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El PP controla el Senado y el PSOE pierde casi la mitad de sus escaños

Los conservadores pasan de 101 a 136 senadores de elección directa y los socialistas caen de 88 a 48

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El PP arrolló ayer a los socialistas en el Senado al obtener 136 escaños frente a los 48 que, con el 97,3% de los votos escrutados, lograba el PSOE, cuya posición empeora de manera drástica respecto a la legislatura anterior, cuando los conservadores ya gozaban de una ventaja que ahora se ve muy incrementada. Al filo de que finalizase el recuento, los socialistas se situaban en la peor cifra de su historia desde las primeras elecciones democráticas de 1977, cuando el listón del PSOE se quedó ahí, en 48 senadores.

Tras las elecciones, el PP tiene garantizada desde ayer la mayoría absoluta también en la Cámara alta. Y ello porque a los 208 senadores emanados ayer de las urnas se suman otros 58 designados por los Parlamentos autonómicos. Y de esos 58, corresponden al PP la mitad: 29, uno de ellos de UPN. Total: 165. La barrera de la mayoría absoluta en el Senado se localiza en los 134 escaños, es decir, dos menos de los que a punto de cerrarse el escrutinio tenía ya anoche asegurados sin necesidad de contabilizar siquiera a los senadores de elección indirecta.

Los socialistas mejorarán algo visualmente su situación cuando sumen a su bancada ideológica -que no necesariamente de grupo- los seis escaños del PSC obtenidos en coalición con ICV -que logra un senador- y los 18 de designación autonómica mas dos del PSC. Pero la cosa mejorará muy poco.

Porque esos 74 escaños que representarán en el Senado a la familia socialista no eclipsan en lo más mínimo el alcance de la victoria conservadora. Si en 2008 el PP ganó en 28 circunscripciones, ahora vence en todas salvo las cuatro catalanas -con ligero predominio de CiU- y en Sevilla, que recupera su rango de máximo bastión electoral socialista. La capital andaluza es, junto con Barcelona, la única gran circunscripción donde los aspiranges socialistas se han impuesto a sus rivales en el Senado. Y por tres a uno.

La coalición PSC-ICV - esta vez sin ERC- aguanta el tipo y gana también en Tarragona. Y el PSOE canario consigue un pequeño premio de consolación en La Gomera y El Hierro. Pero, excepciones al margen, el huracán del PP ha recorrido el país al completo.

Tras el PP, el gran avance electoral se observa en CiU, que casi dobla sus senadores de elección directa -pasa de cuatro a nueve, a los que se sumarán otros cuatro de designación autonómica- y no necesitará así préstamos ni favores para formar grupo propio en el Senado (10 miembros).

Y si CiU jamás ha dejado de estar representada en la Cámara Alta, vuelve de nuevo ahora a ella la izquierda abertzale. La coalición Amaiur no podrá, salvo sorpresa remota, formar grupo propio pero se hace con tres senadores y se queda a sólo uno de los obtenidos en elección directa por el PNV. La séptima candidatura que obtiene escaño de elección directa es Coalición Canaria, que se queda finalmente con un senador y destino seguro en el Grupo Mixto, donde compartirá espacio con el senador de FAC (la formación de Cascos) designado por Asturias y el del BNG enviado por Galicia.

El panorama dibujado por las urnas acaba con el desfase entre Congreso y Senado registrado durante las dos legislaturas de Zapatero. Tanto en la de 2004 como la de 2008, los socialistas mantenían su ventaja en la Cámara Baja mientras que los conservadores dominaban la alta, si bien la presencia de formaciones minoritarias permitió al PSOE conjurar casi siempre el fantasma del bloqueo, clave en una Cámara que, como es el Senado, tiene el encargo de someter a segunda lectura los proyectos de ley.

La segunda misión asignada al Senado, aunque más inadvertida, es dar voz a las comunidades autónomas. Se trata de un reto todavía por alcanzar, si es que así ocurre con un Gobierno sustentado por un partido que no precisa hoy de aliados nacionalistas.