Publicado: 12.11.2014 00:00 |Actualizado: 12.11.2014 00:00

Desde el pelotón en pelotas

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El secreto está en la masa desnuda: un enjambre que pedalea como dios lo trajo al mundo para reivindicar un Madrid menos contaminante y más respetuoso con los ciclistas. Una vez al año, con los calores de junio, los medios de comunicación ponen el foco sobre este pelotón en pelotas, cuyo objetivo no es epatar al peatón sino exhibir la frágil carrocería de sus cuerpos. "Ahora sí me ves", luce un tórax. "Porque si vas desnudo te hacen más caso", subraya Jose Abajo Izquierdo (Burgos, 1978), quien define Ciclonudista como una marcha reivindicativa de carácter festivo donde priman las dos ruedas sobre la ausencia de ropa.

Convocada por Bici Crítica, no es la única protesta del colectivo que surca las calles de la capital. El último jueves de cada mes, parten de la plaza de Cibeles para hacer apología de la bicicleta como medio de transporte alternativo al menos benévolo y más humeante coche. "También suelo sumarme a esta celebración, aunque la otra tiene un mayor atractivo visual y supone una experiencia interesante, pues cabalgas desnudo por el centro de Madrid con doscientas personas alrededor", añade Jose, a quien en su debut no se le ocurrió mejor cosa que hacer una compra en la céntrica calle de Fuencarral, olvidándose de que...

- ¡Aaaaaaargh! ¡Un hombre desnudo! —gritó una señora cuando observó sus partes pudendas.
- Pues no se le ocurra ir por esa calle, que hay quinientos como yo —le respondió, despistado.

Abajo Izquierdo, apellidos y nombre artístico a un tiempo, siempre recuerda una bici entre sus piernas. "Casi nunca me muevo a pie. Me he pasado la vida corriendo o en bicicleta, y sólo uso el coche para transportar bultos". Hoy también le espera una Vespa a la puerta del taller. "Pero la moto necesita gasolina", puntualiza. "La bici te da mucha más libertad, pues sólo dependes del aire y de ti mismo".

Jose nació en Gamonal, icono del barrio obrero y combativo, el Burgos no burgués azotado por la cola del paro. "Un lugar con una gran densidad de población donde los trabajadores ya no curran y sus hijos carecen de expectativas". De allí partió hacia Tenerife, donde cursó Bellas Artes, aunque el título de licenciado lo recibió en Cuenca, la cantera de la que salió Muchachada Nui. Ahora da clases de fotografía y pintura en Black Balance, un espacio que se vio obligado a alquilar con dos colegas cuando los cuadros saturaron su estudio: imágenes estampadas en lienzos que muestran cuerpos desnudos cubiertos de colores.

"Busco remover conciencias y, de paso, resuelvo problemas míos y universales", explica Abajo Izquierdo, abonado a la performance y a la pincelada humana, con la que sacude el tabú del cuerpo desnudo. "No es una provocación. Me gusta trabajar así porque al desvestirlo anulo el estatus social y el tiempo", deja claro el artista burgalés. "Del mismo modo que en una playa nudista se igualan el director de un banco y el cajero, en mi obra no importa la edad, el peso, la altura o la raza, porque yo no busco modelos sino personas. Naces desnudo, te dan un cachetazo, comienzas a llorar y te visten", concluye Jose, embarcado en un nuevo trabajo en la Amazonia brasileña. "La misión es derrumbar el muro que nuestra cultura ha construido entre la creatividad y el ser", explica en la web de su último proyecto, Origen Emergente, una búsqueda de todo lo que hemos perdido aquí y que paradójicamente sólo puede encontrarse en una civilización perdida.

Así, con la realidad humana como leitmotiv de su obra, Abajo Izquierdo, que ha terminado matriculándose en Antropología, también reflexiona sobre el ser urbano y su relación con el asfalto. "La masa crítica reclama que si todos fuésemos en bici contaminaríamos menos y respetaríamos más al peatón, ninguneado por los conductores", opina el fotógrafo y pintor, quien aboga por "recuperar las calles" con su Hewitt, un velocípedo con solera que en su día se trajo su tío de la emigración alemana. "Para mí es un medio y un disfrute. Empecé de crío con una BMX, hasta que me rompí la boca, me pasé a la de montaña y, finalmente, a la de carreras", enumera. "Está claro que esta ciudad sería mejor si funcionara a ritmo de bicicleta".