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"Otras áreas no sufren recortes tan dolorosos"

Germà Bel, catedrático de Economía de la Universitat de Barcelona. Considera que aplicar la tijera en educación no forma parte de ninguna política sensata

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El catedrático de Economía Germà Bel (Les Cases d'Alcanar, Terres de l'Ebre, 1963) cree que la no reposición de plazas de profesores pone de relieve cómo, ante la crisis económica, las administraciones prefieren seguir recortando en pilares básicos del Estado del bienestar como la educación o la sanidad antes que renunciar a 'inversiones glamourosas' y de escasa rentabilidad social, como por ejemplo los nuevos tramos del AVE.

¿Cómo repercutirá la no cobertura de vacantes en la calidad de la enseñanza?

Una situación en la que se prevé que van a crecer más las necesidades de escolarización que las plantillas docentes no puede tener un efecto bueno. Además esto se produce en un momento en el que existen recortes económicos porque las administraciones no quisieron entender que el aumento de ingresos de los últimos años era coyuntural y se abordaron políticas de gasto insostenibles. Lo que es lamentable es que esto llegue a afectar a la política educativa, aunque hay que constatar que en otras políticas no se hacen recortes de gasto tan dolorosos.

¿En educación no se ha optado más por anuncios espectaculares, como el de un ordenador por alumno, que por mejorar la calidad de la enseñanza?

'Se reducen las últimas trincheras del Estado del bienestar'

Eso ha sido general en la política española. El de los ordenadores es un ejemplo de inversión superguay que no toca el aspecto central del sistema, pero hay más. Por ejemplo, el Gobierno ha anunciado a la Unión Europea que va a licitar el tramo de AVE entre Olmedo(Valladolid) y Ourense por 6.500 millones de euros, que tras la desviación presupuestaria se convertirán en unos 7.700 millones. Con esto no haría falta recortar en sanidad ni educación. El apretón de cinturón va por políticas.

Pero los políticos siempre hablan de la generación de empleo y riqueza del AVE y otras infraestructuras

El AVE genera pérdidas netas en España, ya que la inversión no se recupera. Renfe puede decir que el año pasado ganó 2,5 millones de euros porque no paga nada de los trenes, ya que se los regala el Gobierno. Es decir, que el mismo Gobierno que recorta en educación regala los AVE a Renfe. Esto debería dar que pensar en un momento en el que se están recortando los gastos en sanidad y educación, que son las dos últimas trincheras de la igualdad de oportunidades y el Estado de bienestar. El Gobierno se lo debería hacer mirar.

En sanidad cada vez hay más voces que plantean copagos y, en definitiva, poner coto a un logro social esencial.

En los últimos diez años ha crecido mucho la necesidad de asistencia sanitaria por el crecimiento de la población, y las dotaciones no han crecido de la misma forma. España ha tenido en las últimas dos décadas un sistema de salud bueno comparado con otros países, pero no debemos esconder la cabeza debajo del ala; en los últimos años, en algunos servicios como pediatría, se ha experimentado un cierto deterioro. Lo cierto es que mientras se realizan políticas exuberantes que no tienen ningún sentido, estamos teniendo que plantearnos cómo recortamos lo menos posible en la educación de nuestros niños y en la atención sanitaria.

¿El Estado del bienestar va a ser la víctima más importante de la crisis?

Cuando hay crisis aumentan los gastos por motivos sociales y disminuyen los ingresos. Lo que sí podemos discutir es cómo distribuir esos recortes, qué servicios mantenemos y cuáles reducimos. Mantener inversiones glamourosas que sólo nos endeudan ahora y a futuro a la vez que se recortan los gastos en educación no parece una política sensata y, desde luego, no parece una política de izquierdas.

¿Qué le parece que haya voces que reclaman una recentralización del Estado para controlar más los gastos?

En España, si algo ha aumentado como necesidad de gasto ha sido la educación y, en segundo lugar, la sanidad. Pero como el aumento de recursos lo decide en la práctica el Estado, es normal que las autonomías tengan tensiones para cubrir unos servicios cuya demanda ha crecido. Y cuando se les exige que recorten acaban recortando de servicios universales. El Gobierno no debería mirar a otra parte ni adoptar posiciones de predicador sobre los recortes autonómicos cuando está tirando el dinero con inversiones que ningún otro país serio hace.