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"Una parte de la sociedad española ha evolucionado, pero otros son nostálgicos de la dictadura"

Asiduo de las secciones de deportes, política y sociedad, el concejal barcelonés vive ahora la resaca de su aventura parlamentaria de dos años: "Entré con la voluntad de construir puentes entre CIU y ERC, así

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Cuando Joan Laporta (Barcelona, 1962) afirma que le gusta la gente polifacética, entrevistado y entrevistador dan por sentado que se refiere a sí mismo: en la última década, el apellido de este abogado ha sazonado las secciones de deportes, política y vida social. 'Presidente del mejor Barça de la historia', según su propia valoración, Laporta atraviesa la resaca de su aventura parlamentaria: después de dos años como diputado independentista, en los que afirma haber esbozado los puentes sobre los que ahora transitan CiU y ERC, Laporta mantiene su cargo como concejal barcelonés. De los estadios a los escaños, y siempre con un cierto aire hedonista. 'Sí, conozco a Berlusconi y es de trato agradable, pero cada uno es como es', alerta.

¿Qué balance hace de sus dos años en el Parlament de Catalunya?

Entré con la voluntad de construir puentes entre CIU y ERC. Y también le pedí a Artur Mas que incorporara en su agenda política el trabajo por la independencia del país. Así que estoy satisfecho por haber contribuido a ambas cosas. No tuve mayor pretensión que la de sumar y en ese sentido creo haber desarrollado una acción política coherente. Apoyé al Govern porque creo que, con lo que habían heredado y la crisis actual, no había muchas otras salidas. Se puede discutir si los recortes podían ser en otros ámbitos pero los porcentajes en los presupuestos destinados a servicios sociales se han mantenido en un 70%. El propio Artur Mas ha reconocido mi sentido de la responsabilidad. He sido útil y tengo la sensación del deber hecho.

Un Artur Mas al que usted ha guiñado el ojo más que a nadie.

Es que Artur Mas era el President. Y por mi experiencia personal sé lo que cuesta gobernar. Es puro sentido de responsabilidad. Pero no me posicioné antes de las elecciones. Al contrario, pedí una coalición por la Independencia. A mí ya me estaba bien un voto a CIU o un voto a ERC.

Entonces estará contento con el escenario político actual en Catalunya.

Hubo un momento en la noche electoral que temí por una mala interpretación de los resultados y que se vendiera que Artur Mas no había obtenido el suficiente apoyo del pueblo. 50 escaños son un buen resultado. En cambio el pueblo sí consideró que no debía hacerlo solo. Las dos personas que lideran este proceso, tanto Mas como Oriol Junqueras, me merecen la misma credibilidad. Los dos se complementan y lo que es clave es que se tengan lealtad en un liderazgo compartido.

Dos partidos, ERC y CIU, tan alejados ideológicamente, ¿no es desconcertante?

Bueno, ha sido la sociedad la que ha dictado democráticamente que trabajen juntos. Alguien dijo [fue Josep Pla], 'lo más parecido a un español de derechas es... un español de izquierdas' y tiene toda la razón. Los españoles de derechas e izquierdas coinciden siempre en un mismo tema: el nacionalismo español. Aceptando esta premisa, el pueblo catalán ha dicho: 'podéis ser de izquierdas o de derechas pero primero, Catalunya; luego ya decidiremos la dirección política'. Piense que yo estoy en coalición con ERC en el Ayuntamiento de Barcelona. Y mi planteamiento es liberal progresista, es decir, respeto los mercados pero caigo a la izquierda en cuanto a progreso social. Además, Convergencia es una coalición transversal, con gente progresista; no la comparemos con la derecha española, hay muchas diferencias.

¿Es Artur Mas un soberanista convencido o por interés?

'Soy un revolucionario al que le gusta vivir bien' 

Artur Mas es un soberanista convencido y la dinámica de los acontecimientos le ha hecho ser un soberanista pragmático. Si fuera por interés, no hubiera dado este paso. Desde el punto de vista personal ha asumido riesgos muy grandes. Sólo hay que leer todo lo que vertieron algunos medios sobre su persona antes de los comicios. Si ha dado este paso ha sido por dignidad y sentido de responsabilidad. Admiro su coraje.

¿Y usted por qué es independentista?

