Publicado: 09.12.2010 08:30 |Actualizado: 09.12.2010 08:30

PISA prueba que la inversión no basta para el éxito escolar

El contexto socioeconómico, el entorno familiar y la formación del profesorado son claves

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La inversión en educación no es un conducto directo hacia el éxito escolar, según aprecian algunos expertos sobre los resultados de los alumnos españoles en las última edición del Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos). El contexto socioeconómico es fundamental para resolver las cuestiones planteadas en este examen. De hecho, la brecha entre las comunidades autónomas ricas y las pobres es apreciable a simple vista con dos excepciones: Balears y Castilla y León.

"Para un economista es difícil de entender, pero a un determinado nivel de desarrollo, ya no es tan importante que un profesor cobre más, y los salarios forman entre el 60% y el 80% del presupuesto", explica Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid. Los presupuestos estatales de la última década, mezclados con los resultados que obtuvo España en el informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) de 2000, apoyan su teoría.

La nota de lectura de los alumnos de 15 años fue igual en PISA 2000

La nota en lectura de los alumnos de 15 años consultados hace diez años fue de 481. La de los del año pasado, que fueron conocidas el martes, fue también de 481. Pero el dinero invertido en educación ha subido un 0,7% del PIB en esos dos lustros. De los 31.000 millones anuales que gastó en sus tres últimos años el PP se ha pasado a los 53.000 millones de los últimos dos años. El resultado en PISA sigue estabilizado.

"Quizá hay que plantearse que hemos tenido una década perdida porque no destacamos en nada", critica Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Complutense. "Portugal nos ha adelantado, demostrando que se puede avanzar, y los buenos alumnos se han ido a la escuela privada donde no dan resultado de excelentes. Alguien debería preguntar por el papel de la escuela privada en los resultados", apunta Feito.

Los alumnos de la escuela privada en ascensión en España con un 31% del total obtienen 37 puntos más que los de la pública. A nadie sorprende esa mejora del rendimiento que no se refleja en el resultado global de los alumnos que exprimen al máximo su alto nivel. En España apenas hay un 3% de estudiantes que alcancen los mejores resultados. El hecho de que la escuela pública escolarice al 90% de los jóvenes desfavorecidos como los inmigrantes no la ayuda.

España ha invertido un 0,7% más del PIB en los dos últimos lustros

La distancia media en España entre los resultados obtenidos en PISA por los alumnos nativos y los foráneos es de 59 puntos, diez por encima de la media de la OCDE.

Carabaña apunta al tipo de preguntas planteadas por PISA para analizar en profundidad los resultados. "Los alumnos de los países pobres tienen más dificultades en la lectura de los textos discontinuos que en los convencionales. Entienden un gráfico pero no un aviso de correos o una multa de tráfico, porque no están relacionados con ellos. Y eso no se aprende en la escuela. Ahí falla la OCDE, porque plantea como solución invertir más en la escuela pero pregunta por competencias que no se enseñan. Depende del entorno económico".

"Quizá hemos tenido una década perdida", lamenta un sociólogo

La evaluación de competencias en lugar de conocimientos ha llevado a países como Francia a devaluar los resultados de PISA. "Lo hacen porque tienen un método de enseñanza tradicional que se basa en la transmisión del conocimiento del profesor al alumno", critica Feito. En su opinión, la baja formación de los profesores y su resistencia a la innovación dificultan la enseñanza de competencias que permitan al alumno desenvolverse en su entorno, como exige PISA.

Los sociólogos también quitan valor a que el exceso de repetidores sea la clave del resultado mediocre de los alumnos españoles, tal y como señaló el pasado martes el secretario de Estado de Educación, Mario Bedera. "Esa crítica me pareció prepotente y exagerada. ¿Sacaría mejor nota un alumno que no repitiera?", duda Carabaña.