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El pacifismo da la credibilidad

Los expertos analizan la evolución del 15-M tras el fin de las acampadas

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Pura evolución del movimiento. Así es como interpretan los expertos consultados por Público el cambio iniciado por los indignados el pasado sábado, cuando se concentraron a las puertas de buena parte de los ayuntamientos increpando a los ediles. Y que continuó ayer a las puertas del Parlament de Catalunya, donde intentaron bloquear el acceso a los diputados autonómicos y se produjeron incidentes violentos.

La mayoría de los politólogos considera que el paso dado por el movimiento era lógico, una vez desmontadas las acampadas y dotado el colectivo de objetivos concretos. En este sentido, el profesor de Ciencia Política de la UNED Jaime Pastor califica el cambio del 15-M de 'salto adelante', porque supone mostrar la indignación ante las instituciones que son objeto de sus críticas. 'Las protestas frente al Parlamento o contra el desahucio de morosos por hipotecas impagadas tienen que ver con la motivación del15-M'. Pero estas acciones, las enmarca Pastor en un escenario de no violencia.

Los politólogos creen que el discurso de los indignados lo hace la crisis

El politólogo diferencia el uso de spray y el lanzamiento de piedras. 'Tirar spray es desagradable, pero no son piedras. Lo primero es una forma de protesta que ha sido practicada por todos los movimientos y por eso no han sido criminalizados', defiende Pastor. Sin embargo, en el Parlament, además de pintadas, ayer hubo pedradas.

'Ha habido episodios violentos aislados', resalta la investigadora del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas Gem-ma Galdón, que pasó la noche del lunes a las puertas del Parlament y fue testigo ayer de la entrada de varios diputados. En su relato pesan más los gritos y los rifirrafes entre manifestantes y policías que las agresiones a los políticos.

Atribuyen la violencia ante el Parlament a grupos minoritarios

Estos actos los vincula a la menor asistencia de gente que en concentraciones anteriores, al ser un día laborable y por la mañana. Las personas que 'defienden la táctica de la confrontación han tenido menos contrapesos', apunta Galdón, recordando que lo habitual en el Movimiento 15-M es que la gente evite altercados y provocaciones.

Con la vista puesta en el futuro, Galdón cree que mientras el movimiento consiga sacar a mucha gente a la calle, 'el mensaje del pacifismo se impondrá'. Así, la investigadora rechaza que lo ocurrido vaya a tener un impacto a largo plazo. 'El apoyo va a seguir aumentando, porque el discurso de los indignados lo hace la crisis'.

Para el profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid Juan Carlos Monedero, que 'unos grupos rompan la delgada línea que separa lo que es violencia de lo que no lo es, no permite desautorizar al movimiento. Todo el mundo se ha desmarcado de las agresiones físicas'. En este sentido, considera que también es violencia 'cobrar 600 euros o haber trabajado y pagado letras e impuestos para , finalmente, perder la casa'.

El 15-M ha puesto en marcha formas de participación política no convencionales

El politólogo sostiene que el 15-M trabaja con la idea de lograr la convocatoria de 'una Asamblea constituyente'. 'Es la gran búsqueda del movimiento para sentar las bases de una democracia de abajo a arriba', subrayaMonedero.

Pero para lograr ese objetivo, el pacisfismo es clave. El éxito del 15-M radica, según Monedero, en que 'es un movimiento de desobediencia civil'. Y como tal cumple tres requisitos: peticiones universalizables, carácter pacífico y asunción de responsabilidades. Estos principios 'no se están quebrando. Las personas que configuran el movimiento saben que si se pasa a las agresiones físicas se rompe la credibilidad'.

El catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Valencia Pablo Oñate defiende las formas de participación política no convencionales. 'No son violencia política ni son ilegales', remarca, señalando que la finalidad es 'llamar la atención sobre un problemas'. En este sentido, considera que es 'legítimo que la gente se manifieste ante un Parlamento'.

Sin embargo, opina que el 15-M ha traspasado los límites al impedir el acceso a los diputados en Barcelona. 'Se están arrogando una representatividad que no les corresponde', señala Oñate. Otros expertos, sin embargo, defienden el bloqueo. 'Es una acción de desobediencia civil típica de los movimientos sociales', subraya Pastor, advirtiendo que habrá que ir acostumbrándose.

Para el profesor de periodismo de la Universitat Autònoma de Barcelona Xavier Girò, 'el bloqueo al Parlament hay que tomarlo como algo simbólico', en medio de una lucha discursiva por ganarse la representatividad global. No obstante, 'el movimiento continuará porque la insatisfacción, la falta de salida a la crisis alimenta el movimiento'.