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Olvido oficial en el día de la memoria

Las víctimas del franquismo critican el silencio institucional cuando se cumplen 75 años del golpe de Estado

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En la madrugada de ayer, 18 de julio de 2011, el paseo del Doctor Vallejo-Nágera de Madrid se transformó, aunque de manera simbólica, en la “calle de la Libertad”. En otros tramos de la vía, las placas con el nombre del director de los servicios psiquiátricos del Ejército franquista y la persona que justificó el robo de niños o relacionó a la ideología marxista con la supuesta inferioridad mental de sus defensores se sustituyeron por los de “calle contra la Impunidad” o “calle 14 de abril”.

En una jornada marcada por el silencio institucional en el 75 aniversario del golpe militar contra la República, el Foro por la Memoria de Madrid quiso, con esta acción, poner el acento sobre la permanencia de simbología franquista en muchas ciudades españolas, a pesar de que la Ley de Memoria Histórica exige a las Administraciones públicas que retiren los símbolos que exalten la sublevación militar, la Guerra Civil o la dictadura.

El otro foco de atención estuvo en Sevilla, donde un grupo de ciudadanos se concentró anoche junto al monolito y al muro de La Macarena, en la muralla de la ciudad, para rendir homenaje a los cientos de republicanos asesinados en los días siguientes al golpe de Estado “por las hordas del criminal Queipo de Llano”.

Fueron algunas de las escasas conmemoraciones en una jornada huérfana de actos institucionales, lo que molestó, un año más, a los colectivos de recuperación de la memoria. El esfuerzo ciudadano por mantener vivo el recuerdo de la sublevación militar que se llevó por delante a 40.000 personas en sólo un verano contrasta con la omisión de este aniversario en la agenda política.

Sólo el pleno del Congreso de los Diputados condenará hoy por vez primera en democracia el acontecimiento que dio comienzo a la Guerra Civil y que derivó en una dictadura que se prolongó durante 40 años en un texto que se leerá en el hemiciclo. Pero el texto no plantea una condena explícita del franquismo.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), relaciona lo descafeinada de esta declaración con la “doble moral” del Estado respecto a las víctimas del franquismo. “Pedimos al Congreso que hoy [por ayer] hiciera un homenaje. No entendemos cómo esta Cámara se ofrece para representar a las víctimas de unas violencias y no a las de otras”, afirma. “Nuestra democracia debe conmemorar fechas como esta porque, en su nombre, muchas personas perdieron su vida”, apunta Silva, cuyo abuelo fue asesinado junto a otras 13 personas en Priaranza del Bierzo (León).

A las críticas de Silva, el presidente de la Federación de Foros por la Memoria, José María Pedreño, añade una reflexión personal: “Me da la sensación de que los herederos de los verdugos que ganaron la guerra también ganaron la Transición y son los que siguen moviendo los hilos en la actualidad”, sostiene.

Severiano Montero, que dirige la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, califica este olvido institucional de una “mala terapia”. “Hay que conocer lo que ocurrió y hacer justicia de ambos bandos, también de los que no tuvieron ningún tipo de reparación y siguen olvidados en las cunetas”, apunta.

Para Montero, que intenta con su colectivo mantener viva la memoria de los hombres y mujeres que acudieron a España a defender la democracia entre 1936 y 1939, esta circunstancia forma parte de esa “liturgia del olvido que se inició en la Transición”, a pesar, apunta, de una Ley de Memoria Histórica que considera que se queda “corta”.

Julián Rebollo, que participa en la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, no se lo piensa dos veces y califica de “vergüenza” la ausencia de homenajes a las víctimas de la Guerra Civil por parte del Gobierno y del Estado. “Es un hecho fundamental. Lo que ocurrió en aquellos años es el mayor desastre de la historia de España y el Estado tiene que reparar a todos los que lo sufrieron”.

Además de en la declaración institucional, las referencias a este periodo de la historia de España llegarán a la Cámara de la mano de una iniciativa parlamentaria del BNG. En el texto, los nacionalistas gallegos piden modificar la Ley de Amnistía de 1977 con el fin de abrir la puerta a una posible investigación judicial de los crímenes del franquismo.

Aunque ausente en el programa institucional, algunos políticos sí se pronunciaron sobre este aniversario. Entre ellos, el secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, que se refirió a la Guerra Civil como un “fracaso colectivo”, que “no ganó nadie”. Además, recordó que su partido fue uno de los pocos “de todo el arco parlamentario” que no tomó parte de la contienda, informa Efe. El número dos de los conservadores madrileños aseguró, sin embargo, que aquel conflicto dejó en los españoles “una enseñanza evidente: la de la concordia, la tolerancia, la democracia y la convivencia”.

Su compañero de partido, el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, conocido por sus exabruptos sexistas a la ministra de Sanidad, Leire Pajín, también se refirió a esta efeméride. Pero lo hizo para criticar la Ley de Memoria Histórica, a la que calificó como una de las “nefastas invenciones del actual presidente del Gobierno”. Tras ser instado por el grupo municipal de IU en el consistorio vallisoletano a retirar los símbolos y nombres franquistas de las calles de la ciudad, aseguró que lo que él haría sería olvidarse “del 18 de julio y de la memoria histórica” y argumentó que este tema está “harto debatido”.

Con la referencia al 18 de julio arrancó ayer la rueda de prensa de Cayo Lara: “La democracia tiene una deuda histórica con su pasado y con los defensores de la República, que no se resolverá hasta que no se anulen todas las sentencias del franquismo”, aseguró el coordinador federal de IU, quien quiso conjurarse contra el olvido: “No pararemos hasta que la democracia se reconcilie con ese pasado tan negro de su historia”.

Lara concedió menos importancia a una condena “testimonial” de la dictadura por el Congreso, porque importan más las normas, y en este caso la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, se ha probado “timorata”, informa Juanma Romero. Cuenta más, dijo, que se quiten los símbolos franquistas o que el Estado restituya “lo que puede ser restituible de un Gobierno legítimo”. Al PP, por su parte, le exigió una condena “rotunda” del régimen para que demuestre que “marca distancia” con él.

También con el aniversario de la sublevación militar como telón de fondo, Aralar registró una iniciativa en el Parlamento vasco con el fin de que el Ejecutivo central condene el franquismo y el golpe militar contra la República. En este sentido, la portavoz de Aralar en el Parlamento, Aintzane Ezenarro, consideró que quienes “como el PP y PSOE” insisten en la memoria que se les debe a las víctimas del terrorismo, “tienen todavía mucho camino por recorrer en relación a las víctimas del franquismo”.

En Valencia, el concejal del grupo municipal socialista Salvador Broseta exigió a la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, “la normalización democrática del callejero” y “la retirada del título de alcalde honorífico a Franco”. Para el edil, “es un contrasentido que Valencia pretenda ser un destino turístico y cultural internacional y no llevar a cabo una acción que en el resto de Europa hace ya mucho tiempo que es ilegal”. Así, remarcó que “nadie imaginaría una calle con el nombre de Hitler en una ciudad alemana o de Mussolini en una italiana”.

El broche final del 75 aniversario del golpe del verano de 1936 lo pondrán hoy las víctimas del franquismo que, convocadas por la Agrupación Ateneísta Juan Negrín y la Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática, se reunirán en el Ateneo de Madrid (19.30 horas) para conmemorar la “resistencia del pueblo español en defensa de la República”. Intervendrán representantes de varios colectivos de recuperación de la memoria y se proyectará el documental Tierra de España, de Joris Ivens.