Yo no soy independentista solo por razones económicas, lo soy por cuestión de dignidad personal y nacional. Si no promovemos y defendemos nuestra cultura y lengua a través de un estado seguiremos instalados en una situación precaria. No hacer nada ya era una situación indigna. Y no hacer nada siempre es peor que intentarlo. Se ha probado el encaje en estado de autonomías y esto nos ha reportado empobrecimiento social, económico e identitario. Vamos a darle una oportunidad a la democracia, que el pueblo se exprese. Estamos viviendo una revolución pacífica que ha generado entusiasmo.

¿Y a las elites catalanas? ¿Les entusiasma la idea de la independencia de Catalunya?

A algunas sí y a otras no. Hay muchos empresarios que ya comprenden la situación y antes no eran partidarios. Ahora lo ven como una solución. Sin ir más lejos, el grupo Planeta corrigió... Son consignas de los ámbitos más españolistas de la sociedad catalana, equiparables a las amenazas que llegan desde algunos estamentos españoles. En España sólo he visto dos argumentos: el de las amenazas, que no funciona, porque las amenazas crean nuevos independentistas. Y no es algo agradable porque es un proceso que hay que llevar con responsabilidad, audacia, generosidad y respeto. Y no caer en provocaciones. Demostraría que no se tiene la categoría necesaria ni de una parte ni de otra. El segundo argumento que he escuchado es que Catalunya es un órgano vital de España. Me recuerda al debate sobre la ley del divorcio, cuando éste sólo podía ser de mutuo acuerdo porque la mujer se entendía como una propiedad del marido. Afortunadamente se impuso la lógica, la libertad y las mayorías democráticas. Que es lo que ocurrirá en Catalunya.

¿Usted tiene hipoteca?

Sí, claro.

'La marca 'España' perjudica a la cuidad de Barcelona' 

Y social y económicamente, ¿se siente usted más cercano a las elites bancarias o a la gente que está sufriendo los desahucios?

A la gente que está sufriendo los desahucios.

¿A pesar de sus contactos con la gente bienestante de la sociedad?

Yo creo que todos nos sentimos cerca de esas personas. ¿Sabe cuál es el problema de todo? Que no se ha explicado nada bien el concepto de ayudas a las entidades bancarias en un momento en el que mucha gente está sufriendo. Creo que la medida es socialmente criticable aunque si los bancos no funcionan, todo el sistema se resiente. En mi estrategia política, cuando pedimos una financiación justa para Catalunya, también va en esta línea. No sólo me sublevo con estas ayudas a la banca, también me sublevo con el agravio al ciudadano de Catalunya, que paga muchos impuestos y una parte muy importante de éstos no vuelve. Por eso fui miembro de la comisión del pacto fiscal, a través del cual se planteaba al gobierno español un sistema de financiación más justo. Una especie de Concierto Vasco pero con una cuota adicional al estado en concepto de solidaridad. Y como se nos dio un portazo en las narices...

'El que a los 20 años no es de izquierdas no tiene corazón, el que a los 40 no es de derechas no tiene cartera'. ¿Ha sido su caso?

Yo creo que esta dicha lo que quiere decir es que cuando eres joven eres revolucionario, y cuando vas metiendo años te aburguesas, te apaciguas, y eres menos impetuoso. Es un ciclo de la vida, todos hemos tenido un punto de enfant terrible de jóvenes. Yo sigo siendo un revolucionario, aunque me quieran poner una imagen aburguesada. Si no, no estaría luchando por lo que estoy luchando. De hecho, mi carácter revolucionario no es incompatible con el poder vivir la vida lo mejor posible.

¿Qué papel se puede esperar de PP y Ciutadans?

'Artur Mas ha asumido riesgos personales muy grandes. Admiro su coraje'

Ciutadans y PP han mirado y seguirán mirando hacia otro lado. Se refugian en la España 'indivisible' pero luego no se sabe qué partido está más a la derecha de los dos. En cualquier caso abusan de la demagogia. Sus medidas sólo son aplicables en Catalunya, pero cuando hablas de adelgazar administraciones, suprimir ministerios... miran a otro lado. Si Catalunya quedara relegada a una simple delegación del gobierno central, estarían tirando cohetes. Sus planteamientos quieren reducir instituciones catalanas, rebajar su identidad... Y siempre con la bandera de la defensa de los intereses de Catalunya, lo cual es ficticio, hipócrita y cínico.

