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La paradoja de la igualdad alemana

Merkel es una de las mujeres más poderosas del mundo, pero el suyo es un caso excepcional en su país

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Axioma uno: la jefa del Gobierno alemán, Ángela Merkel, es una de las mujeres más poderosas del mundo. Axioma dos: la cifra de ejecutivas alemanas está por debajo de la media europea. Conclusión: para sorpresa de muchos, el caso de Merkel parece ser excepcional, ya que en el país que gobierna la mayoría de los altos cargos están en manos de los hombres. Paradójico, pero cierto.

Apenas uno de cada cinco ejecutivos alemanes es mujer. O lo que es lo mismo, de los 3,7 millones de directivos de medianas empresas, una quinta parte son de género femenino. Es la conclusión de un estudio elaborado por el Banco para la Reconstrucción (KfW) y la consultora Accenture, que ha sido publicado recientemente. Es más, cuanto más grande es la empresa y mayores sus ganancias, menor es la cifra de mujeres con cargos de responsabilidad (casi un 22%, en las de menos de diez trabajadores; frente al 10% para las que superan los 500 empleados).

Así, por ejemplo, en 2010 apenas un 10,6% de los puestos como consejero de las 200 mayores compañías que cotizan en el DAX (índice de la Bolsa alemana) fueron a parar a féminas. La cifra cae hasta un mísero 3,2% para los sillones de la presidencia, asegura el último informe del Instituto de Investigaciones Económicas.

Pero este fenómeno no es exclusivo de Alemania, sino que la tendencia es generalizada. En el mundo, el género femenino sólo ostentaba el año pasado alrededor de un 14% del poder en Consejos de Administración o Juntas; en Europa, un 10,9%; y en España incluso menos (un 9,2%), según la Comisión Nacional del Mercado de Valores. No obstante, hay excepciones: países donde disfrutan de exitosos porcentajes de directivas, como Noruega (40%), Suecia o Finlandia (ambos con un 20%).

Sólo uno de cada cinco directivos de medianas empresas es mujer 

En Alemania, 'hay dos factores. En primer lugar, los rituales y la mentalidad tradicional son los que deciden a menudo quién debe ocupar un puesto. El segundo es la falta de sinceridad pública con respecto a que se dé una verdadera transformación social'. Así explica la publicista y asesora de empresas Kerstin Plehwe los motivos que frenan el desarrollo de las mujeres.

Por ello se le ocurrió la idea de reunir en un libro la historia de féminas con éxito para inspirar a las nuevas generaciones de niñas y jóvenes. Die Macht der Frauen [El poder de las mujeres], que fue publicado hace apenas unos días, recorre los hitos de personalidades como la premio Nobel de la Paz Schirin Ebadi, la piragüista olímpica Birgit Fischer o la piloto de rallies Jutta Kleinschmidt, entre otras.

En una entrevista, Plehwe aseguró que lo que más le había sorprendido al abordar el proyecto fue observar que, al contrario de lo que pensaba, las trabas a las que se enfrentan las mujeres son independientes del país o del sector. En cambio, están relacionadas con la naturaleza intrínseca del género femenino, que 'a diferencia del hombre, sabe lo que quiere y tiene la capacidad de excluir'. 'Además, las mujeres vinculan las metas laborales con valores', añadió.

Con todo, la principal barrera para las alemanas sigue siendo la falta de ayudas sociales para conciliar vida laboral y familiar. Para muestra, un botón: una de cada dos ha tenido que interrumpir su carrera al menos una vez en su vida para dar prioridad a la familia, ya sea el tener hijos o hacerse cargo de ellos. Es el resultado de una encuesta de la Fundación Bertelsmann, en la que hasta el 90% de los entrevistados considera que son ellas las que más se sacrifican por la familia. Dos tercios de los encuestados cree, además, que hombres y mujeres no tienen las mismas oportunidades.

Por eso, muchos políticos, como la vicepresidenta del Partido Socialdemócrata, Manuela Schwesig, exigen a la ministra de Familia, Kristina Schröder, mejores condiciones laborales, así como nuevas medidas dirigidas a intensificar la atención infantil.

Las pésimas cifras preocupan especialmente al Gobierno federal de la coalición cristianodemócrata y liberal -compuesto en una tercera parte por mujeres-, donde se abrió hace meses un debate en torno a si es conveniente o no implantar por ley una cuota mínima de mujeres directivas. Ante la presión añadida de la Comisión Europea, que se propone lograr el 30% de directivas femeninas en las empresas de aquí a 2015, Schröder hizo lo propio y dio un ultimátum a las 30 mayores compañías del DAX. O alcanzan un mínimo del 19,8% en dos años, o se tomarán medidas legales.

Pero la realidad es que la mayoría de los empresarios se oponen a la cuota mínima. También el propio titular de Economía, Rainer Brüderle, y la canciller se declaran firmes detractores. La directora del departamento de Economía Nacional del KfW, Margarita Tchouvakhina, anticipa perspectivas no demasiado optimistas, ya que cree que, como mínimo, hasta 2020, Alemania no estará preparada para seguir la tendencia de los países escandinavos. 'En los próximos cinco años la cifra de jefas subirá apenas dos o tres puntos porcentuales', aventuró.