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Los policías dejaron de grabar el momento del chivatazo

Dos saltos intencionados impiden ver al autor entrar y salir del Faisán

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Nuevo sobresalto en el caso Faisán. Un informe de la Guardia Civil asegura que unos policías detuvieron voluntariamente la grabación de las imágenes justo cuando el hombre que iba a entregar el teléfono a Joseba Elosúa entraba en el bar y también minutos después, cuando salía. Los policías tenían escondida una cámara de vídeo en la entrada, pero al interrumpirse la grabación no se puede identificar a la persona que entregó el teléfono al dueño del bar para que una voz al otro lado de la línea lo alertara de la operación en marcha.

El informe pericial, en manos del juez Pablo Ruz desde el viernes, afirma que no se trata de un corte en las imágenes sino de una interrupción decidida por las personas que controlaban en directo la grabación de la entrada del bar Faisán, miembros del equipo responsable de la operación contra la red de extorsión de ETA que el chivatazo abortó y al frente de los cuales estaba el inspector jefe Carlos Germán. Cuando los policías fueron preguntados por el juez Baltasar Garzón culparon al desgaste de la cinta, que había sido utilizada otras veces.

El informe apunta a los mismos agentes que luego investigaron el soplo

En una declaración prestada ante Ruz la semana pasada, el comisario José Cabanillas acusó a su subordinado entonces, Carlos Germán, de haber querido borrar la principal prueba del chivatazo, la grabación de audio realizada en el interior del coche de Elosúa, en la que el dueño del Faisán explica a su yerno cómo un txakurra(policía) le ha advertido contra su intención de entregar ese mismo día nueve millones de pesetas procedentes del impuesto revolucionario. Según Cabanillas, Germán aludió al proceso de paz y a la implicación en la trama de un alto cargo del PNV.

La Guardia Civil entregó sus conclusiones al juez Ruz el viernes

A la pregunta del juez sobre si hay alguna técnica para recuperar los dos tramos del vídeo, los guardias contestan negativamente, ya que no se trata de un corte sino de que esas imágenes jamás se grabaron.

Carlos Germán y su equipo fueron elegidos por el juez Fernando Grande-Marlaska para investigar el soplo que les había arruinado la operación. El rastreo de llamadas que realizaron situó en la zona a un inspector que se comunicaba con el jefe superior del País Vasco, y este, a su vez, con el director de la Policía, el socialista Víctor García Hidalgo. La investigación de Germán sirvió para que Garzón imputara a los tres por colaboración con ETA y revelación de secretos, acusación que a día de hoy sigue pesando sobre ellos.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, volvió a pedir la dimisión del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.