Publicado:  14.08.2011 00:00 | Actualizado:  14.08.2011 00:00

Los peregrinos preparan el asalto a Madrid

La Consejería de Educación madrileña no duda en engalanar su sede con un cartel de la JMJ

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Las calles del centro de Madrid amanecieron ayer con más turistas que peregrinos. La ciudad, en pleno puente de agosto, vive sus últimos momentos de relativa normalidad antes de la llegada de la mayoría de los fieles de Benedicto XVI que, a partir de mañana, dejarán sus diócesis de acogida en otras ciudades para participar en la JMJ. Donde sí había actividad era en Cibeles, donde los técnicos intentaban arreglar los estragos causados en el enorme altar por las goteras provocadas por la tormenta del sábado y los organizadores hacían simulacros de circulación con un papamóvil ficticio que bajaba desde la Puerta de Alcalá rodeado de falsos guardaespaldas a la carrera.

En Madrid, el apoyo de las instituciones a la JMJ es tal que incluso un organismo público como la Consejería de Educación y Empleo, cuya titular es Lucía Figar (PP), lucía sin complejos en su balconada una pancarta de la JMJ. Ante las protestas de IU y el PSOE, un portavoz de Educación negó que la Consejería haya colgado el cartel "de bienvenida", sino que "solamente" ha permitido a la organización de la JMJ que lo hiciera como muestra de "respeto, amabilidad y cortesía" a Benedicto XVI.

Asimismo, las oficinas de turismo del Ayuntamiento de Madrid, repletas de pancartas y banderolas, también parecían ayer sedes de la JMJ.

Una situación bien distinta se vivía en Barcelona, donde 40.000 jóvenes católicos tomaron las calles. A las 10.45, la Avenida Diagonal se convirtió en un paseo de jóvenes que, entre vítores y ondeando sus banderas nacionales, marchaban en dirección al recinto del Fòrum de las Culturas para asistir a una misa.

Los jóvenes se instalaron en la explanada del recinto, donde todo estaba preparado para que el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, oficiara la eucaristía. La misa constituía el acto central de los días de acogida que organizan las diócesis catalanas para los jóvenes que se dirigen a Madrid, y que concluirán mañana.

El ambiente alegre y festivo que se respiraba entre los jóvenes fue la tónica general de la concentración. Para Yulia, una chica ucraniana, "la JMJ es genial, porque es una manera de hacer amigos de todo el mundo". Julius, filipino, es el ejemplo de que la JMJ reunirá a jóvenes de todo el globo. Para él, ver el papa "es un sueño". Muchos son trotamundos del papa, que van allá donde va el pontífice cada verano.

"Y tú, ¿tienes sitio para amar?". Este es el eslogan con el que miles de familias han acogido en Sevilla a más de 3.200 jóvenes de todo el mundo, que recorrían ayer, a pesar de los 40 grados, las calles de la capital andaluza. Hasta hoy, cuando se celebrará una misa multitudinaria, estará en marcha la feria de las vocaciones, un peculiar mercadillo de la religión. "Sientes un atractivo interior que te empuja hacia Jesucristo", reza un cartel. El secreto es el amor a la familia. "La religión tiene que mover a la sociedad para acabar con la miseria", dice Manuel, del Movimiento Cultural Cristiano. Su fórmula, añade, son actividades como la que realizará hoy: un itinerario descalzo por el centro de la ciudad.

Entre sevillanas, un grupo de fieles se congrega para el otro gran momento: las visitas a lugares de sufrimiento. "A los que van de visita a estos lugares [como asilos o cárceles] les pedimos que hagan una especie deperformances", añade Pereira. Tras una carcajada asiente: "Las brasileñas ya les han bailado una samba".

Los peregrinos también recorren estos días las calles de Valencia. Justo, un vecino, contemplaba emocionado a 300 fieles en la Plaza de la Virgen. "Nos interesa creer. Si me muero y Dios no existe, ¡pues menuda cabronada!", dice. De pronto, una cincuentena de italianos irrumpen en la plaza al grito de "¡Viva el papa!". "El papa es la luz", predica Tiziana con un rostro risueño que se oxida al preguntarle por el millonario coste de la visita de Ratzinger en tiempos de crisis. "No es necesario ayudar a los pobres con dinero, basta con el amor de Dios", explica convencida.

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