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La Policía rastrea el móvil del padre en busca de pistas sobre los niños

Los investigadores quieren conocer dónde estuvo con sus hijos las horas previas a la desaparición de los menores el sábado en Córdoba

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La pista de los huesos se cierra. Se abre la del rastro dejado por un teléfono móvil. Los responsables de la investigación que intenta localizar a los hermanos Ruth y José Bretón Ortiz, de 6 y 2 años, desaparecidos el pasado sábado en Córdoba, han dado un giro a las pesquisas después de que la Policía Científica descartase definitivamente que los restos óseos hallados entre las cenizas de una hoguera en la finca de la familia paterna pudieran pertenecer a los menores.

Una antropóloga desplazada expresamente desde Madrid a Córdoba dictaminó que eran de animales, posiblemente de algún perro. El padre había asegurado a la Policía que en el fuego había quemado ropa, documentos y objetos personales de su esposa y madre de los menores, de la que está en proceso de separación.

Por ello, la investigación se centra ahora en reconstruir los pasos que dio el padre de los niños las horas previas a la desaparición de estos. Para ello, los agentes rastrean los mensajes que envió y las llamadas que hizo y recibió en su teléfono móvil. Esperan que los datos que aporten las operadoras de telefonía sobre las antenas que dieron cobertura en cada momento al móvil les permitan conocer con detalle dónde se encontraba no sólo durante las horas en las que estuvo solo con los pequeños, sino también los días anteriores. 'Por ahora, es el principal sospechoso, aunque no hay pruebas contra él', reconocen los investigadores.

De hecho, el relato que el padre hizo sobre la desaparición no termina de convencer a la Policía, ya que tiene 'lagunas y contradicciones'. Por ejemplo, aún no se ha encontrado ningún testigo que viera juntos en el parque Cruz Conde, donde supuestamente se produjo la desaparición, al padre y a sus dos hijos pese a la multitud de gente que había en la zona cuando ocurrieron los hechos.

Las pesquisas lanzan dudas sobre la primera llamada del padre a la Policía

No es el único elemento de duda. Los investigadores también saben que, pese a lo que ha manifestado José Bretón desde el principio, este no llamó a la Policía desde el parque para denunciar la desaparición. Las primeras pesquisas apuntan que esa llamada, realizada sobre las 18.40 del sábado pasado, se hizo desde la vivienda de los abuelos paternos, donde pernoctaban los niños cuando estaban en Córdoba.

Por todo ello, los agentes trasladaron al padre que todavía mantiene su condición de denunciante al parque para reconstruir de nuevo el supuesto momento de la pérdida de los niños. Un responsable policial aseguró a este diario que durante esta diligencia José Bretón volvió a caer en contradicciones y señaló dos caminos distintos como el lugar por donde paseaba con los niños cuando los perdió.

Pese a todo, el padre se mantuvo firme en su versión de que los menores se extraviaron en ese lugar, aunque en los últimos días ha dado muestras de sufrir acusados altibajos anímicos. 'Hay momentos en que está casi eufórico y colabora con nosotros. En otros, se viene abajo y se muestra hostil', reconoce un agente que le ha acompañado durante los últimos días.

Mientras tanto, la Policía continuó la búsqueda de los pequeños. Por la mañana, los esfuerzos se dirigieron al tramo del río Guadalquivir más próximo a la finca familiar. Allí centraron sus esfuerzos un equipo de submarinistas, que recorrió en zódiac el tramo del cauce situado entre la Autovía del Sur (A-4) y el entorno de la barriada cordobesa de Alcolea sin resultados positivos. Un helicóptero policial también rastreó desde el aire la misma zona del río y el entorno de la finca de 6.000 metros cuadrados de la familia paterna. En esta, también continuaron los trabajos de los especialistas de la Policía Científica, aparentemente sin resultados.

Una antropóloga certificó que los huesos hallados son de un animal

También sin éxito continuó en los laboratorios el análisis de los dos cuchillos y la cinta de embalar hallados en el maletero del vehículo del padre de los menores. Hasta ahora no han encontrado en ellas ni señales ni restos biológicos de que hubieran sido utilizados. José Bretón ha asegurado que los empleaba cuando iba a cazar.

Hasta ahora, tanto la familia del padre como la de la madre de los menores se están manteniendo al margen del enorme foco de atención mediática que ha desatado el caso. Así, el entorno de la madre, la onubense Ruth Ortiz, mantiene un intenso dispositivo de búsqueda a través de la pegada de carteles y la distribución de las fotografías de los pequeños a través de las redes sociales. Por su parte, la familia paterna permanece literalmente encerrada en la vivienda del abuelo, en la barriada cordobesa de La Viñuela. Rafael Molina, vecino y amigo íntimo de José Bretón, aseguró a este diario que tanto los abuelos como los dos hermanos del padre 'están hechos una piña'.

José Bretón fue militar profesional. Estuvo en Bosnia en los noventa. En Córdoba conoció a Ruth Ortiz, que se convertiría en su mujer. Se casaron y se marcharon a vivir a Huelva. Bretón trabajó como conductor de autobuses y de camiones. También tuvo trabajos en Almería. Hace pocos meses se quedó sin empleo. Hace unas cuatro semanas que la pareja comenzó a tramitar su separación. Otro amigo de Bretón asegura que 'él estaba muy contento porque había llegado a un acuerdo con su mujer para poder ver a sus hijos'. Unas versiones que contrastan con la denuncia por malos tratos psicológicos que interpuso la madre el sábado por la noche.