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Òmnium bloquea un pacto de los partidos para el 10-J

El arreglo permitía a Montilla abrir la marcha y priorizaba la cabecera soberanista

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La polémica en torno a los lemas y cabeceras de la manifestación del sábado en Barcelona contra el fallo del Tribunal Constitucional seguirá. La junta directiva de Òmnium Cultural, la entidad que convocó primero la manifestación y concitó centenares de adhesiones, decidió ayer por la noche no plegarse a los deseos de José Montilla. El president pretendía ser él, acompañado de otros cargos institucionales y sólo provisto de la senyera en forma de cabecera, el que abriera la marcha. La entidad había pactado con CiU, ERC e ICV el lema 'Somos una nación, nosotros decidimos', que disgustaba al PSC. De ahí las presiones para pedir que fuera Montilla el que abriera con la senyera y sin un lema que consideraba soberanista.

Tras un tira y afloja, los partidos optaron por una solución de consenso que, por unanimidad, la junta directiva de la entidad rechazó. Su presidenta Muriel Casals leyó ayer por la noche un comunicado en que reiteraba su apuesta por que fuera el lema soberanista, y no otro formato, el que abra la marcha del sábado. En todo caso pondrá el asunto del formato de la marcha en manos de las entidades y los partidos, que difícilmente llegarán a algún tipo de acuerdo.

Los partidos habían fraguado un acuerdo que, a su entender, facilitaba que no hubiera ni vencedores ni vencidos.

La idea era que abriera una senyera extendida y llevada por un grupo de niños. Tras ella caminarían Montilla y el presidente del Parlament, Ernest Benach. Para evitar incidentes de protocolo y un bloque excesivamente amplio de políticos que se convierta en el blanco de las pitadas, sólo se invitaba a cuatro personas más a acompañarlos. Se trataba de los ex presidents del Parlament Heribert Barrera y Joan Rigol y los de la Generalitat Jordi Pujol y Pasqual Maragall. Nadie más.

Y tras los niños y los seis escogidos, la pancarta de Òmnium, a la que apoyan casi 600 entidades en su convocatoria y que ya ha llenado más de 200 autobuses, en cuya cabecera estarán los líderes políticos que así lo deseen.