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Otros que cayeron antes que Granados

Aguirre ha castigado cualquier acercamiento de su equipo a Rajoy

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La opinión en el partido es unánime. Al líder del PP, Mariano Rajoy, no le gusta dejar cadáveres a sus espaldas. Prueba de ello es la forma en la que fueron cayendo destacados dirigentes conservadores como Jaume Matas o Francisco Camps. O incluso Francisco Álvarez-Cascos. Nadie podrá decir que fueron invitados a marcharse de la formación o de sus puestos políticos por la presión de su jefe de filas. Este método es totalmente opuesto al que inspira las decisiones de Esperanza Aguirre.

El pasado miércoles, la líder del PP de Madrid sorprendió al Comité Ejecutivo regional de la formación cesando de manera fulminante a su secretario general, Francisco Granados. 'Por falta de confianza', según fuentes conocedoras del contenido de las conversaciones entre ambos.

Pero 'Paco', como se dirigía Aguirre a su ex número dos en público, no es la primera persona que cae de su círculo más próximo de colaboradores en los últimos años. Ni tampoco el primero que se marcha argumentando un problema de pérdida de confianza. Otros antiguos colaboradores o consejeros también fueron expulsados de la noche a la mañana del entorno de la presidenta. Y curiosamente, al igual que ha ocurrido con Granados, todos ellos habían experimentado cierta aproximación a Mariano Rajoy.

Para entender cómo Aguirre se distanció de consejeros muy relevantes en sus gobiernos como Juan José Güemes, Manuel Lamela o Alfredo Prada es fundamental viajar en el tiempo hasta junio de 2008, cuando el partido celebró su XVI Congreso Nacional en Valencia. Fue una cita a la que Rajoy llegó con el liderazgo muy cuestionado gracias, entre otros sectores del partido, a los aguirristas.

Todas estas decisiones han reforzado el poder de Ignacio González

En este cónclave, el líder del PP anunció los nombres del nuevo Comité Ejecutivo de una nueva etapa bajo su presidencia. No figuraban ni Francisco Granados ni el vicepresidente madrileño, Ignacio González, los dos hombres de los que la presidenta se había servido para escenificar la desconfianza del PP de Madrid en la capacidad de Rajoy para seguir al frente. Sí estaban, en cambio, sus consejeros de Sanidad, Juan José Güemes, y Justicia, Alfredo Prada. Por su parte, el responsable de Transportes, Manuel Lamela, fue propuesto como miembro de la Junta Directiva Nacional.

La caída del primero, yerno del expresidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra, llegaría años después. Prada y Lamela, que habían hecho declaraciones posicionándose a favor de Rajoy, ya tenían un pie fuera del Ejecutivo madrileño cuando regresaron de su viaje a Valencia el domingo 22 de junio de 2008.

Así, cuatro días después, Aguirre anunciaba una remodelación de su Gobierno en la que, aduciendo motivos de austeridad, prescindía de Lamela, muy cuestionado por la polémica de las sedaciones del caso Leganés, y Prada. Los beneficiados de esta operación fueron Granados y González, que comenzaron a acumular poder.

Prescindió de quienes apoyaron a Rajoy en el Congreso de 2008

En este periodo de tiempo, Güemes se configuró como uno de los consejeros con más presencia pública de Aguirre. A ello ayudó la relevancia de su cartera, la de Sanidadtambién muy polémica,y el hecho de que ejerciera como portavoz del PP de Madrid. 'Ni a Granados ni a González les gustaba que la presidenta confiara tanto en él', valora un diputado regional. Pero también por sorpresa, el 18 de marzo de 2010, Güemes aparecía en la sala de prensa de la sede del Gobierno regional para comunicar su retirada de la política por razones 'personales y profesionales'.

¿Qué pasó? Un sector del PP de Madrid considera que decidió dar un paso atrás tras darse cuenta de que Ignacio González, que fue rechazado por Rajoy para presidir Caja Madrid, tenía intención de seguir en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. En este sentido, señalan que Güemes aspiraba a la vicepresidencia.

Pero en el mismo contexto, por aquella época el exconsejero y la presidenta habían experimentado cierto distanciamiento. A finales de 2009, en el momento álgido de la pelea por el control de Caja Madrid, Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, concedió una entrevista a El País en la que cargaba duramente contra Aguirre. La polémica llegó a debatirse en un Comité Ejecutivo Nacional del que Aguirre decidió ausentarse. Güemes tomó la palabra y el aguirrismo consideró que no había sido lo suficientemente contundente en la defensa de su jefa. Y ahí empezó su caída.