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La ola de frío polar se alía a la miseria y causa 200 muertos en Europa del Este

La mayor parte de los 101 fallecidos por hipotermia en Ucrania eran indigentes y ancianos pobres

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La ola de frío polar no da respiro a los países de Europa Central y del Este, donde en los últimos siete días han muerto más de 200 personas. Ucrania se está llevando la peor parte, y los últimos datos facilitados por el Ministerio de Situaciones de Urgencia indican que más de un centenar de personas ha fallecido por culpa del frío 38 de ellas perecieron este viernes la mayoría indigentes y ancianos en la pobreza.

'Once personas han fallecido en el hospital, 64 han sido encontradas muertas en la calle y 26 en su domicilio', anuncian las autoridades de Ucrania, un país prácticamente paralizado por la nieve y el hielo. El Ministerio de Educación ha cerrado 17.500 escuelas de un total de 20.000 en todo el territorio nacional y ha suspendido las clases a 3,6 millones de alumnos.

Polonia, cuyos dirigentes liberales se vanaglorian de que su país logró un crecimiento económico de más de un 4% en 2011, se enfrenta a la dura realidad de la miseria y de la falta de infraestructuras adecuadas para superar las duras inclemencias del tiempo. Después de Ucrania, es el país que más fallecimientos ha registrado: al menos una treintena de polacos ha muerto en los últimos días (ocho de ellos en la noche de este viernes) y en algunas ciudades los indigentes se refugian en las alcantarillas para seguir con vida. En ellas, las tuberías que llevan el agua caliente y la calefacción de un edificio a otro por el subsuelo urbano les ofrecen algo de calor y resguardo de las gélidas temperaturas exteriores.

Las autoridades polacas han pedido a los ciudadanos que alerten a la Policía si observan a personas tendidas en la calle o consumiendo alcohol (muchos de los fallecidos eran alcohólicos).

Mientras se espera que el termómetro pueda incluso alcanzar los 30 grados bajo cero este fin de semana, en Varsovia el Ayuntamiento ha encendido fogatas de carbón en las calles para que los ciudadanos se protejan del frío. Algunas escenas callejeras de mendigos calentándose las manos o bebiendo vodka de mala calidad recuerdan episodios de un país en situación de posguerra.

El reguero de muertes sigue extendiéndose por los estados bálticos, Rumanía, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia, Chequia Y golpea a los más débiles: pobres, ancianos, enfermos, indigentes que no tienen otra forma para sobrevivir que acudir a los comedores populares o los puestos de socorro habilitados por ayuntamientos, policías, bomberos y protección civil.

En las calles de Varsovia, Budapest, Praga, Bucarest y Sofía se puede ver el rostro congelado de la miseria, que en muchos casos va de la mano del alcoholismo, la vejez y la soledad.