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"Si el PP cambia la ley, morirá alguna cría en un aborto ilegal"

Elisa Sesma, ginecóloga, practicó el primer aborto legal en Navarra en 1985

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Elisa Sesma (Tudela, 1954) practicó, en octubre de 1985, el primer aborto en Navarra. En 1987, cuando ya había dejado de hacer abortos, un grupo ultra presentó una querella criminal contra ella. Salió impune. Veintiún años después, Sesma defiende la libertad de la mujer para decidir cuándo procrear y confiesa que volvería a practicar abortos si la sanidad pública, donde trabaja, reuniera las condiciones.

¿Por qué dejaron de hacer abortos?

Hubo mucha discriminación en el hospital: enfermeras que no querían entrar a quirófano, auxiliares de clínica que ni siquiera querían darles la comida... Y sólo había un anestesista. El último aborto que hicimos se complicó y quedaron restos dentro de la mujer. A partir de entonces, pedimos ecografía de control. Entonces, el jefe de área del hospital empezó a pedir ecografías también a las mujeres que acababan de dar a luz. Las hospitalizaban y no había sitio para atender a las mujeres que deseaban abortar.

¿Se arrepentió en algún momento?

Si te has pasado diez años reivindicando que haya una ley del aborto, cuando hay una ley, aunque sea mínima, de tres supuestos despenalizados, ¿por qué no voy a ser coherente? La querella pretendía meter miedo a quienes cumplíamos la ley. La Iglesia impone a la sociedad, al Estado de derecho, su propia ética. Ellos imponen desde su moral y su religión una ética que no todo el mundo comparte. Se erigen como jueces.

¿Eso explica que hasta ahora no se haya instalado ninguna clínica en Navarra?

La presión de la derecha es muy fuerte. El Opus Dei funciona como un lobby potente. Son gente con mucha presión social, económica y política en toda la provincia.

¿Qué ha cambiado con la nueva ley?

Da libertad a la mujer para decidir sobre su propio cuerpo. Además, con la anterior legislación, todo el mundo, personal sanitario y mujeres, estaba en riesgo de ir a juicio. Siempre te podían pedir que demostraras que no te habías salido de la ley, y no al revés.

También reconoce la objeción de conciencia.

Me parece bien que quien lo desee objete, siempre que quede claro quién lo hace. Pero las autonomías no han regulado la objeción, por lo que no se sabe el personal de que disponen los hospitales para organizar el servicio. Abortar en la sanidad pública es una reivindicación de las mujeres. Son los políticos quienes deben organizar y reunir los medios necesarios para hacer abortos en buenas condiciones en los hospitales públicos.

¿Volvería a hacer abortos?

Si se montara de manera organizada, probablemente lo haría. Entonces yo estaba al principio de mi carrera, ahora, a siete años de la jubilación, hay más medios técnicamente hablando, lo que facilita la organización.

¿Qué pasará si el PP cambia la ley, como ha anunciado Rajoy?

Hay muy pocas menores que abortan sin consentimiento paterno, son tres o cuatro casos aislados. Una menor madura, con una situación límite, que ni siquiera tiene apoyo adulto, no reúne las condiciones necesarias para tener a una criatura, por eso me parece obvio que se pueda acoger a la ley. Si la cambian, se verán perjudicadas las chicas más vulnerables, que no tienen medios personales, humanos, sociales y económicos. Conseguirán que muera alguna cría por haberse sometido a un aborto ilegal.