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Padres a 9.386 kilómetros

Una pareja de Alicante denuncia que el consulado español en Lima bloquea desde el verano pasado la reagrupación con su hija, que fue adoptada en Perú

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Nuria Urquiza y Gonzalo Figueroa han recorrido los 9.386 kilómetros que separan Alicante de la ciudad peruana de Cuzco diez veces en los últimos tres años. Allí vive Aitana, la hija que acogieron en 2007 y adoptaron hace medio año, pero que no pueden llevar a Alicante porque el consulado español en Lima se niega a inscribirla en el registro civil como su familiar. Y esto a pesar de que la justicia peruana ya dio fe de que la pareja cumplía con los requisitos, la registró como hija legítima, y en el pasaporte y la cartilla de nacimiento de la niña aparecen los apellidos Figueroa Urquiza. De momento, la niña vive con su abuela paterna en Perú.

¿Por qué España no la acepta? El Ministerio de Asuntos Exteriores justifica que la pareja debería haber seguido el proceso de adopción internacional que marca la legislación española. Según el departamento de asuntos consulares, no importa que el padre tenga la doble nacionalidad peruana y española. El problema se debe, explican, a que la pareja ha residido en España durante los trámites de adopción.

La Justicia peruana registró en verano a la niña como hija legítima de la pareja

Para seguir las instrucciones de adopción internacional que indica Exteriores, es necesario que la Generalitat Valenciana expida primero un certificado sobre la idoneidad de los padres. 'Lo intentamos, pero nos dijeron que no pueden porque la niña ya está reconocida como hija nuestra por la justicia peruana', explica Nuria.

La niña nació en septiembre de 2007, pero Nuria y Gonzalo supieron de su existencia unas semanas antes, cuando la madre biológica, de 21 años, acudió embarazada a un orfanato de Cuzco para dar una salida digna a una hija no deseada o de la que no podía hacerse cargo. En cualquier caso, renunció a su maternidad.

'Una jueza nos permitió tenerla en acogida los dos primeros años, desde el día que nació', recuerda Nuria. 'La madre biológica no ha dado señales de vida durante estos años', explica. Gonzalo y Nuria pasaron en Cuzco algo más de seis meses cada uno, pidiendo excedencias y permisos de trabajo. Finalmente, una sentencia en firme de la corte peruana les entregó a la menor.

El hilo de voz del teléfono une a los padres con su hija casi a diario. 'Tenemos la tranquilidad de que está bien, pero el desgaste emocional está siendo muy fuerte... e innecesario', denuncian. El mes pasado buscaron un abogado para que, en caso de ser necesario, presentase su caso ante un tribunal español.

'La más afectada por todo el proceso es Aitana', denuncia la madre

'Si el juez peruano no ve irregularidades ni problemas en que la niña sea hija de esta familia, el consulado de España en Lima no puede poner en tela de juicio esta decisión soberana', reivindica el abogado de la familia, Francisco Solans. 'El consulado está actuando con prepotencia y pisoteando los derechos de esta pareja', denuncia el letrado.

Solans ha presentado el caso al Defensor del Pueblo, que ha abierto una investigación. El abogado espera que la iniciativa sirva 'para presionar' al consulado en Lima, aunque la decisión que tome elDefensor del Pueblo no sea vinculante.

'Me da mucha pena. Aitana está muy bien con su abuela en Perú pero su abuela española y nosotros no podemos disfrutar de ella. De todos modos, la más afectada por todo esto está siendo la niña', se lamenta Nuria. '¿Por qué tiene que ser tan difícil si hemos cumplido con todo lo que nos han pedido?', clama la madre adoptiva.

Como última opción, estudian irse a vivir a Perú. 'Allí, por lo menos, sí que reconocen a Aitana como hija nuestra', señalan. De momento, han puesto en venta su casa de Alicante, 'pero vamos a agotar la vía jurídica antes de dar el paso definitivo'.