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"Pensaba que Camps iba a pagarme, pero me dio la mano y se fue"

Una cajera asegura que los empresarios de la 'Gürtel' abonaban los trajes del expresident

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'Pensaba que iba a pedirme el ticket o a decirme cómo iba a pagar, pero me dio la mano y se marchó...'. María Calero, cajera de la tienda de ropa madrieña Forever Young, describió ayer la actitud de Francisco Camps la primera vez que ella recuerda haberlo visto en el establecimiento. Explicó que, antes de marcharse sin pagar, el expresident valenciano se despidió de todos: 'Me dijo gracias, gracias, gracias', nos saludó a todos y se fue. Yo al rato pregunté: ¿Quién es el que me ha saludado?' Porque yo no lo conocía'.

Forever Young y Milano son los dos establecimientos a los que la trama Gürtel pagó presuntamente miles de euros en ropa a medida para Camps y para el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa, a quien Calero recordó también haber visto en la tienda. Los regalos se hicieron en el mismo periodo en el que los empresarios de la red recibieron contratos millonarios de la Generalitat Valenciana. Si se confirma que aceptaron las dádivas, los dos políticos habrían cometido un delito de cohecho pasivo impropio. Ambos están siendo juzgados desde el día 12 en Valencia.

'Me dijo gracias, gracias, se despidió y se marchó', dice la testigo

Antes de describir su encuentro con Camps, la cajera fue interrogada acerca de las ocasiones en las que recordaba haber visto al expresident en el establecimiento. Ella dijo que creía que sólo una, pero que no podía decirlo con exactitud: 'Sinceramente, no me preocupaba porque sabía que no iba a venir a la caja a pagar nada ni a pedirme nada'.

Según su declaración, la cajera no esperaba que Camps se acercara a su lugar de trabajo porque sabía que eran las empresas de la trama las que pagaban la ropa mediante talones y transferencias. Ella misma, explicó, saldó los recibos a cuenta de varias prendas después de tomar uno de estos movimientos bancarios. Calero es la cuarta empleada de las tiendas que reconoce que eran los empresarios los que abonaban los trajes. Antes lo hicieron dos encargados y uno de los directores.

Crecen los indicios de que se falsearon pruebas para proteger a Camps

Por su parte, el abogado de Francisco Camps trató de amortiguar el golpe. Le preguntó que cómo sabía con seguridad que Camps no pagó. 'Porque tendría que venir a la caja y pagarme', contestó. El letrado, Javier Boix, sugirió entonces la idea de que el expresident pudo pagar en mano a José Tomás, el director comercial de las tiendas, que era quien normalmente le atendía. A estas preguntas, la cajera reconoció que ella ignora si Camps pagó a Tomás. Pero añadió que eso no era lo normal. Y que, en cualquier caso, 'si le hubiera pagado a él, hubiera venido' y le 'hubiera dado' a ella 'el dinero'.

En su declaración, Camps reconoció que adquirió ocho trajes y una americana en ambas tiendas. Pero afirmó que lo pagó todo en efectivo. Sin embargo, ninguno de los trabajadores que han declarado como testigos ha afirmado haber visto a Camps pagar los trajes.

Pese a los esfuerzos de Boix, el día fue negativo para los intereses de su cliente. Además de la declaración de la cajera, ante el jurado popular se mostraron los indicios de que Eduardo Hinojosa, el dueño de las dos tiendas, alteró documentos contables y forzó la interprestación de estos para proteger a Camps.

La Fiscalía Anticorrupción y la acusación popular, ejercida por los socialistas valencianos, mostraron los correos electrónicos en los que Raquel Vázquez administrativa de Hinojosa pedía al informático de la empresa que suprimiera el nombre de Francisco Camps de los recibos. Acto seguido, se exhibió otro correo en el que Vázquez pedía al informático que firmara un certificado donde asegurara que estos recibos no se podían alterar, ya que el sastre había denunciado manipulaciones en la documentación para proteger al político valenciano. 'Si firmo esto, marcho de cabeza al trullo', contestó el informático.

Vázquez declaró ayer como testigo. Adujo que un hacker había entrado en su ordenador y que pudo redactar esos correos: 'Yo, desde luego, no los he hecho'. Vázquez es un testigo clave porque ella firmó un informe en el que aseguró que el apellido 'Camps' en los recibos podía corresponder con otro cliente, llamado Javier Camp (sin la letra s). Llegó a escribir que era 'una temeridad' asociar las prendas al exmandatario.

Pero, durante el interrogatorio, que duró más de cinco horas, se le mostró un alud de documentos recibos, facturas, hojas de encargo, etc.que apuntan al expresident. Vázquez repitió hasta la saciedad 'no sé', 'no recuerdo', entre suspiros. Finalmente, cuando ya habían pasado casi tres horas de preguntas encadenadas, se desdijo y reconoció que, 'a lo mejor, no' era Javier Camp el cliente al que se referían los documentos.