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El pacto de la financiación despeja la ruta de Zapatero

El presidente arrancará el nuevo curso político con la ley que servirá de paraguas para cambiar el modelo económico. El Gobierno diseña la Presidencia de la UE como rampa de relanzamiento

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El presidente del Gobierno ha logrado con el pacto sobre financiación autonómica sacar el tapón que obturaba el desarrollo de su hoja de ruta al provocar turbulencias multidireccionales, siendo su última consecuencia que limitaban el margen de maniobra de los socialistas para establecer alianzas indispensables en el Congreso de los Diputados.

Como nada escapa a la globalización, la reconducción de las relaciones con ERC que ha permitido el acuerdo sobre financiación ha desconcertado a CiU, atrapada entre el pactismo de sus competidores en Catalunya y la rapidez de la ciaboga hacia el posibilismo que Íñigo Urkullu está ejecutando en el PNV con más rapidez de la esperada.

Si el acuerdo sobre financiación con ERC e ICV, como socios del Gobierno tripartito de Catalunya, debe llevar como natural contrapartida el apoyo de sus cuatro diputados a los Presupuestos del Estado para 2010, la recuperación de la entente parlamentaria de izquierdas obliga por sí misma a CiU y PNV a redoblar sus esfuerzos para, desplazados del poder en sus territorios, no verse arrojados a la irrelevancia sumando la pérdida de su capacidad de influencia en Madrid. Y, simultáneamente, la obligada apertura a la negociación de CiU y PNV libera al PSOE de las cadenas del arcoiris de izquierdas.

Así, una vez más, cuando más arrinconado parecía, José Luis Rodríguez Zapatero ha ejecutado una pirueta sobre el alambre que vuelve a colocarle en posición de ventaja. Con los cuatro votos de ERC e ICV, aunque tengan que ser negociados, más los tres que aseguran Coalición Canaria y UPN, el PSOE alcanza los 176 que dan la mayoría absoluta y santifican la eficacia de la geometría variable. Y aún le queda el margen de los dos votos del BNG, aunque no pueda contar con ellos en la financiación autonómica al estar los nacionalistas gallegos atrapados por el rechazo del presidente de la Xunta, y el de Gaspar Llamazares (IU).

El Gobierno afrontará con este abanico de posibilidades la negociación de los Presupuestos para 2010, el último gran repecho del año antes de asumir el 1 de enero la Presidencia de la Unión Europea, concebida como la gran plataforma de relanzamiento.

Si se cumple la hoja de ruta diseñada en La Moncloa, Zapatero podrá irse de vacaciones con la firma de sindicatos y empresarios estampada en un gran pacto social que aumentará el aislamiento del PP, enredado en sus tramas internas y con su líder, Mariano Rajoy, ofuscado en el papel de cronista de la crisis. El mismo calendario, que incluye como margen de flexibilidad hasta la primera quincena de septiembre, es el previsto para dar carpetazo definitivo a la cuestión catalana con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.

La alianza social es clave en la estrategia de Zapatero, que ahora está volcado en ponerle el sello de lacre cuanto antes. A mediados de septiembre se reiniciará el curso político y se hará con un nuevo debate sobre la situación económica en el Pleno del Congreso, al que el presidente quiere llegar con ese pacto y con sus principales contenidos incorporados a la ley de Economía Sostenible.

Esta norma, que servirá de ley paraguas para las reformas estructurales que deben acelerar el cambio del modelo económico, articulará el gran debate del otoño. Será la pista por la que circulen los próximos Presupuestos, pero también, por ejemplo, los cambios legales que Zapatero ha comprometido sobre la energía nuclear. El Gobierno tiene también aún pendiente la trasposición de algunas directivas de la Unión Europea para completar la liberalización de los servicios y las telecomunicaciones.

Allanado el panorama político y encarrilado el debate económico, con los brotes verdes fortaleciéndose , el Gobierno tendrá margen para impulsar su agenda no económica, que incluye para el próximo periodo de sesiones algunos proyectos legislativos tan relevantes como las reformas de las leyes de interrupción del embarazo, de libertad religiosa y de Extranjería.

También será el momento de la que Zapatero considera una ley emblemática para esta legislatura, la de igualdad de trato y contra la discriminación, que quiere tener en el Parlamento antes de asumir la Presidencia de la UE para hacer de ella una seña de identidad de su mandato europeo.

Intensificar los preparativos para el semestre de Presidencia europea será la otra gran prioridad del Ejecutivo en el otoño, aunque trabaja en su organización desde hace meses.

La Presidencia de Zapatero coincide con un semestre decisorio, durante el que España será el centro de la política mundial, con la celebración de al menos siete cumbres internacionales, incluida la que traerá a España, por primera vez, a Barack Obama.

A España le corresponde asumir la Presidencia en el momento de 'la refundación' de la Unión Europea y de la articulación de posiciones comunes frente a la crisis. La joya del semestre será el rediseño de la Agenda de Lisboa, que estableció en el año 2000 la estrategia de crecimiento europeo. Si, además, Irlanda da en el otoño su aprobación en referéndum, entrará en vigor el Tratado de Lisboa y corresponderá también a España impulsar su desarrollo.

Tras cruzar este Rubicón de la legislatura, todo indica que Zapatero acometerá una profunda remodelación del Gobierno para encarar la parte final de la legislatura, que tiene su primera etapa volante en las elecciones municipales y autonómicas de 2011.