Publicado: 05.07.2014 08:00 |Actualizado: 05.07.2014 08:00

Patio Maravillas: Siete años pensando de forma diferente

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Siete años velando por el derecho a la ciudad, creando redes de colaboración y tejido social. Siete años denunciando la especulación inmobiliaria y la democracia de baja actividad. Siete años reivindicando la legitimidad de un espacio al servicio del bien común y buscando alternativas.

Siete años han valido para que el Patio Maravillas se convierta en protagonista de muchas historias y vehículo de unión de muchas otras. Para celebrarlo, los usuarios de este centro social okupado han organizado actividades, talleres y lecturas colectivas por las plazas de Malasaña durante toda esta semana. El programa de #CelebraPatio pone este sábado punto y final con los conciertos de Nacho Vegas, El Pardo y Orxata Sound Sistem a partir de las 20 horas en el Solar Grilo (calle Antonio Grilo, 8).

"Los centros sociales han sido incubadoras para la ciudadanía activa, que ahora preparan el asalto a las instituciones"

Entre las celebraciones también ha habido espacio para la reflexión sobre la trascendencia de este espacio para el tejido social de Madrid. "El Patio es un experimento de mucho voltaje", afirma Emmanuel Rodríguez, miembro del Observatorio Metropolitano de Madrid, autor del libro La apuesta municipalista y participante en una de las mesas redondas que los usuarios han organizado esta semana para hablar del pasado, presente y futuro del centro social de Malasaña.

Rodríguez explica en declaraciones a Público, que los centros sociales como el Patio han sido "incubadoras" de la "ciudadanía activa, sobre todo en términos de espacios juveniles", que han terminado formando "grupos y colectivos de todo tipo, volcados en movimientos urbanos, culturales, de defensa de los espacios públicos". Movimientos que han reaccionado "frente a una política institucional que se encallaba" y ahora preparan "el asalto a las instituciones", añade.

Una de las asambleas organizadas en el Patio esta semana. 

Este asalto puede estar cerca de concretarse gracias a herramientas como Munipalia, un movimiento en el que confluyen movimientos ciudadanos que se prepara para las elecciones municipales, y sobre el que se debatió largo y tendido en las charlas. "La gente del Patio también está implicada en todo lo que se está moviendo desde abajo en esta ciudad, desde Vivienda Centro a Municipalia", proclamaba durante la mesa redonda del miércoles Alba Sánchez, integrante del Patio. Sentada entre Carlos, del círculo Podemos de Malasaña, y Cecilia Mayer, de Municipalia, Sánchez resumía que la potencia del Patio es esa: "un espacio físico donde hacer vida pública y construir, pero sobre todo para ponerlo a disposición de todos y crear política".

Pese a este creciente interés en el impulso de movimientos capaces de cambiar el sistema desde arriba, el Patio no olvida su misión original y sigue reclamando los espacios abandonados de la capital, denunciando la acción de los especuladores. En una rueda de prensa celebrada el pasado jueves frente al edifico Conde Duque, los activistas resaltaron el sinsentido de los grandes gastos en dotaciones públicas que terminan infrautilizadas, cuando el Patio y el resto de centros sociales okupados son capaces de "servir mucho mejor a los intereses colectivos" con inversiones "pírricas".

"La cuestión es que el Conde Duque, así como otros espacios que se mantienen cerrados o a la espera de ser vendidos a algún fondo buitre y a la especulación, no son infraestructuras que pertenezcan al Ayuntamiento, sino que pertenecen a la ciudadanía", denunciaron los miembros de la Asamblea del Patio en la rueda de prensa ante el edificio, que este viernes se cerró para que la Embajada estadounidense celebrara el 4 de julio.

Tras el desalojo del primer edificio del Patio Maravillas en enero de 2010 y la ocupación del número 21 de la calle Pez, hubo tiempos de tranquilidad para el centro social. Sin embargo la propiedad del edificio ha cambiado y los nuevos propietarios les invitaron a irse a principios de año, a cambio de no denunciar la okupación.

A través de la negociación y el diálogo, los usuarios consiguieron que los propietarios reconocieran al Patio como "interlocutor legítimo y sujeto de derecho sobre el edificio", ganando tiempo para seguir desarrollando su actividad. Su objetivo ahora es conseguir firmas de apoyo para continuar la negociación con la propiedad y con la división de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid y cumplir muchos aniversarios más al servicio de Malasaña y toda la capital.