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La posibilidad de ser madre precoz sube un 40% en las zonas pobres

Andalucía, Extremadura y Murcia son las comunidades donde estas mujeres tienen más trabas para desarrollarse

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'Te olvidas de tu entorno, de tus amigos y a esa edad no tienes la suficiente madurez emocional para enfrentar una noticia tan fuerte como la que supone ser madre'. Así recuerda Susana García, sevillana de 27 años, su experiencia como madre adolescente. Su primer y único hijo llegó a los 18 años, de forma inesperada y, tras unos primeros momentos de ilusión, el desgaste y los problemas económicos no tardaron en llegar.

Como ella, el 11,51% de las mujeres nacidas entre 1971 y 1985 que eran sexualmente activas antes de los 20 años terminaron siendo madres adolescentes; una situación que las coloca 'en desventaja' respecto a otras chicas de su edad que no tienen cargas familiares.

'Abandonan antes los estudios, tienen menos acceso al mercado laboral y, si tienen trabajo, es menos estable y está peor remunerado', explicó ayer la investigadora Margarita Delgado durante la presentación del informe Madres adolescentes en las comunidades autónomas, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid.

Un informe del CSIC critica la falta de educación sexual en las aulas

Estas desventajas se incrementan, además, en las comunidades menos desarrolladas económica y socialmente. Así, Navarra, Madrid y País Vasco encabezan la lista de las autonomías mejor situadas, mientras que Andalucía, Extremadura y Murcia representan la otra cara de la moneda.

La probabilidad de ser madre precoz se incrementa, además, en función del índice de desarrollo de la zona. De hecho, según las conclusiones del informe, cuanto peor es el nivel económico, dicha probabilidad aumenta en un 40%. En el caso concreto de la Educación, 'pertenecer al área más desarrollada del país en el ámbito educativo reduce un 37% la probabilidad de ser madre adolescente', añadió Delgado.

La investigadora aprovechó la ocasión para criticar a aquellas autonomías que no garantizan una educación sexual de calidad en sus centros educativos. 'Además de informar hay que formar', sentenció.

Madrid, Navarra y País Vasco son las autonomías con más ventajas

Porque, aunque el número de madres adolescentes ha disminuido de generación en generación (desde un 42,77% entre las mayores de 50 años al 11,51% de las que tienen ahora entre 40 y 26), también ha disminuido la edad de inicio en las relaciones sexuales. 'A los jóvenes hay que educarles para que tengan una vida sexual satisfactoria sin tener embarazos no deseados', concluyó la investigadora.

Como el caso de Susana, que tuvo que dejar sus estudios para poder criar a su hijo Alejandro. Al principio, ella y su pareja consiguieron salir adelante con ayuda de sus padres, pero cuando se divorció, lo difícil fue conciliar vida laboral y familiar: 'Mi marido, a sus 20 años, no podía asumir un matrimonio y un niño y se desentendió de todo'.

Ella recibía algunas ayudas de la Junta de Andalucía, pero ninguna específica por su situación. 'Tenía ayuda de los comedores y de las aulas matinales pero no me ayudaban a mantener a mi hijo', destaca.

Susana García tuvo que dejar los estudios para cuidar de su hijo

Susana se puso a trabajar en bares y cafeterías, pero en la mayoría de los casos los horarios resultaban incompatibles. 'Al principio tuve suerte y pude trabajar por las mañanas pero conciliar era cada vez más difícil', afirma. Silvia se dedica ahora al servicio doméstico de limpieza de forma independiente. 'Es el único empleo que me permite estar con mi hijo y poder ganar dinero suficiente durante cuatro horas al día', afirma.

En el caso de Claudia Pariente, coordinadora de comunicación de la asociación El Parto es Nuestro, la situación fue diferente. 'Yo encontre mi leitmotiv en mi maternidad', sentencia.

Ella, que tuvo a su hija con 18 años, consiguió estudiar Ciencias de la Información. Ahora trabaja para instituciones que tienen que ver con la maternidad. 'Al principio fue duro, pero si pudiera viajar en el tiempo, volvería a tener a mi hija', asegura. 'Eso, sí, el apoyo de la familia es fundamental', concluye.