¿Qué ha hecho subir a Ciutadans?

La subida de Ciutadans se debe a que en Catalunya hay personas insatisfechas permanentemente con Catalunya. Esto para el votante del PP está bastante normalizado pero Ciutadans se reviste de cierta intelectualidad y ofrece este espacio de insatisfacción y de fobia a Catalunya desde dentro de Catalunya. Hay mucha gente que tiene fobia a todo lo que hace referencia a la defensa y promoción de los derechos de Catalunya.

La CUP ha revolucionado el Parlament...

La CUP es la expresión catalana de los indignados y celebro que este movimiento de los indignados haya pasado a la acción política. Indignarse es necesario pero para cambiar las cosas se requiere acción política. Está por ver como se moverán en este nuevo escenario, pero es la expresión catalana de los indignados. Pienso que en estos tiempos es lógica su irrupción.

¿Cómo se trabaja por la Independencia desde el Ayuntamiento de Barcelona, donde usted es regidor?

Defendiendo una Barcelona que sea santo y seña de un Estado catalán. Transmitiendo una visión social y republicana de lo que es la ciudad. Barcelona, por dimensiones y características como su movilidad, seguridad, comercio y turismo, es una gran ciudad del mundo y que se merece un estado, Catalunya. Desde el ayuntamiento trabajamos sobre todo para desvincularla de marcas que la perjudican, como es la marca 'España'. Es importante también su internacionalización deportiva, es una ciudad potente para desarrollar eventos. Barça y Barcelona son dos marcas asociadas, y hay que crear sinergías para vincularlas a la marca Catalunya.

'La CUP es la expresión catalana de los indignados y celebro que haya pasado a la acción política'

Los gritos de 'Independencia, independencia' en cada minuto 17.14 de partido ya han cuajado en el Camp Nou. ¿Eso ayuda?

Claro. Todo suma. El Barça es un club globalizado y la gente que vive fuera de Catalunya se pregunta el por qué de estos gritos. El público del Barça es mayoritariamente catalanista y el mundo entero debe conocer esta realidad. Llevamos dos meses recibiendo medios y televisones extranjeras interesadas en la causa catalana. Esto es positivo.

¿Cómo valora la reforma educativa que planeta el ministro Wert?

Es una reforma que nace de una reacción visceral, premeditada y con mala fe. Wert conoce perfectamente la realidad catalana, y cuando viene alguna vez por aquí ya intenta hacerse el simpático hablando en catalán. En cambio, desde Madrid, intenta cargárselo. 'Con disimulo y sin que se note', los gobiernos de España llevan practicando esto desde 1714.

-¿Cree que el españolismo es más visceral que el catalanismo?

Sí. Porque tiene más fuerza mediática y tienen un Estado. La lucha es desigual. Una parte de la sociedad española ha evolucionado pero la otra forma parte de los nostálgicos de la dictadura, y hay una parte cavernícola y rancia. La parte demócrata entiende la situación, aunque no la comparta. Ahora piden diálogo pero si se produce debe ser ya en otras condiciones. SI solo nos quieren para pagar y callar, no hay diálogo.

¿El castellano está en peligro en Catalunya?

No. Ni lo ha estado, ni lo está ni lo estará. Aunque Catalunya fuera un estado independiente, es un idioma que seguiríamos hablando.

¿Tendría que ser oficial en un estado propio?

'Sin promover los derechos y libertades de Catalunya, mi etapa como presidente del Barça no tendría sentido'

El catalán debería ser el oficial porque es la lengua propia. Pero si el pueblo decide que también debe serlo el castellano, adelante. También creo que deberíamos destinar recursos a otra lengua como el inglés. Un estado catalán políglota sería lo ideal.

¿El Federalismo ha muerto?

Sí. Bueno, de hecho, es un 'nasciturus', no ha acabado nunca de nacer. Los gobiernos de izquierdas lo llevan anunciado a bombo y platillo cuando se acercan elecciones o antes de tomar posesión. Pero yo ya no me lo creo. Y no era una mala idea la de un estado plurinacional. Pero ahora sólo tiene sentido en declaraciones rimbombantes sin credibilidad alguna.

