Publicado:  02.07.2011 18:13 | Actualizado:  02.07.2011 18:13

El Orgullo gay se vuelca contra la visita del papa

El colectivo homosexual toma las calles de Madrid para alertar de que la lucha por sus derechos aún no ha acabado

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La pareja que decidió casarse ayer por la tarde en la iglesia madrileña de San Manuel y San Benito, adornada con pancartas que dan la bienvenida a la visita del papa, no debió calcular por la cara de póker que tenían sus invitados que, a la misma hora, y por el mismo sitio (la calle Alcalá) iban a desfilar miles de personas reivindicando los derechos del colectivo homosexual.

"Estado laico, prohibido lo clerical", "Papa o califa, ¡paguen sus visitas!" o "Clericalismo agresivo, ¡no!" fueron algunos de los lemas que se podían leer en las pancartas que se cruzaban por la puerta del templo, mientras de fondo sonaba, atronador, el clásico A quién le importa de Alaska. Un millón y medio de personas, según los organizadores, salieron ayer por el centro de Madrid para alertar de que, en derechos, al colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales bisexuales e intersexuales) todavía le queda mucho por lograr. La I de intersexuales la explicaba ayer la taiwanesa Chiu Ai-Chin, que sujetaba sobre su cabeza un cartel anunciando la asociación para la que trabaja: "Tenemos características sexuales de hombres y de mujeres y eso nos ha hecho sentir muy confusos".

Los participantes unieron el lado reivindicativo con la fiesta

La riada humana que formó la marcha, con 35 carrozas incluidas, recorrió la capital acompañada de miles de personas que se echaron a la calle para observar la manifestación desde las aceras. Era prácticamente imposible no contagiarse del espíritu de la fiesta y de las canciones pegadizas que acompañaron todo el trayecto.

Sonó Alaska, pero también Abba y el mítico I will survivede Gloria Gaynor. Ocurrieron las escenas habituales del Orgullo: los abanicos, las botellas corriendo de mano en mano, la subida por la Gran Vía con las personas asomadas a los balcones tirando cubos de agua a los manifestantes que, a su vez, les coreaban: "¡En los balcones hay maricones y en las ventanas lesbianas!"; las drag queens acaparando a los fotógrafos; los turistas alucinados y los policías que pedían a la gente que se echase para atrás, cruzándose con los gays disfrazados de policías. "¡Numeraos para que luego no digan que somos cuatro gatos¡", pidió, micrófono en mano, el animador de la marcha.

"Aún queda mucha homofobia en la sociedad", advirtió un activista

Hubo mucha fiesta, pero también reivindicación, que quedó marcada, sobre todo, en la lectura del manifiesto, que alertó sobre las infecciones del VIH. "Se ha ganado en las leyes, pero no en la calle, aún queda mucha homofobia en la sociedad", resumía Diego Manuel Béjar, de la web Universogay.com. "Hay que trabajar con los niños en las escuelas, a mí los críos todavía me preguntan si tengo novia", señaló Béjar, que quiso hacer hincapié en el carácter reivindicativo de la manifestación. "Los medios de comunicación sólo se fijan en lo extravagante, pero, ¿cuánta gente ves ahora mismo enseñando la polla o las tetas o haciendo cosas raras?", continuó este activista. A su alrededor, efectivamente, la mayoría de la gente se limitaba a charlar o a sujetar una pancarta.

La reivindicación se notó también en la cabecera de la marcha, que sujetaba una pancarta con el lema de este año, "Salud e igualdad por derecho", y donde se apretaron políticos, sindicalistas y activistas. En primera fila estuvieron Bibiana Aído, la todavía secretaria de Estado de Igualdad; Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE; Antonio Poveda, presidente de la FELGTB; Cayo Lara, coordinador general de IU; Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, líderes de UGT y CCOO, respectivamente; y Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, entre otros.

El recurso del PP contra las bodas gays se llevó muchas críticas

Todos criticaron la homofobia en la que está inmersa la Iglesia y, sobre todo, determinados obispos como el de Alcalá de Henares (Madrid), que recientemente ha editado una guía por internet para curar la homosexualidad. "Lo del obispo de Alcalá es inadmisible e incita a que aumenten las agresiones contra la población LGTB", denunciaron los principales activistas de asociaciones como Cogam o la FELGTB.

El hecho de que la Iglesia esté en contra del uso del condón también recorrió las protestas que se escucharon a lo largo de la marcha. Ainhoa, una pequeña ecuatoriana de 6 años, llevaba en su mano la pancarta "Derecho a la diversidad". "Les estoy educando en el respeto a los otros", contaba su madre, que se había plantado en la manifestación con sus tres hijos de corta edad.

Carlos y Beerkay, español y turco de 18 y 19 años respectivamente, criticaron "que la iglesia se meta tanto en la vida de los demás". La próxima visita del papa en agosto, con motivo de la celebración en Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud, les parece "muy mal". "Es un jefe religioso, ¡que se lo pague él!", criticó Carlos que, a la pregunta de si por la noche, tras la protesta, iban a seguir la fiesta, contestó con un "obviamente".

"Estoy a favor de los gays y en contra de la Iglesia y el papa", explicaba Juan, de unos 50 años, y que llevaba una pancarta con el lema: "Mejor erótico que homófobo". "El dinero público es el peor gastado...", se quejó Juan, a lo que su amiga Magdalena apostilló: "¡Con lo que hace falta ese dinero para otras cosas¡".

El recurso que tiene interpuesto el PP en el Tribunal Constitucional en contra de la ley que permite las bodas entre personas del mismo sexo también recibió duras críticas. Bibiana Aído lo llamó el "recurso de la vergüenza", porque va contra "la felicidad" y las más de 20.000 bodas homosexuales que se han celebrado en España desde que entró en vigor la norma, hace seis años. En la misma línea se expresó Pedro Zerolo: "Ahora es cuando más toca defender nuestros derechos y no dar un paso atrás". Precisamente, la asociación de madres y padres de gays y lesbianas tuvo un lugar señalado en la protesta y una de las pancartas más grandes fue la que reivindicó: "Todas las familias importan".

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