar por dos veces la negociación del Diálogo Social, el ministro intentará restaurar el clima de entendimiento con empresarios y sindicatos.

2. Reformar el modelo de las pensiones de jubilación

Posiblemente, el tema más caliente de los próximos meses. Gómez deberá superar la hostilidad de la opinión pública al retrasar la edad de jubilación.

3. Mejorar el sistema de políticas activas de empleo

Es la siguiente reforma, por expreso deseo de Zapatero.