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La policía cavó de madrugada en la finca en busca de los cadáveres de Ruth y José

Los agentes rastrearon bajo unos naranjos situados junto a la vivienda familiar y emplearon un georradar

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La policía ya sólo busca cadáveres. Los responsables de la investigación iniciaron ayer de madrugada los primeros trabajos de excavación en la finca de la familia paterna de Ruth y José, los niños de 6 y 2 años desaparecidos el pasado 8 de octubre en Córdoba. En los trabajos, de los que fue testigo Público.es, los agentes utilizaron un georradar traído expresamente para localizar la presencia de fosfatos, es decir, huesos, bajo tierra.

Los trabajos se iniciaron sobre la medianoche, después de que tres horas antes los investigadores dieran aparentemente por concluidos los primeros trabajos de rastreo, lo que hizo que periodistas y curiosos abandonaran entonces las inmediaciones de la finca. Ya sin cámaras y testigos incómodos, los agentes centraron todos sus esfuerzos en una zona de naranjos situada junto al muro lateral de la vivienda con la ayuda de potentes focos. El motivo: uno de los perros de la policía había marcado la tarde anterior en ese lugar la posible presencia de restos humanos.

Sobre la 1:15, comenzó a oírse el sonido de los golpes de una azada golpeando contra la tierra. Una enorme nube de polvo se levantó entonces confirmando los trabajos de excavación. Poco después, las voces de los agentes y los flases de las cámaras de los especialistas de Policía Científica parecían indicar que algo habían encontrado. Falsa alarma. Unos minutos más tarde, los agentes trasladaban los focos unos metros hacia el interior de la finca para continuar con el rastreo en otro lugar.

Mientras, al menos dos agentes recorrían palmo a palmo una zona delimitada del campo de naranjos con ayuda del georradar, traído ayer desde Madrid para facilitar la búsqueda de los cuerpos sin vida de los pequeños. Sobre las 2:15, los agentes decidieron dar por concluida las labores de rastreo, que se han iniciado esta mañana a primera hora. Para ello, el padre, que ha pasado su primera noche en los calabozos en su condición de detenido por la desaparición de los pequeños, fue trasladado de nuevo a la finca sobre las nueve de la mañana.