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Un pacto de Estado imposible en el Congreso de los Diputados

Rajoy pide a Zapatero que disuelva las cámaras si no acepta todas sus peticiones

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El pleno del Congreso estaba previsto que se dedicara a analizar la crisis económica y, según algunos mentideros, a poner la alfombra roja para un pacto de Estado. Pero si éste es un momento clave para empujar la aletargada economía, también lo es para preparar las posaderas con las que asaltar el sillón presidencial. La sesión ha sido una monografía de cómo no llegar a acuerdos: un mano tendida, pero descreída, del Gobierno y la aceptación de llegar a un acuerdo por parte de la oposición sujeta a un imposible: que se cumplan todas sus peticiones o, en su defecto, que se disuelvan las cámaras.

El presidente del Gobierno se ha presentado ante el pleno con un tono de hombre de Estado, pero que no está dispuesto a girar los 180 grados que le pide el Partido Popular. Ha defendido la gestión de su gabinete al frente de la crisis y se ha aferrado a los últimos datos económicos para asegurar, por enésima vez, que España está en la antesala de la recuperación económica. También ha ofrecido un pacto de Estado en materias sensibles a Mariano Rajoy, quizá conocedor de que el líder de la oposición no estrecharía esa mano y preferiría saltar al cuello del Ejecutivo en su intervención.

Zapatero vaticina que se creará empleo a finales del semestre

José Luis Rodríguez Zapatero ha comenzado su intervención vaticinando la inminente salida de la crisis en términos de Producto Interior Bruto (PIB) a corto plazo, 'en los próximos meses', y a medio plazo en términos de empleo. Ha asegurado el presidente que se comenzará a crear empleos a finales del primer semestre del año.

A lo largo de su discurso, Zapatero ha hecho hincapié en que su mayor preocupación es bajar la tasa de más del 18% de paro que ha reflejado la Encuesta de Población Activa. 'Para este Ejecutivo no se saldrá de la crisis hasta que se cree empleo neto', ha asegurado.

Desde un primer momento ha deslizado cuál iba a ser su postura en la sesión: ofrecer un pacto de Estado a los grupos de la cámara y, en especial al PP. 'Que cambie la dinámica del desempleo es responsabilidad de todos', ha dicho, 'del Gobierno, los agentes sociales y los partidos políticos'. El primer gran aplauso de su grupo vaticinaba cual iba a ser la propuesta estrella del líder del Ejecutivo.

El presidente del Gobierno ofrece un pacto de Estado

Ha continuado repasando el presidente del Gobierno el camino recorrido por el Ejecutivo desde que comenzara la crisis: 'En primer lugar apoyamos al sector financiero; cuando la crisis se trasladó a la economía real, invertimos en contener la recesión y fomentar el empleo con el Plan E, también protegimos a los desempleados', ha concluido.

Pero ahora España necesita 'apuntalar la recuperación', ha considerado Zapatero. Y para ello ha ofrecido un pacto de Estado, 'consensos en una serie de materias indispensables'. El presidente del Gobierno lo ha ofrecido en cuatro temas claves para el Gobierno: en aplicar medidas para fomentar la competitividad y el empleo, un acuerdo en la política industrial 'que impulse la renovación del modelo productivo', consenso para reducir el déficit público y, por último, apuntalar el acceso al crédito mediante una reforma del sistema financiero.

De este modo, el Gobierno creará una comisión encabezada por la ministra de Economía, Elena Salgado, el ministro de Fomento, José Blanco, y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, para negociar reformas con todos los partidos en un plazo máximo de dos meses.

Mariano Rajoy ni estuvo por el consenso, ni se le esperaba. El presidente del PP dejó un catálogo de mordeduras, navajazos y empujones dialécticos que han dejado claro que el

pacto de Estado está más en la tinta de los periódicos que en la cabeza de la clase política. Parte de una premisa inasumible para el PSOE: o el Gobierno camina sobre sus pies y adopta todas las medidas que proponga el PP, o es hora de disolver las Cámaras y convocar elecciones.

El líder de la oposición ha asegurado que el verdadero problema de España es la falta de 'credibilidad' del Gobierno. Y considera Rajoy que esta falta de credibilidad reside en lo que ha definido como 'continuas rectificaciones del Gobierno' y en las 'mentiras' de José Luis Rodríguez Zapatero. Al emplear la palabra 'mentira', al minuto de comenzar su discurso, la bancada popular ha roto en aplausos, lo que anunciaba que el PP no iba a aceptar ningún pacto de Estado y que se avecinaba un discurso duro de su líder.

Rajoy pide elecciones o que el PSOE retire su apoyo a Zapatero

'Usted sólo trae planes y más planes, pero no ejecuta ninguno', le ha dicho Rajoy a Zapatero. En su intervención, le ha echado la culpa personalmente al presidente del Gobierno de las cifras de paro, del 'desmesurado' déficit público y de que España sea la única gran economía de Europa que no ha salido de la crisis. 'No busque chivos expiatorios en Europa, que ahora le conocen: el problema es usted', le ha espetado.

A Rajoy le han llovido los aplausos. Sus compañeros de partido han jaleado su dureza en el discurso, sobre todo al final cuando Rajoy ha rechazado cualquier pacto si el Gobierno no retira las medidas que ha previsto hasta ahora. Sin embargo, su única propuesta concreta ha sido reducir este año el gasto en 10.000 millones de euros, en lugar de los 5.000 que prevé el Ejecutivo. No ha concretado cómo, tampoco.

Rajoy ha rechazado modelar sus premisas y le ha dado al Gobierno dos caminos: rectificar o convocar elecciones. También se ha dirigido al PSOE para que cambie de líder, para que releve a Zapatero al frente del Ejecutivo. Así, el único pacto que parece haber quedado firmado en la sesión parlamentaria es que en la lucha electoral sólo puede sobrevivir uno de los dos grandes partidos.