Público
Público

La plantilla de Inditex se rebela por las condiciones laborales

Los sindicatos denuncian que la empresa «incumple sistemáticamente» los horarios

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El aumento del beneficio neto de Inditex (de un 32%) el año pasado prueba que el gigante de la moda (es el líder mundial del sector textil) sabe cómo bregar con la crisis. La apertura de nuevas tiendas se cuenta por centenares (en este año abrirán sus puertas entre 460 y 500 nuevos establecimientos, tras los 437 del pasado ejercicio) y las ventas se han disparado un 13%. Pese a estas cifras, más que favorables en época de vacas flacas, los empleados de Zara, la marca más conocida de la compañía, denuncian las condiciones laborales que aseguran padecer.

Convocados por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), varios centenares de trabajadores de la multinacional textil salieron a la calle el pasado mes de julio en Madrid y en A Coruña para denunciar que 'más del 80% de la plantilla' está contratada 'a tiempo parcial' y que la empresa 'incumple sistemáticamente' el calendario laboral, lo que en la práctica impide a los empleados 'compaginar el trabajo en Zara con otros empleos o estudios'.

CCOO pide sueldos 'proporcionales a los beneficios de la empresa'

A tenor de estas reivindicaciones, la situación del personal de Inditex está lejos de ser idílica. Según los trabajadores, 'la alta rotación por los diferentes centros hace prácticamente imposible la conciliación entre la vida laboral y familiar' de una plantilla que, según cifras de la empresa, está integrada por mujeres en un 80%.

Fuentes sindicales mantienen además que la compañía con sede en Arteixo (A Coruña) se niega a cubrir las bajas o las vacaciones del personal, pese a existir un preacuerdo con la empresa.

A todo ello se suma 'el no reconocimiento de la mayoría de las categorías profesionales y los bajos salarios', que rondan los 837 euros brutos por 40 horas de trabajo semanal. Por este motivo, CCOO reclama la 'ampliación de jornadas a tiempo completo, remuneraciones proporcionales a los beneficios de la empresa, el reconocimiento de categorías profesionales y la conciliación de la vida laboral y familiar'.

La empresa dice que existe un 'clima de negociación'

El pasado 5 de julio, la multinacional gallega se comprometió con los representantes sindicales a 'solucionar de forma inmediata los problemas más urgentes'. Un portavoz de la empresa confirmó a este periódico que existe un 'clima de negociación'. De hecho, si se cumple el calendario previsto, será en otoño cuando se constituya una comisión de trabajo que lleve a cabo un seguimiento de los compromisos adquiridos.

Las reivindicaciones sindicales no se acaban aquí. Cuando el pasado 19 de julio el gran navío que es Inditex cambiaba de capitán y su artífice y fundador, Amancio Ortega, cedía el timón a su mano derecha, Pablo Isla, el flamante presidente ejecutivo de la multinacional textil tuvo que bregar con las primeras demandas de los trabajadores.

En otoño, se creará una comisión de seguimiento entre las partes

En el turno de intervenciones en la junta de accionistas, la portavoz del consejo sindical, Mercedes López (CCOO), demandó 'transparencia sobre la política salarial y el empleo', además de denunciar lo que consideró un 'exceso de contratación temporal'. Isla se limitó entonces a responder entonces que existe un 'diálogo continuo con los sindicatos'.

La sindicalista también preguntó a Isla sobre el cierre de 'muchos talleres' en Galicia debido al descenso de pedidos de la compañía. Isla señaló que esas instalaciones 'forman parte de la esencia de la compañía y son claves en la producción de proximidad', por lo que prometió 'sensibilidad'.

El presidente ejecutivo de Inditex, que tuvo que interrumpir su discurso hasta en dos ocasiones para contener la emoción, durante su primera alocución como presidente ante los accionistas, calificó de 'clave' el equipo humano de la compañía. No en vano, la multinacional, que ya supera los 100.000 trabajadores y opera en 77 país, cuenta solo en España con 43.000 empleos directos. 7.000 de ellos están en Galicia.