Publicado: 17.11.2011 04:44 |Actualizado: 17.11.2011 04:44

Pacientes y jubilados atacan el 'copago' de Esperanza Aguirre

Los afectados creen que hacer pagar a los pensionistas por los medicamentos sería "injusto" y censuran al PP por no incluir la propuesta en su programa

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Poco a poco se van conociendo detalles de lo que el PP, o al menos algunos de sus dirigentes, tienen en mente en relación con la sanidad. Ayer fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien planteó a las claras reformar el vigente copago farmacéutico por el que la población activa abona el 40% de las medicinas y los jubilados las obtienen gratis, con el fin de que los pensionistas no estén exentos de pagar. La propuesta granjeó a Aguirreun aluvión de críticas por parte de usuarios, jubilados y asociaciones de defensa de la sanidad pública, que no sólo tienen dudas sobre la efectividad de la medida, sino que censuran que no se plantee su introducción en el programa electoral del PP para que los votantes sepan a qué atenerse.

"Es una falta de respeto a la democracia y a los ciudadanos presentar un programa formal y luego un discurso paralelo", señaló ayer Albert Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes, que añadió: "Manda narices que el PP no lo tenga en su programa para que los jubilados sepan a quién votar". En cuanto a la medida, Jovell sostiene que antes de aplicarla habría que valorar sus efectos sobre "la equidad y la justicia" del actual sistema sanitario. Además, advirtió que en todo caso el debate debería ceñirse a los fármacos: "Se debe estudiar sólo ese tipo de copago, ninguno más". A su juicio, el sistema sanitario "tiene que corregir desigualdades, y es posible que aquí las haya".

La mayoría de los mayores gana menos de 1.000 euros al mes

En cualquier caso, tampoco se puede invertir el esquema y pensar ahora que los jubilados tienen en general mayor poder adquisitivo que la población activa. Y es que, según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, la inmensa mayoría de los pensionistas (el 69%) perciben menos de 1.000 euros al mes, y el grupo más numeroso (el 29% del total) está formado por quienes reciben sólo de 550 a 600 euros. Por ello, ampliar ahora el copago farmacéutico es "injusto", tal como señala por su parte la presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores: "Los jubilados ya han pagado bastante durante toda su vida para que ahora les hagan esto". "En sanidad añade hay que incrementar el gasto público, no poner copagos".

Carmen Sabater, directora de la Coordinadora de Usuarios de la Sanidad de Catalunya, se muestra también "en contra del copago", aunque admite que "está clarísimo que al final acabará habiendo". Sabater cree que la propuesta de Aguirre crearía "desigualdades" si se aplica "de forma poco lógica". Por ello, defiende que si tiene que aplicarse, se haga sólo a las pensiones más altas, lo que sin embargo limitaría su capacidad recaudatoria.

De hecho, la propuesta de Aguirre no tendría un efecto espectacular sobre el gasto sanitario público, de más de 70.000 millones anuales. "Sería el chocolate del loro", apunta Luis Martín, presidente de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados. En concreto, según un informe de la escuela de negocios ESADE que proponía la misma medida, hacer pagar a los jubilados 0,5 euros por receta con un tope de 4,5 euros al mes supondría un ahorro de 513 millones al año para el sistema. Martín señala que aunque la medida en sí misma "no es descabellada", "todo lo que sea ir hacia atrás en derechos es horrible, no es justo". Además, le pidió al PP que "ponga las cartas boca arriba" y diga qué va a hacer en sanidad antes de las elecciones "para saber a qué nos exponemos".

Los médicos creen que el actual sistema requiere más "flexibilidad"

Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia, el doctor Pascual Solanas sí se mostró de acuerdo con introducir "criterios de flexibilidad" para que la aportación sea "en función del poder económico" de cada cual y no de si se está jubilado o no, lo que sería "más equitativo".

Aguirre, sin embargo, no entró en detalles y lanzó la idea en la cadena Cope señalando tan sólo que "la gratuidad de los medicamentos no puede ser en función de la edad, sino en función de la renta". Hizo así suya una propuesta compartida por los lobbies de la sanidad privada y también por distintos expertos. El citado informe de ESADE, por ejemplo, señalaba que la diferencia entre activos y pasivos ha quedado "obsoleta", ya que cuando se implantó se "asimilaba jubilación y pobreza", mientras que ahora hay una menor proporción de clases activas sobre las pasivas por el envejecimiento. El resultado es que la contribución del paciente al coste del medicamento ha bajado del 11% de 1990 al 5,4% en 2010.

Para Ángel Cabrera, presidente de la Federación de Diabéticos Españoles, las palabras de Aguirre son "poco oportunas". "Antes de tocar el sistema sanitario deberíamos mirar otras cosas que son más caras de mantener y dan menos beneficios a la sociedad". Desde la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública también se rechaza la medida, porque "penaliza a las personas con menos recursos y mas necesidades de salud y precisa unos gastos muy probablemente superiores a los potenciales ingresos".

Una jubilada: "¿Pagar las medicinas? De eso nada, me las he ganado"

Mientras, en la calle había ayer división de opiniones, informa Paula Díaz. "¿Pagar las medicinas? ¡De eso nada, que ya me las he ganado toda la vida!", exclamaba Cristina de Miguel, una jubilada de Madrid que trabajó en un hotel. "Me levantaba a las cinco de la mañana todos los días", apostillaba. Su amiga Guillermina Herranz tampoco está de acuerdo con Aguirre: "Yo estoy viuda, cobro 600 euros de pensión y encima que nos obligan a tomar genéricos, ¿vamos a tener que pagarlos?". Para otros, la medida no es descabellada. "Los que tenemos las pensiones máximas debemos colaborar", afirmaba Patrocinio, jubilada de 65 años. "Si todos fuéramos honestos, deberían seguir siendo gratuitos; pero pagar un poco evitaría trampas y no nos pasaríamos usando fármacos que no nos hacen falta", argumentó Miguel Cifre, jubilado de Iberia de 75 años que cobra 2.000 euros de pensión y reconoce tenerlo "todo pagado".