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Porcel se despide con un sentido homenaje al catalán

Multitudinaria ceremonia civil de adiós al escritor en su Mallorca natal

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La señera catalana arropando una fotografía de Baltasar Porcel presidió este sábado el acto civil con el que la familia y el Ayuntamiento mallorquín de Andratx dieron el último adiós al escritor fallecido el miércoles. El claustro del castillo de Son Mas, sede del consistorio, se vistió de luto y gala para rendir un sentido homenaje a su hijo más ilustre.

Éste fue el escenario en el que amigos, vecinos, familiares y diversas autoridades baleares y catalanas pudieron hacer realidad los últimos deseos del autor. La ceremonia la inauguró la alcaldesa, Isabel Alemany, que recordó a su vecino como un gran defensor de la lengua catalana y la libertad de expresión.

Un hombre que logró situar a Andratx en el mapa gracias a que muchas de sus obras se desarrollan en sus calles. Unas calles que convirtió en un universo mítico y ancestral y que este sábado vieron como, por deseo expreso de la familia, la comitiva fúnebre subía por cuestas imposibles, como en las procesiones que Porcel imaginó en sus obras, hasta llegar al cementerio donde reposan ya los restos del escritor en el nicho familiar.

Aunque viajara, aunque estuviera lejos, “siempre volvía a casa”, decía la alcaldesa, a su finca de Sant Elm, donde “recargaba pilas delante del mar”. Abanicos en mano, los asistentes pudieron escuchar también el canto de la Sibil·la, una canción mediterránea, muy típica en la isla, que se canta durante la navideña Misa del Gallo y la ximbomba, que clausuró la ceremonia.

Escritores, periodistas, amigos y familiares leyeron fragmentos de las obras de Porcel. Todos escogieron su vertiente más mediterránea, en la que el mar, su mar, está siempre presente. Es el caso de su hijo Alexandre y de Gabriel Ensenyat, escritor y profesor de filología catalana, quienes escogieron una de las novelas más representativas del homenajeado, Cavalls cap a la fosca. En cambio su viuda, Maria Àngels Roque, eligió unas frases de Els dies inmortals, cuya creación vivió junto a su autor en la plaza San Pedro de Roma.

La hija del difunto, Violant, escogió Les maniobres de l’amor y Ulises a alta mar. El único que dedicó a Porcel unos versos que no firmó fue Damià Pons, escritor y profesor de literatura. Leyó  a la memoria de su amigo la poesía La reliquia, del mallorquín Joan Alcover. Porcel sentía como suyos los versos del autor de La Balanguera.

Entre los amigos de Porcel estaba el ex president de la Generalitat Jordi Pujol, que  remarcó que era un “día  triste” pero con una “trascendencia positiva” porque el autor ha muerto sus obras no lo harán nunca. Así, unió a Porcel y sus visiones literarias sobre el mar y las olas con iniciativas de signo mediterráneo que el homenajeado impulsó, como el Institut Català de la Mediterrània. Una faceta que también subrayó el presidente balear, Francesc Antich, que recordó a Porcel como un hombre que quería mucho al Mediterráneo y a su lengua, el catalán.