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El PP aguarda el desplome definitivo del PSOE con el 21-O y el 25-N

Sondeos para el partido dan la mayoría absoluta a Feijóo y continuidad al PP catalán y al vasco. El nacionalismo y la operación Pokemon hunden a los socialistas

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'Andalucía ha sido sólo un espejismo'. Esta frase, pronunciada hace pocos días por un dirigente del PP, es, en realidad, el reflejo de la sensación que han dejado los primeros datos de los últimos sondeos llegados al partido del Gobierno entre los inquilinos de la calle Génova. 'Las encuestas van bastante bien', aseguran los consultados con prudencia. Ir 'bien', sin embargo, supone únicamente que el PP se quede como está en Galicia (mayoría absoluta, 38 escaños), Catalunya (18 escaños) y Euskadi (13 escaños)

En Galicia, hasta hace pocas semanas, sin embargo, el ánimo de los conservadores era distinto y ya antes del verano, se habían disparado las alertas: la mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo era muy justa (con 37 escaños la perdería) y la crisis y los recortes del Ejecutivo gallego estaban mermando las posibilidades de revalidarla. Desde Moncloa, Mariano Rajoy observaba preocupado la deriva en su tierra natal y sugirió al presidente de la Xunta un adelanto electoral que, finalmente, ha sido acatado, además, en fecha prácticamente obligada desde Euskadi, que antepuso su convocatoria para el 21 de octubre.

'Ir bien', para el PP, supone quedarse como está en las tres comunidades en comicios

La operación Pokemon, sin embargo y paradójicamente, ha traído aire nuevo a las filas conservadoras. Paradójicamente, porque el PP no está exento de imputaciones por cohecho o tráfico de influencias, entre otras, a sus cargos gallegos. El ya ex alcalde de Boqueixón (A Coruña) es el más relevante y aunque ha dimitido del primer puesto del consistorio, sigue de concejal del municipio. El PSdG, por su parte, ha sido golpeado en pleno corazón de su poder mermante en Galicia: en Ourense, una de las alcaldías más importantes de las que conserva (Vigo, Ourense y Lugo) desde los últimos comicios municipales, en 2011.

Francisco Rodríguez, el alcalde que gobierna con el Bloque Nacionalista Galego (PSdG-11 y BNG-3, frente al PPdG-11), ha sido acusado de dos delitos de prevaricación y cohecho por la jueza lucense Pilar de Lara, instructora de la operación Pokemon. Rodríguez ha sido suspendido de militancia en el PSdG, abandonado por el BNG que le apoyaba y en las últimas horas valoraba su dimisión, que podría ser anunciada hoy jueves.

Los socialistas gallegos han visto como el adelanto electoral de Feijóo truncaba una parte considerable de sus expectativas. Primero, se vieron obligados a prescindir de las primarias para elegir candidato, sin más recurso que ratificar al secretario general, Pachi Vázquez, en esa responsabilidad. Posteriormente, asisten impotentes a la imputación de un alcalde y otros cargos menores de la Comunidad, con conocimiento contrastado de que, por un lado y a día de hoy, un político imputado es un político culpable a ojos de los ciudadanos; y, por otro, de que la corrupción, o bien promueve la abstención o apenas roza a los candidatos conservadores. Todas las opciones, negativas para los socialistas, lleva a éstos a asumir el ocaso político de su alcalde en la misma provincia que ha absuelto siempre al ex presidente de la Diputación de Ourense, el autodenominado cacique bueno, José Luis Baltar.

El 21 de octubre fue el día elegido para los comicios autonómicos por el lehendakari socialista Patxi López, a quien, a su vez, el candidato del PP vasco, Antonio Basagoiti, había impuesto de facto el adelanto electoral al retirar su apoyo al PSE. Este respaldo -basado únicamente en la política antiterrorista y la normalización de la vida en Euskadi, sobre todo, tras la rendición de ETA - habría permitido a los socialistas gobernar y agotar la legislatura con cierta tranquilidad si la crisis y las drásticas medidas socioeconómicas tomadas en Madrid por Mariano Rajoy no hubieran forzado al lehendakari y su gabinete a rechazarlas de plano y enfrentarse a sus socios, que terminaron dándoles la espalda.

Basagoiti mantiene un mensaje moderado para pactar con todos excepto con Bildu

El PP da por hecha la derrota de Patxi López y la victoria del PNV sin mayoría absoluta. Sus resultados, según los sondeos adelantados, se mantendrían gracias a la presencia del candidato Basagoiti, que mantiene una disposición y un mensaje moderados para pactar con todos menos con la izquierda abertzale de Bildu, precisamente, para frenar a esta nueva opción electoral. El PSE, siempre según los barómetros del PP, quedaría como tercera fuerza política y alejado de la gobernabilidad. Su líder, además y según los conservadores, perdería peso en su trayectoria política nacional como alternativa a Alfredo Pérez Rubalcaba en las próximas elecciones generales. Patxi López tiene 'tirón' entre los electores y el PP prefiere que se difumine, no lo ocultan.

Sin duda, las peores expectativas para los socialistas están en Catalunya, a tenor de las consultas del PP. Allí, la opción conservadora no aspira más que a la coherencia con Madrid pero sin estridencias anti-catalanistas (autonomismo diferencial lo llaman) y Alicia Sánchez Camacho cree que podrá mantener sus 18 escaños, el mejor resultado del PP catalán en su historia.

El PSC, sin embargo y a mayores de los sondeos del PP, que les dan un resultado de hasta diez escaños menos (hoy tienen 28), se ha dejado adelantar por Artur Mas sin reaccionar a tiempo. Con una opción  ideológica poco clara, entre el federalismo y un catalanismo, en ocasiones, controvertido en Madrid; con un candidato, Pere Navarro, sin tiempo para consolidarse ni ser sustituido en primarias -que no se celebrarán tampoco- por una alternativa de más peso, a los socialistas catalanes, barruntan los conservadores, poco más les queda que taparse los ojos y 'confiar en que el golpe sea lo menos duro posible', es decir, que no les lleve a ser la tercera fuerza política en el Parlament. El PP, por su parte, espera mantener un 'resultado digno', lo cual, ante el ciclón Mas -a quien dan la mayoría absoluta junto a un refuerzo de ERC-, es lo máximo que parece poder pedirse hoy.