La sentencia del 11-M cerró una página, pero abrió otra: la de las querellas contra los que durante años se convirtieron en los principales portavoces de la teoría de la conspiración. Y Federico Jiménez Losantos es, por el momento, el principal afectado. El locutor de la Cope, que ya tuvo que comparecer el pasado 3 de marzo por una querella presentada por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), lo volverá a hacer el próximo 13 de mayo, también como imputado, ante el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid.
En esta ocasión, el motivo es la querella por injurias y calumnias presentada por el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX el día en el que se cometieron los atentados. Con carácter previo, el juez practicará hoy una de las pruebas propuestas por el querellante: la audición de las cintas con los pasajes del programa de Losantos en los que éste carga contra el policía y su labor en la investigación.
También este jueves, el periodista de la Cope verá su nombre escrito en otra querella relacionada con sus manifestaciones sobre el 11-M. En este caso, en la que presentará contra él otro agente, el comisario Rodolfo Ruiz, jefe de la Comisaría de la Villa de Vallecas el 11-M. En ambas, los policías cuentan con el respaldo de otro sindicato, el SPP, que ya en marzo anunció que facilitaría apoyo jurídico a los agentes “ante la pasividad de la Administración” a la hora de defender a los agentes “contra los que se han vertido todo tipo de infundios, insultos y mentiras”.
Otras demandas pendientes
El locutor no es el único de los conspiranoicos que pasará en los próximos meses por los tribunales. El comisario Sánchez Manzano presenta hoy otra querella por injurias y calumnias, en este caso contra Luis del Pino, colaborador de la Cope. Además, un juzgado ya admitió a trámite otra demanda suya, en este caso de protección civil del honor, contra la editora de El Mundo, el director de este diario, Pedro J. Ramírez, y los periodistas Casimiro García Abadillo y Fernando Múgica.
En su comparecencia del 3 de marzo por la demanda del SUP, Losantos se defendió con el argumento de que las manifestaciones que habían motivado la querella eran simples comentarios sobre las informaciones del 11-M que por aquellos días publicaba ‘El Mundo’.
Cuando la juez que instruye el caso, María del Carmen Pérez Guijo, le pregunto si las frases que había dirigido contra la Policía las realizó “en tono coloquial”, el locutor de la Cope contestó que sí, y añadió que se trataba de un estilo que no era muy distinto al que se utilizaba en otras cadenas de radio.
A pesar de las advertencias de la magistrada de que el objeto de las diligencias no era revisar la investigación por los atentados de Madrid, Losantos calificó las informaciones que él ‘comentaba’ como de “extraordinaria importancia” para aclarar el 11-M e, incluso, sacó a relucir el ‘caso del ácido bórico’, porque, en su opinión, apoyará “fehacientemente” la ‘teoría de la conspiración’.
¡Qué tío! cuando lo del ácido bórico, escribió una editorial en su "Libertad Digital" profetizando que semejante descubrimiento traería consigo a) un revolcón al sumario del 11-M, b) Crisis del Gobierno y elecciones anticipadas, c) Inminente victoria del PP y d) Una reedición de la revolución de 1934, encabezada por PSOE, ERC y ETA, para impedir que los defensores de la libertad llegaran al Gobierno y encerrarlos a todos en chekas. Y aún tiene la caradura de decir hoy que el ácido bórico "apoyará fehacientemente" sus majaderías. No soy partidario de amordazar ni encarcelar a la gente por sus ideas. Mejor colgarlas con ellas: ¿por qué no este diario hace "Público" una aleccionadora antología de profecías y doctrinas que este payaso ha divulgados en los últimos ocho años?
El Gobierno hace mal en tomarse con tanta pasividad los ataques constantes de Jiménez Losantos a las instituciones y uno de los objetivos de esta legislatura debería ser defenestrar definitivamente a los golpistas que bajo “el palio radiofónico” se permiten atacar indiscriminadamente y de forma chulesca/ofensiva/marrullera/vomitiva a cualquiera que ose llevarles la contraria.
No me atrevo a pedir lo mismo a la judicatura, ya que si me rijo por la opinión que me merecen los mitrados, parece como si estos le dieran cuerda al bilioso de las ondas para defenestrar a la democracia.
En cuanto a pedirle al Gobierno que de paso estudie a la baja la subvenciones del Estado a la Iglesia Católica, supongo que debe de ser inútil, ya que cualquiera le quita un céntimo a tan rencorosa y diabólica entidad.
Saludos
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