¿Y el Estado del Bienestar, ha muerto?

A costa de vivir por encima de nuestras posibilidades lo hemos podido tocar. Y ahora lo estamos pagando...

¿Cómo? ¿El precio que estamos pagando es por habernos acercado al Estado del Bienestar?

-No, no. Sólo digo que hemos llegado a un nivel de prestaciones sociales muy bajo y todos somos culpables. Debemos reconocerlo. Hemos vivido unos años de bonanza, donde todo el mundo tenía hipoteca, coche, viajes... a cambio de endeudarse. Pero actualmente el grado de cobertura social ya no se puede mantener, no hay recursos. Por eso hay que trabajar para conseguir niveles de cobertura social razonables y que cubran necesidades básicas para aquellas personas más vulnerables. Yo defiendo un liberalismo progresista. No es intervención total del estado porque defiendo al mercado pero con unos mínimos de cobertura razonables. Es bueno fomentar la iniciativa privada, la cultura del esfuerzo, un excesivo intervencionismo es malo. Pero la sensibilidad social la debe tener siempre un gobernante.

¿Se reconoce en la imagen que muchos han querido atribuirle de persona hedonista que disfruta de la buena vida?

Mire, yo en la vida me he dedicado a fijarme retos, a desarrollar ideas. A intentar transformar algunas realidades en las que no estaba de acuerdo y que estas ideas tuvieran un resultado lo más exitoso posible. Me reconozco en la imagen de un hombre satisfecho con los retos complejos que me he fijado: el de ser el presidente del Barça más joven de la época contemporánea y luego el de saltar a la política. Soy consciente de que mis acciones generan controversia, pero en mi caso nunca he dejado que la presión de algunos condicione mis objetivos. En este sentido he sido un pelo impopular en algunas decisiones, hubiese sido más fácil seguir la corriente, hacer lo que hace todo el mundo o lo que es políticamente correcto. Pero yo no me escondo nunca; soy un hombre dinámico, enérgico, al que le gusta disfrutar de la vida sin hacer daño a nadie y respetando a los demás.

Entonces, ¿se ha intentado banalizar su imagen?

En algunos casos sí han intentado banalizar mi imagen, pero es difícil que banalicen mis éxitos. He contribuido a construir el Barça más catalanista, universal, y solidario de la historia; en política, logré que una colación extra parlamentaria obtuviera cuatro diputados; y en las municipales, junto a ERC, sumé dos en el Ayuntamiento de Barcelona. Al final todo se reduce al hecho de que me haya posicionado como catalanista de forma desacomplejada. Es lo que realmente molesta en muchos ámbitos.

¿Le supone una carga?

Para nada. Ya como presidente del Barça entendí que mi cargo debía servir para promover y defender los derechos y libertades de Catalunya. Si no no hubiera tenido sentido, no hubiera sido completa esa etapa. El Barça es más que un club y hay que demostrarlo. Lo hicimos haciendo de esta divisa una declaración de principios. Y cuando uno tiene principios, es respetuoso con otros pensamientos y quiere dar presencia a sus ideales, provoca actitudes contrarias. Lo que no me parece normal es que ataquen directamente a la persona, es excesivo.

¿Qué le parece Mourinho?

A mí Mourinho me parece un gran profesional. Se ha creado un personaje que a veces le supera. Yo he estado expuesto a mucha presión y por eso tengo una enorme comprensión por las personas que lo sufren, a veces la repercusión mediática supera a la propia persona y no puedes hacer nada. Lo que valoro de estas personas es que descargan al colectivo y asumen de manera personal la presión mediática.

Un titular para Mariano Rajoy: Poca visión de estado hacia Catalunya. La ha subestimado.

Para José Luis Rodríguez Zapatero: Incumplidor trascendental.

Para el Rey Juan Carlos: Jugó el rol que le atribuyó el pueblo democráticamente.

Para Albert Rivera: Demagogo.

Para Tomás Roncero: Merengón.

Para Sandro Rosell: Resentido.

Para Guardiola: Excelente persona.

Para Alfons López Tena (ex candidato a la Presidencia de la Generalitat por Solidaritat Catalana): Destructivo pero brillante.